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La vacancia anunciada fracasó gracias a Kenji Fujimori (pero no todas son buenas noticias)

El presidente estaba muerto. Las palabras de su abogado, Alberto Borea, refrescaron un Parlamento acostumbrado a lanzar epítetos y adjetivos. Los nuevos documentos mostrados por Kuczynski disiparon algunas dudas. Pero nada era suficiente. El presidente estaba condenado a la muerte. Había más de 90 votos a favor de la vacancia y las negociaciones entre bancadas no rindieron suficientes frutos. ¿Qué pasó entonces? ¿Cómo se salvó el presidente?

Foto: El Comercio

Foto: El Comercio

El 11 de diciembre por la mañana, según detalla Hildebrandt en sus trece, una nueva solicitud de indulto humanitario tocó las puertas de Palacio de Gobierno. Ese día, el presidente no se encontraba tan preocupado por la vacancia. La Comisión Lava Jato insistía en citarlo y él insistía en no acudir.

Dos días después, sucedió lo inesperado. La Comisión Lava Jato del Congreso anunció en una conferencia de prensa la recepción de nuevos documentos que comprometían al presidente. El 14 de diciembre, Fuerza Popular fue más directa en su mensaje y anunció su total apoyo a la iniciativa de vacancia presidencial presentada por el Frente Amplio. Era la primera vez que el fujimorismo se alegraba de que el partido de Arana se les haya adelantado.

El mismo jueves 14, en medio del debate por la admisión del proceso de vacancia, Palacio de Gobierno recibió la llamada de Kenji Fujimori. El todavía congresista de Fuerza Popular, aunque suspendido de su agrupación, informó que votaría en contra de la solicitud. Dos días después, luego de ser testigos de los 93 votos a favor de la moción de vacancia, Palacio volvió a recibir una llamada de Kenji. Esta vez, el hermano menor de Keiko comunicó que podía conseguir diez votos adicionales en contra.

¿Era realmente posible que Kenji pueda conseguirlos? En julio, 23 congresistas fujimoristas se atrevieron a levantar la cara contra Keiko Fujimori al enviar una carta en conjunto para evitar la sanción del engreído de Alberto. ¿Sirvió de algo? No. Kenji fue suspendido y Fuerza Popular pisó el acelerador del mototaxi para aprobar la “ley antitránsfuga”. Kenji no tenía mucho que ofrecer más que su palabra.

Según Hildebrandt en sus trece, el domingo 17 de diciembre, PPK convocó a sus voceros para iniciar las conversaciones con las bancadas que podían cambiar de parecer sobre la vacancia. Vicente Zeballos, Juan Sheput y Gino Costa fueron encargados con la tarea de buscar indecisos en Acción Popular, Nuevo Perú, Frente Amplio, Apra, Alianza Para el Progreso y Fuerza Popular. Culminadas las conversaciones, los resultados no alegraron a nadie: aun convenciendo a los indecisos, la cantidad de votos superaba los requeridos. La muerte era inminente.

El 19 de diciembre, Fuerza Popular se reunió en la casa del congresista Elard Melgar para confirmar lo que ya se había dicho a través del teléfono: los votos a favor de la vacancia. Al día siguiente, Melgar publicó en Twitter que la reunión se había llevado a cabo en señal de solidez partidaria. José Chlimper retuiteó a Melgar y agregó que “la bancada votaría en un solo sentido”.

Pero todo cambió al día siguiente. Kenji ya había conversado con los diez congresistas prometidos y algunos consideraron que la posibilidad del indulto podría cambiar su voto. Sin embargo, se necesitaba algo más que palabras. El miércoles 20 de diciembre por la noche, cuando ya todo había quedado pactado en el mototaxi, algunos congresistas contactados por Kenji Fujimori recibieron la prueba de que todo lo que había dicho era cierto: Alberto Fujimori los llamó por teléfono. 

