internacionales , noticias , politica Martes, 24 abril 2018

El mundo del espionaje internacional sigue tan vivo y activo como en sus pasadas épocas

Título original: A propósito del caso Skripal: espías durante la Guerra Fría

Escribe: Ybrahim Luna

El 16 de enero, el diario New York Times informó sobre el arresto del ex agente de la CIA Jerry Chun Shing Lee acusado por la Agencia y el FBI de retener y filtrar información sobre la identidad de decenas de informantes chinos para EE.UU., contactos que fueron detenidos o desaparecieron desde 2010 al conocerse sus identidades en tierras orientales.

El Departamento de Justicia catalogó esta filtración como “una de las peores fallas de inteligencia del gobierno estadounidense en los últimos años”. Lee, quien fue detenido al regresar de Hong Kong, trabajó para la CIA desde 1994 hasta 2007. En 2013 se le interrogó por serias sospechas pero no fue detenido.

Espía Jerry Chun Shing Lee de 53 años. Detenido en enero de 2018

Espía Jerry Chun Shing Lee de 53 años. Detenido en enero de 2018

Serguéi Skripal: el agente que causa la relativa amenaza de boicotear el Mundial

La cadena de televisión RT (antes Rusia Today) informó que el 4 de marzo las autoridades británicas hallaron inconsciente al exagente ruso Serguéi Skripal y a su hija Yulia cerca de un centro comercial en la ciudad de Salisbury, ambos afectados por un poderoso agente neurotóxico de supuesta factura rusa conocido como “Novichok”, o una sustancia química denominada “BZ” producida en países europeos, en forma líquida que también descompensó a un agente policial que llegó al lugar. Los tres afectados se encuentran en tratamiento y estables. Yulia ya ha sido dada de alta.

Serguéi Skripal fue un agente doble: trabajó para el Departamento General de Inteligencia de las Fuerzas Armadas rusas, y en el año 2006 fue condenado por espiar para Londres. En 2010 fue intercambiado por agentes que espiaban en EE.UU. para Moscú. Serguéi Skripal se había refugiado en tierras británicas desde entonces.

El caso Skripal ha suscitado una de las mayores crisis en las relaciones diplomáticas entre Rusia y Europa, con expulsiones de funcionarios y con la relativa amenaza de boicotear el mundial de fútbol de Rusia 2018.

Doble agente Serguéi Skripal. Se recupera de un envenenamiento en marzo de 2018.

Doble agente Serguéi Skripal. Se recupera de un envenenamiento en marzo de 2018.

Alexander Litvinenko: el espía doble que murió envenenado

Lo de Skripal trajo a recuerdo el caso del exagente ruso Alexander Litvinenko en noviembre de 2006, quien fue envenenado en Londres con Polonio 210 radiactivo mezclado en una taza de té. Litvinenko había colaborado con el MI6, el servicio secreto británico, causa probable de la venganza de sus excolegas rusos. Litvinenko murió en un hospital el 23 de noviembre tras veinte días de agonía.

Espía Alexander Litvinenko falleció en un hospital el 23 de noviembre de 2006. Imagen:

Espía Alexander Litvinenko falleció en un hospital el 23 de noviembre de 2006. Imagen: BBC

Los casos del Sr. Lee, Litvinenko y Serguéi Skripal demuestran que el mundo del espionaje internacional sigue tan vivo y activo como en sus pasadas épocas.

Guerra Fría

El gran público conoció y vio con fascinación a los espías desde que el personaje de James Bond hizo su aparición en novelas en los años 50 y en la pantalla grande en los 60, en plena Guerra Fría. El personaje creado por el escritor inglés Ian Fleming despertaba la admiración de los hombres y la fascinación de las mujeres. Bond era un tipo inteligente y valiente, pero sobre todo un seductor que gustaba de la buena vida, los autos de lujo y las aventuras amorosas.

Lejos de la ficción y del renovado miedo que ha generado la supuesta injerencia rusa en las pasadas elecciones estadounidenses, el papel de los espías durante la Guerra Fría entre los EE.UU. y la Unión Soviética sí estuvo marcado por la felonía, la ambición y un concepto muy maleable de patriotismo.

A menudo, un espía era un arma de doble filo y quien lo contrataba lo sabía. El contraespionaje cumplió un rol tan importante como el del espionaje mismo. Las potencias invirtieron millones en preparar a hombres y mujeres en todo el mundo, en implementar la logística necesaria para sus misiones y en comprar las conciencias de quienes quisieran venderse.

Las historias del estadounidense Aldrich Ames y del soviético Dmitri Poliakov evidencian cómo giraba ese turbulento mundo.

Aldrich Ames: el exagente de la CIA que ofreció secretos a la URSS 

Aldrich Hazen Ames nació en mayo de 1941 en un pequeño pueblo del estado de Wisconsin. Ames ingresó a la CIA (Agencia Central de Inteligencia) en 1962 siendo muy joven. Allí hizo trabajos menores que poco tenían que ver con inteligencia, pero fue ascendiendo. Pasó por la “división de grabaciones” hasta desempeñarse como oficial y analista.

