corrupción , noticias , politica Jueves, 20 diciembre 2018

La hora sad: Ya (casi) nadie lee cree a Alan García, el tipo que nos gobernó dos veces

Este 2018 está cerrando con una hermosa noticia:

El 88% de peruanos desaprueba a Alan García

La cifra viene de la encuesta de Ipsospublicada por El Comercio hoy— con datos recolectados entre el 12 y 14 de diciembre (ahorita nomás). Piensen un momento en ese porcentaje. Estamos seguros de que Alan también lo ha contemplado durante horas, sudando frío, intentando entender en qué momento la gran mayoría de peruanos —a quienes ha gobernado dos veces— dejó de creer en sus mentiras.

Alan reaccionando al powerpoint que le informa que casi nadie lo quiere. Composición: Utero.pe

Alan reaccionando al powerpoint que le informa que casi nadie lo quiere. Composición: Utero.pe

A estas alturas, Alan debe tener claro que sus falsedades ya no pegan. Otra encuesta de Ipsos —publicada hace tan solo unos días— reveló que:

  • Del 75% de personas informadas sobre su pedido de asilo a Uruguay, el 88% considera que lo que quiso fue evadir la justicia.
  • Además, el 92% de los mismos se declaró de acuerdo con que su pedido de asilo haya sido rechazado. Casi nadie cree que es un perseguido político, como él repite.

Y florear es lo que Alan hace mejor

En varios pasajes de su libro El Caso García , Pedro Cateriano —quien detalla la investigación que se hizo al enriquecimiento ilícito de Alan durante su primer gobierno— cuenta cómo en los noventas el Partido Aprista y la cúpula alanista —que existe hasta hoy— fueron usados de manera sistemática para desacreditar las acusaciones recurriendo a la repetición de mentiras e imprecisiones. La clásica estrategia de Goebbels —»una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad»— era pan de cada día en ese entonces.

Foto: Beto Ortiz / El Comercio

Foto: Beto Ortiz / El Comercio

Durante su segundo gobierno, Alan también supo llevarse bien con los medios. Sus relaciones interpersonales con personas de peso mediático (conductores, opinólogos y empresarios) le sirvieron para salir bien parado en cada aparición, siempre sonriente. En este punto, conviene leer a Beto Ortiz, quien ensayó una autocrítica tras la tibia entrevista que sostuvieron en su momento (2013):

«Desde que Alan entra en el set, todo se vuelve una representación. Todos se muñequean, desde el director hasta la maquillista, todos comienzan a actuar, a comportarse raro, a impostar. Alan tiene el poder de instalar en tu cancha, su microclima de poder, su propia atmósfera. (…) Alan tiene una inteligencia tremendamente peligrosa porque escribe en su cabeza mientras habla».

Estas declaraciones nos permiten saltar al siguiente punto.

Alan está en crisis

Sobre la «inteligencia» de Alan —un supuesto estratega político incomparable— ya hemos hablado aquí. Pero lo que tiene que quedar claro es que ese García del que habla Ortiz (ya) no existe. Las redes sociales lo han dejado desfasado, sin herramientas, le han minado la capacidad de monopolizar la conversación.

Antes, sus acusaciones ante cámaras colocaban temas en agenda y era capaz de ejercer poder cuando lo necesitaba. Esta vez, por más que lo intentó, no pudo detener la avasalladora victoria del Sí, Sí, Sí, No. 

Esto pasó hace unas horas y el hashtag sigue siendo TT. Foto: Captura / Twitter

Esto pasó hace unas horas y el hashtag sigue siendo TT. Foto: Captura / Twitter

Hoy sus tuits reciben pocas respuestas positivas —y más bien una avalancha de insultos y memes bastante ofensivos— y son motivo de burla (en el mejor de los casos). Lo dijo ya Augusto Álvarez Rodrich hace unos días:

«Alguien de su entorno debiera tener la sinceridad de advertirle al expresidente Alan García sobre el ridículo que protagoniza cada vez que hace una declaración para desviar la atención sobre las acusaciones que enfrenta mediante una táctica que antes –hace más de una década– sí le daba estupendos resultados pero que ahora solo engrandece el papelón».

