noticias Lunes, 22 septiembre 2014

Si Castañeda roba pero hace obra, ¿quién roba y NO hace obras? o ¿quién no roba y tampoco hace obras?

Foto: El chico de la polera verde

Foto premonitoria, sacada del feis de El chico de la polera verde

Esta foto fue publicada el 20 de agosto en Facebook. En ese momento no fue más que una broma acerca de una frase bien antigua y popular en el Perú, utilzada para justificar las raterías de las autoridades siempre y cuando hicieran obra. Sin embargo, ayer esa frase se legitimó y dejó de ser un dicho, una creencia. Ayer, en la última encuesta de Datum, los números mostraron que el  49% de los peruanos entrevistados para la muestra, cree que Castañeda será el alcalde que más robará pero que lo compensará haciendo obras.

No debería darnos risa. Foto: El Comercio

No debería darnos risa. Foto: El Comercio

La pregunta formulada por Datum fue la siguiente: De llegar a ser alcalde de Lima, ¿quién cree que robará pero hará más obras?  Los resultados le dan la razón a la foto de arriba. El 49% escogió a Castañeda como el que más robará, le sigue Susana Villarán con el 5%, después vienen Salvador Heresi y Enrique Cornejo con un 3%. Sin embargo, esta encuesta deja algunas preguntas en el aire que nos podrían acerca a un mejor diagnóstico de qué es lo que pasa en Lima. Por ejemplo,  no se dice qué porcentaje de las personas que creen que Castañeda robará pero hará más obras, votarían por él. Una encuesta anterior, realizada también por Datum nos da una pista.

De acuerdo a esos resultados, el 41% de limeños entrevistados votaría por un candidato que roba pero hace obras. Faltaría cruzar ambas encuestas para tener un resultado más acertado del perfil del votante. Del mismo, modo, hay otras preguntas derivadas que podrían hacerse como, ¿Qué candidato robará y no hará obras? o ¿qué candidato no robará y tampoco hará obras? o, el caso ideal, ¿qué candidato no robará y sí hará obras? Estas preguntas podrían ayudarnos a definir la imagen que tiene el electorado limeño sobre los candidatos. A quiénes identifican como honrado pero ineficiente, corrupto y solo corrupto, y a la autoridad ideal, si es que es posible. Aquí los dos cuadritos que habría que cruzar: Este de aquí

con tal que haga mi losa deportiva, todo bien

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con este otro: roba pero hace obraSi al hacer ese cruce, Castañeda Lossio siguiera como favorito, esto explicaría por qué a pesar de los cuestionamientos y denuncias de corrupción y lavado de activos en su contra, le sigue yendo tan bien en las encuestas. En su editorial, El Comercio hace una interpretación bastante acertada de lo que sucede:

“Buscamos algo así como un padrino, al estilo Corleone, que mantenga seguro y bien a su barrio, mientras al mismo tiempo va haciendo lo suyo.”

Más allá de horrorizarnos y quejarnos porque “ay cómo es la gente”, esta encuesta nos pone frente a un tema muy sensible en nuestro país: la corrupción. Las recientes detenciones y denuncias en contra de varios presidentes regionales por delitos de corrupción, no son más que una evidencia de que se ha convertido en una forma de gobernar. El hecho de que nuestros últimos presidentes (Fujimori, Toledo y Alan García) tengas investigaciones pendientes por corrupción es también una evidencia de eso. Es triste, pero si hasta el Fiscal de la Nación, Carlos Ramos,  está investigado por tener que ver con Orellana, solo queda aceptar que la corrupción es parte de nuestra vida.

Infografía de La República

Infografía de La República

Si bien, “el roba pero hace obra” se refiere a las autoridades que nos gobiernan, lo cierto es que también hay una permisibilidad a este tipo de actitudes por parte de los ciudadanos. El Comercio ensaya una explicación que tiene que ver con la informalidad: “a mí no me importa lo que ese señor haga con mis impuestos porque yo no pago impuestos”. La corrupción también es un problema de nosotros. La PCM ha hecho un video para explicar cómo el que nuestras autoridades sean corruptas, sí nos afecta directamente. Si quieren probar cuán corruptos son en su vida diaria, pruébense jugando en El Corruptómetro. Juan José Garrido cita a Rolando Arellano quien dice que tal vez el problema sea el enfoque de la frase, que mientras el peruano no sienta que Le roban a él, a su bolsillo, probablemente todo siga igual.

“Cuando los peruanos digan me roba, pero hace obra, recién ahí entenderán lo que implica”. Es cierto: el “roba, pero hace obra” no identifica al perjudicado. El Estado no produce riqueza, con lo cual a quien roban –sea quien sea– es a nosotros.

Por lo pronto, un grupo de gente liderado por Carmen Gonzáles a.k.a la doctora cachetada, está proponiendo una marcha para este miércoles 24 de junio en contra de la corrupción eww