Según Hildebrandt, el líder histórico del fujimorismo confirmó la promesa del indulto y aseguró que el momento de rebelarse había llegado. Muchos de los congresistas convocados para el pequeño golpe de Estado naranja eran los mismos que habían denunciado maltrato a escondidas. La llamada fue más que suficiente para convencerlos.

El 21 de diciembre, el día del juicio final para Kuczysnki, Nicolás Lúcar publicó un documento de la Junta Médica que recomendaba el indulto de Fujimori. Este documento no había llegado al Ministerio de Justicia y poco o nada tenía que ver con los planes de Kenji. . En este útero relatamos los detalles de lo ocurrido. Lo que empezó con un documento real, pero intencionalmente malinterpretado, terminó con las declaraciones Mercedes Aráoz“Solo en este año hubo 45 pedidos y pasan por todo un proceso. De estos 45 pedidos, 39 fueron rechazados”. La primera ministra agregó que en el gobierno de PPK no se negocian los indultos.

El jueves por la tarde, Kenji Fujimori publicó un video anunciando su voto en contra de la vacancia. En un inicio, el video iba a ser protagonizado por Kenji y su pequeña bancada de aliados, pero las alteraciones ocasionadas por el psicosocial ocasionaron un cambio de planes. Una vez al descubierto -y visto en desventaja- el mototaxi pisó el acelerador. Algunos congresistas naranjas con licencia médica, como Maritza García, tuvieron que asistir contra su voluntad. Cada voto contaba y uno solo podría hacer la diferencia.

El mototaxi también arremetió contra Kenji. Miguel Torres y Héctor Becerril fueron los encargados de “convencer” a Kenji de abortar su misión. Los métodos de convencimiento de ambos parlamentarios no se caracterizan por el diálogo y la amabilidad. Es necesario recordar que Becerril y Kenji ya han protagonizado fuertes discusiones y ninguno simpatiza con el otro. ¿Por qué fueron elegidos entonces para persuadir a Fujimori? Fuentes nos informan que el resto de la banKada andaba ocupadísima con sus tareas asignadas. De la cúpula mototaxi, los únicos disponibles fueron ellos dos.

Los argumentos fueron infructuosos. Las amenazas también.

Los argumentos fueron infructuosos. Las amenazas también.

Finalmente, la hora de la votación llegó. Hasta entonces, la muerte política del presidente estaba asegurada con 88 votos a favor. Uno más de los necesarios. Cuando el mototaxi se disponía a celebrar, ocurrió lo inesperado. Con apenas 79 votos a favor -ocho menos de lo mínimo requerido- la vacancia fue rechazada. ¿Qué había pasado? Los fujimoristas que recibieron la llamada de su líder histórico, por extraño que pueda parecer, cumplieron su palabra. Una vez más, Keiko Fujimori y la cúpula del mototaxi quedaron con los crespos hechos.

Tres cosas importantes ocurrieron anoche, sin contar que el presidente de la República se salvó de la vacancia:

  • Fuerza Popular perdió su mayoría parlamentaria. Sin Donayre, el mototaxi contaba con 72 integrantes (incluyendo a la fujimorista con disfraz de independiente, Yeni Vilcatoma, por supuesto). Con la desertación de los diez congresistas albertistas, el nuevo mototaxi cuenta con 62 miembros.
  • El indulto es inminente. Kenji cumplió con su promesa. Mercedes Aráoz podrá negarlo, pero ¿los diez votos fueron gratuitos entonces? No es muy difícil de entender.
  • Nació un nuevo fujimorismo. Si a alguien le quedaba alguna duda de que la pugna por el poder naranja era real, he aquí la prueba fehaciente de ello. Diez congresistas de distintas regiones obedecieron las órdenes de su líder histórico y dejaron el mototaxi que tan mal los trató.

Ayer, 21 de diciembre del 2017, Kenji Fujimori hizo lo que tanto hemos visto en la historia universal: se coronó como el nuevo rey del partido fujimorista. Es cuestión de tiempo para verlo iniciar su campaña al 2021.