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En defensa de los niños rata: LEAVE DOTA ALONE

El titular de una noticia de crimen compartida en medios asocia innecesariamente un asesinato con la afición de videojuegos del asesino. ¿Qué tan hasta las huevas y dañino es esto?

Si han estado atentos a las noticias más compartidas del día quizá se hayan cruzado con esta nota sobre un chico universitario que mató a su exenamorada.

dota

Imagen: Captura

Lo más evidente que debería llamar la atención de esto es: ¿qué demonios tiene que ver que el tipo haya jugado Dota con el asesinato a su novia? El artículo incluido ciertamente no tiene ninguna indicación que relacione esta información específica con el titular del crimen. Literalmente, dice que es un “presunto adicto al videojuego”, que de por sí es una afirmación lejísima de tener cualquier intención de sonar como un hecho comprobado. Entonces, ¿qué onda con tratar de generar una asociación entre el videojuego y el asesinato?

Para aquellos no familiarizados con el tema, Dota 2 es un videojuego competitivo para la computadora jugado por Internet en dos equipos de 5 personas cada una. Es un juego de estrategia y acción; una versión de pichanga para gente muy floja para hacer ejercicios. En términos de violencia, Dota 2 es tan violento como jugar ajedrez (si tan solo ajedrez tuviese mejores gráficos).

dota2

Imagen: Captura

La decisión, aparentemente arbitraria de incluir la afición por Dota 2 por parte del asesino, probablemente se deba a dos elementos principales. El primero es el hecho de que incluir la palabra ‘Dota’ en el titular genera bastante tráfico en la web. Llama la atención a la multitudinaria comunidad dotera en el Perú. De hecho, lo más probable es que yo mismo nunca me hubiese enterado de esta noticia de no ser porque tenía ‘Dota’ en el título.

La segunda razón va por el hecho de que desde la aparición de los videojuegos ha existido una presión mediática por acusarlos de ser una influencia importante en las acciones de jóvenes criminales. Uno de los casos más conocidos de esto fue cuando se intentó establecer una relación entre los asesinatos de Columbine (EE.UU. en 1999), y el hecho de que los asesinos hayan sido fans del videojuego Doom.

doom

Imagen: Captura

Si hoy en el 2016 nos parece ridículo el hecho de que esa imagen de pixeles pudiese influenciar a alguien a matar a alguien es porque en realidad lo es.

Ahora, investigando, resulta que el asesino (Erick Espinala Hernández aka ‘sharing0man’ en Dota) sí era un jugador medio conocido en un círculo chico, pero un jugador bastante irrelevante en términos globales, o nacionales, o incluso de su propio barrio. Que pongan ‘aficionado del dota’ es tan desubicado como si en cada noticia de asesinato incluyesen el hobby de cada criminal.

“Pichanguero mata a enamorada”, “Entusiasta de las estampillas atropella a cinco”, “Fetichista de globos en forma de animales juramentaría hoy como congresista de la nación”.

terrorista

Imagen: Captura

Lo peor de todo no sólo es que este tipo de titulares engañosos causen daño a la percepción de por sí negativa que sufre la comunidad de gamers en el Perú. Probablemente, hoy miles de jóvenes peruanos reciban una reprimenda por parte de sus padres influenciados por la sugestión causada por este titular de melas. Lo peor es que nos desvía del hecho de que la razón por la que Erick Espinala mató a su novia no tiene absolutamente nada que ver con que el broder haya jugado videojuegos y sí tiene todo que ver con que evidentemente es un pavo de mierda misógino asqueroso noob. Baneado.

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