Es virtualmente imposible que Alan no se haya dado cuenta de que está haciendo el ridículo porque la gran mayoría de peruanos (de nuevo, el 88% de ellos) lo rechaza.

Mejor hagamos un recuento

En caso sea cierto que Alan no sabe por qué tanto peruano sueña con verlo preso, aquí un recuento de las tres mentiras que lo han llevado a su actual situación.

1. Dijo que era perseguido político

El gobierno uruguayo tenía toda la intención de asilarlo, pero cuando se enteraron que Alan estaba metiéndoles floro (tras revisar la información remitida por Perú), lo sacudieron al toque de la residencia de su embajador. El presidente Tabaré Vásquez llegó a declarar que en nuestro país no existían ni persecución política ni una dictadura asolapada.

Este roche debió ser suficiente para que Alan se la pase enclaustrado y avergonzado por el resto de sus días, pero el expresidente no se quedó tranquilo.

2. Dijo que lo estaban chuponeando

¿Recuerdan todo el chongo que armó Alan porque había una camioneta con equipos afuera de su casa? Bueno, aquí les contamos cómo el entorno García aprovechó el pánico para pedir la cabeza del coronel Harvey Colchado, quien participa con mucho éxito en el caso de los Cuellos Blancos del Callao.

Y si bien será la investigación fiscal la que determine si esta es una mentira o no, tenemos más información al respecto. Rafael Castillo, gerente general de TVU Networks —la empresa que manufactura los equipos usados (y encontrados) en la móvil— estuvo en Canal N para hablar de esta tecnología y fue clarísimo:

«Son cosas totalmente desligadas. Nuestros equipos, soluciones y tecnologías son especialmente para transporte de señal por vía IP (Internet, WiFi, Satelital y también tecnologías de transmisión celular). Son equipos de transporte, toman señal audiovisual de alta definición y lo llevan a un centro de producción en tiempo real».

Y si te queda duda, dice Castillo que es IMPOSIBLE que los aparatos puedan ser usados o modificados para interceptar llamadas. Bien, pasemos a lo siguiente.

3. Dijo que no buscó asilo en Colombia

Foto: Captura / Twitter

Foto: Captura / Twitter

De hecho, este tuit de Alan García está lleno de mentiras e imprecisiones, veamos cada una de ellas:

  • «Eso de [que busqué asilo en] Colombia es una especulación»

No es especulación: el periodista colombiano Luis Carlos Vélez ha confirmado esta información y le ha dado su jalón de orejas a García por Twitter. Alan, qué barato tu floro.

  • «También en Panamá, El Salvador, etc.«

Aquí Alan miente para confundir. Nadie (en serio, nadie) ha dicho que buscó asilo en Panamá o El Salvador. Esta es la primera vez que estos países son mencionados. Fueron cuatro embajadas que Alan tanteó, sobre eso hemos hablado aquí.

  • «El pseudo satélite»

El Apra insiste en señalar que el satélite Perú SAT-1 es una hojalata que no sirve. Sin embargo, la Conida ha señalado que funciona muy bien.

  • «La incapacidad del gobierno»

Esto es gracioso porque Alan está hablando del mismo gobierno que acaba de salir victorioso, luego de que el convocado referendum le otorgara un respaldo de aproximadamente el 85% de peruanos. Que no se te olvide: el impopular eres tú.

  • «El robo en la PUCP»
Alan, tú no denunciaste eso. Lo hizo Eduardo Abusada y el primer medio en que se publicó fue La Mula.

***

Cerramos este post recordándoles —y a ti también, Alan— que (de acuerdo con el diario O’Globo) la nueva información que Odebrecht entregará al Perú tiene un potencial «devastador». Esta vez, ningún psicosocial bastará para distraernos.

Diego Pereira

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