noticias , politica Viernes, 27 diciembre 2019

El ministro que realmente debería renunciar no es el que pensabas

Pasó la Navidad el Cápac Raymi y ahora toca prepararse para el Año Nuevo 12,020 , momento apropiado para una renovación y para dejar ir todo aquello que ya no sirve. 

En el caso de Martín Vizcarra, dependiendo de tu postura ante la vida, eso podría incluir a algunos ministros. Y dado que un amplio rango de opiniones existen al respecto —desde quienes exigen una renovación de cabezas hasta quienes piden apostar por la continuidad a largo plazo— queremos aportar con un granito de arena.

Pero primero, algunos nominados:

1. Edmer mini-me Trujillo [Transportes]

Martín y su mini me: Edmer. Foto: Rolly Reyna/El Comercio

Martín y su mini me: Edmer. Foto: Rolly Reyna/El Comercio

Edmer volvió al Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) luego de haber renunciado porque el cargo le quedaba bastante grande. Además, fue el responsable político de la muerte de 17 personas en el terminal de Fiori. Su salida estaba cantada.

Por eso, cuando Vizcarra —quien además es su chochera— le dio una segunda oportunidad, el país entero anticipaba el desastre. Pero el descalabro de Edmer llegó por otro lado: aparentes irregularidades (y una serie de contradicciones) en la construcción del Hospital Regional de Moquegua.

Recordemos que Edmer fue el gerente regional de Moquegua, mientras Vizcarra encabezaba la gestión como gobernador. De hecho, tres de los funcionarios investigados por este caso chambean ahorita en el MTC. Eso es palta.

Más palta aún es que el contralor Nelson Shack ya ha dicho que «obviamente», Edmer debe haber sabido de todo este chongo. Está claro que la presencia de Edmer en el gabinete puede terminar siendo lesiva para Vizcarra.

¿Qué tanto pesa la amistad? ¿Lo suficiente como para meterte el autocabe político más absurdo del 2019?

2. Carlos te-reprimo Morán [Interior]

Con Morán tenemos sentimientos encontrados. En su gestión se ha mantenido la presencia del coronel más odiado por el fujiaprismo: Harvey Colchado, jefe de la DIVIAC, la división de delitos de alta complejidad, es decir, el man que empezó a investigar (e investiga hasta ahora) a los Cuellos Blancos del Puerto. Los fujis lo odiaban y pidieron su cabeza un montón de veces desde el Congreso. Gracias a la presencia de Morán en el Interior, los sueños de los disueltos jamás se cumplieron.

Sin embargo, también bajo el mando de Morán se ha continuado la tradición policial de gasear y reprimir quienes protestan por sus derechos (sus más recientes víctimas: los escolares que protestan por educación de calidad).

También se mantiene viva la vieja tradición de rechazar denuncias en comisarías, hacerse los ocupados y no acudir al auxilio de quien lo necesita. El feminicidio en El Agustino es prueba de ello.

Morán, que ya anunció la denuncia penal por incumplimiento de funciones contra los policías que no atendieron la situación, ha dicho que no dará un paso al costado porque «hay que lidiar con esta situación, estas situaciones se van a presentar siempre, no es fácil la vida«.

3. Ana Teresa ni-yo-me-respaldo Revilla [Justicia]

WTFFFF. Foto: Captura/Twitter

WTFFFF. Foto: Captura/Twitter

El supuesto lapsus navideño de Revilla que se viralizó hace unos días («ahorita no joven, es Navidarks«) ha querido ser presentado como un desliz, una equivocación, una mala reacción ante un momento en el que —ella misma dice— estaba algo aturdida porque estaba en el Centro de Lima (?):

Cuando una persona está en ese momento en otro tema, además está impresionada por las luces… Estaba caminando y de repente me abordan, y te asusta. Una situación así es de susto. Estás en el Centro de Lima y hay un grupo de gente que te rodea. Tú no escuchas.

A Revilla le preguntaron qué pensaba sobre las acusaciones de que la captura de Adolfo Bazán —agresor sexual con varias víctimas y que estuvo desaparecido por meses— está siendo usada como cortina de humo para tapar que la Policía no hizo nada por evitar un feminicidio en El Agustino. 

Revilla ha seguido cavando su propia tumba. Luego de que Vizcarra dijera que no respaldaba sus declaraciones, ella dijo que «nadie puede respaldar eso, ni yo misma» y siguió cavando:

(…) me tomaron de sorpresa. Y no tengo experiencia política. Tengo experiencia técnica, vengo de muchos años de trabajo con el Estado, con ONG, académico, es diferente. No tengo la experiencia política que tiene cualquier persona que ha trabajado en un espacio político más intensamente.

Y si bien esa falta de experiencia es problemática en un gabinete, todo esto ha hecho que nos olvidemos del problema de fondo: la ineficiencia de la Policía.

Y ahora nuestrx nominadx

QUIÉN ES. Composición: Utero.Pe

QUIÉN ES. Composición: Utero.Pe

Seguro estuvo leyendo este post —sí, sabemos que el gabinete de ministros nos lee— pensando que había pasado caleta, pero no. Aquí lo dejamos:

2. Sylvia ya-olvidé Cáceres [Trabajo]

La flamante ministra. Foto: La República

La flamante ministra. Foto: La República

La muerte de dos jóvenes trabajadores de McDonalds le recordó a los peruanos limeños lo abusivos que son sus empleadores. Peor aún cuando el director general de Arcos Dorados —empresa que maneja la franquicia de gringolandia por estos lares— reconoció que sabía, 24 horas antes de las muertes, que la máquina que acabó con sus vidas no estaba funcionando bien.

El peso de la responsabilidad política cayó sobre la ministra Sylvia Cáceres, titular del Ministerio del Trabajo (MTPE). Recordemos, además, que ella era la jefa de la Superintendencia Nacional de Fiscalización Laboral (Sunafil) cuando murieron tres jóvenes encerrados en un container en un incendio en Las Malvinas.

En respuesta a lo ocurrido, el MTPE publicó el Decreto Supremo 020-2019 anunciando «cambios en la seguridad y salud en el trabajo» y «en la fiscalización laboral que realiza la Sunafil»:

  • Las inspecciones ahora se podrán desarrollar las veces que sean necesarias.
  • Los inspectores de la Sunafil ya no tienen 30 días como plazo máxima para emitir informes, ahora tienen 10.

¿Esperabas más? El sindicato de la Sunafil también, pues ellos estiman que necesitan al menos 2 mil inspectores más para que puedan fiscalizar apropiadamente. De hecho, cuando encabezaba Sunafil, Cáceres también era consciente de eso:

(…) la debilidad de Sunafil es en lo que concierne al número de inspectores. Si tenemos en cuenta que los trabajadores que pertenecen a empresas formales son alrededor de tres millones y esto lo contrastamos con los 390 inspectores que tenemos, puede tener una idea de nuestra limitada capacidad.

Esas declaraciones fueron hace más de dos años y se anunció que se fortalecería la fiscalización laboral. ¿Qué pasó? 

¿Entonces?

Si bien puede ser cierto que la continuidad permite mejoras en el sistema, los ministros de Vizcarra se están dedicando a reaccionar y no a anticipar. Si él decide mantener sus fichas, será el nuevo Congreso el que decidirá si le da o no la confianza.

Diego Pereira

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