Su primera misión lo llevó a Turquía a reclutar agentes soviéticos para informar a las fuerzas aliadas en Occidente, entonces se hizo pasar eficazmente por comunista. Pero su vida privada iba por otro rumbo, era hipocondríaco, tuvo un mal matrimonio, se divorció y se dedicó a la bebida.

Doble agente Aldrich Ames, cumple cadena perpetua desde 1994. Imagen: Documentary Tube

Doble agente Aldrich Ames, cumple cadena perpetua desde 1994. Imagen: Documentary Tube

Al ser asignado a la embajada de México en 1983 conoció a Rosario Casas, quien sería su nueva esposa y le demandaría una nueva forma de vida. “A Rosario le encantaba gastar dinero”, comentó Sandra Grimes, exagente de la CIA, perseguidora de Ames y coautora del libro sobre su captura: “Círculo de Traición”.

En 1985, Ames se presentó ante la embajada de la Unión Soviética en Washington para ofrecer delicados secretos de su país a cambio de dinero. Por aquel entonces, Ames estaba encargado de acciones de inteligencia en Europa y de la contrainteligencia soviética, por lo que tenía acceso a información sobre la identidad de los agentes de la KGB (Comité para la Seguridad del Estado) que despachaban para la CIA.

Ames reveló casi todos los nombre de los informantes en el extranjero. Varios agentes fueron arrestados y otros asesinados al ser reveladas sus identidades. “Por entonces había llegado a despreciar a la agencia. Consideraba absurdo decir que la amenaza soviética a Estados Unidos era inmensa y creciente, y decidió que él tenía mejor criterio”, escribió el periodista estadounidense Tim Weiner en su libro “Legado de Cenizas, la historia de la CIA”.

Libros del periodista Premio Pulitzer Tim Weiner sobre la CIA y el FBI.

Libros del periodista Premio Pulitzer Tim Weiner sobre la CIA y el FBI.

Ames fue detenido el 21 de febrero de 1994 por el FBI (Buró Federal de Investigaciones). Se calculó que los soviéticos le pagaron más de cuatro millones de dólares durante los nueve años que estuvo entregándoles información confidencial. Ames cumple cadena perpetua en una penitenciaría en Pensilvania.

Entre los nombres más importantes que reveló Ames estuvo el de Dmitri Poliakov.

Dmitri Poliakov: el ruso que se ofreció como agente gratuito al FBI

Dmitri Fiodorovich Poliakov nació el 6 de julio de 1921 en la por entonces república socialista de Ucrania. Se enlistó en el ejército y pasó por la escuela de artillería. Tuvo una destacada participación como oficial soviético en la Segunda Guerra Mundial por lo que fue condecorado. Cuando se desempeñó como oficial de inteligencia, la URSS lo destacó en misiones diplomáticas encubiertas en las Naciones Unidas, en New York, a mediados de los 50.

En su segunda misión en los EE.UU., se acercó a agentes del FBI para ofrecerse como espía. Poliakov no solo estaba molesto por la corrupción del partido comunista de su país, también guardaba un rencor muy personal e insalvable contra sus superiores, quienes le impidieron que tratase a uno de sus hijos enfermos en New York. El hijo de Poliakov murió y se selló el destino del agente.

Poliakov espió para la CIA por casi 25 años sin ser descubierto, incluso después de jubilarse, y nunca pidió dinero a cambio, tampoco pidió asilo ni protección cuando se cernían sospechas sobre él. Dijo que era ruso y que moriría ruso.

“El 13 de marzo de 1962, el FBI informó que Dmitri Poliakov, cuyo nombre en clave era Sombrero de Copa, había identificado a todos los miembros de la delegación diplomática soviética en New York y en Washington que actuaban como espías para Moscú. Sombrero de Copa ayudó al FBI a seguir la pista de acontecimientos diplomáticos de alto nivel”, revela el periodista Tim Wiener en su libro “Enemigos, una historia del FBI”.

Espía Dmitri Poliakov, ejecutado en marzo de 1988.

Espía Dmitri Poliakov, ejecutado en marzo de 1988.

Poliakov filtró información sobre decenas de agentes estadounidenses reclutados por la KGB, de 150 agentes en el extranjero y 1500 espías soviéticos por todo Occidente, además de datos sobre tecnología espacial y estrategias nucleares.

Con la información que el “topo” estadounidense Aldrich Ames reveló a los soviéticos a mediados de los 80, el ruso Dmitri Poliakov fue detenido y llevado a un juicio que duraría tres años, tras lo cual fue condenado a muerte y ultimado con un tiro en la cabeza en marzo de 1988.

Libro de Sandra Grimes, ex investigadora de la CIA. Imagen:

Libro de Sandra Grimes, ex investigadora de la CIA. 

En la actualidad, la labor de los espías sigue tan activa como antes, pero algunos métodos se han adaptado a las necesidades de los tiempos modernos. Es más probable hallarlos como programas que hackean nuestras comunicaciones de internet, que como señores de gabán largo, lentes oscuros y maletines de cuero. Aunque nada se descarta.