sociedad Domingo, 15 noviembre 2020

Resumen del triste e histórico día en el que Merino y su gabinete se mancharon las manos de sangre

Ocurrió lo que se advirtió que ocurriría con una vacancia en plena pandemia: el caos. Desde que ocho bancadas del Congreso pusieron a Manuel Merino en la presidencia, las calles se llenaron de protestas. Y ahora, de sangre. Al cierre de esta nota, Merino no se ha ido de Palacio y el Congreso no ha corregido el histórico y sangriento error que cometieron.

Este es un resumen del tristemente histórico día en el que Merino, su gabinete y las bancadas que lo respaldaron (Acción Popular, Podemos Perú, UPP, Alianza Para el Progreso, Fuerza Popular, Frente Amplio, Frepap y Somos Perú) mancharon sus manos con sangre. Sangre por la que tendrán que responder ante la justicia y, por supuesto, ante la historia.

Querrán quebrarlos y no podrán quebrarlos. Imagen: Útero.Pe

Querrán quebrarlos y no podrán quebrarlos.
Imagen: Útero.Pe

Dos héroes que merecen justicia

Jack Bryan Pintado Sánchez (22) e Inti Sotelo Camargo (24) son los dos estudiantes que fueron asesinados mientras protestaban por devolver la democracia al país y sacar a Merino. Que no solo sean recordados como héroes, sino que sobre todo sus familias reciban justicia con cárcel para sus verdugos materiales e intelectuales.

Portada de La República.

Portada de La República.

Heridos

El abuso policial de Gastón Rodríguez ha quedado registrado por las cámaras de la ciudadanía y algunos medios. Además de los dos fallecidos, se han reportado 63 lesionados con heridas de proyectil, traumatismos o inhalación de gases (la Coordinadora de Derechos Humanos habla de 112). Los videos difundidos muestran claramente cómo la Policía disparó perdigones directamente al cuerpo de los manifestantes.

Desaparecidos

También se han reportado manifestantes desaparecidos. La Coordinadora Nacional de Derechos Humanos ha compartido una lista con los nombres de más de 40 personas. La puedes revisar aquí. 

Por cierto: el congresista Alberto de Belaúnde también informó que cualquier denuncia de desaparición puede ser comunicada a la Defensoría del Pueblo.

Cacerolazo

Cuando la gente supo de las muertes de ambos jóvenes y de los demás abusos policiales, pidieron la salida del golpista a través de un cacerolazo que se oyó en toda la capital a la medianoche. 

Abandonan a Merino

Durante la noche de ayer y  la madrugada de hoy, varios de los ministros, que le juraron de rodillas acompañarlo en su captura de Palacio, abandonaron a Merino. Por ahora, son trece los que se han ido para intentar lavarse las manos por las muertes. Esta es la lista:

Imagen: Martín Hidalgo

Imagen: Martín Hidalgo

Pero mucho ojo con este dato: el portal La Ley ha recordado que los ministros «son solidariamente responsables por los actos delictivos o violatorios de la Constitución o de las leyes en que incurra el Presidente de la República o que se acuerden en Consejo». Ahí la explicación de su salto del barco.

El premier Sócrates: no sabe nada

Quien no quiere renunciar es Ántero. Él le dijo a RPP que se irá cuando Merino se vaya porque él es leal. Al dar la entrevista, ni siquiera estaba enterado de las renuncias de sus ministros. «Le soy franco, solo tengo conocimiento de la renuncia de la señora Teullet (ministra de la Mujer)».  Y al preguntarle por Merino, respondió que el golpista no le contestaba los mensajes.

La entrevista en la que se le escucha el tono autoritario (incluso después de que el Perú lloraba la muerte de los dos estudiantes) demuestra de qué está hecho Flores-Aráoz:

Atrincherado

Cual dictadorzuelo, Merino no ha dado explicaciones al país por los muertos. Ni en un tuit. Solo hay un penoso comunicado de la Presidencia de Consejo de Ministros que informó que investigará las muertes, pero ni una palabra del congresista más odiado del país.

Lo único que se supo de él es que estuvo reunido en el Ministerio del Interior con los últimos ministros que le quedan y con algunos de los renunciantes. Ahí —contó el congresista Rennán Espinoza— le han aconsejado no renunciar y esperar a que el Congreso lo bote.

La infame foto para la historia.

La infame foto para la historia. Foto: Rodrigo Cruz

El Congreso intenta domar a su monstruo

En el Parlamento aún pueden corregir su criminal error. ¿Cómo? Botando a la actual mesa directiva del Congreso (que legalmente aún encabeza Merino) y nombrando a una nueva mesa. Quien presida esta mesa (se habla de alguien que no haya votado por la vacancia, o sea, algún congresista de la bancada Morada) asumirá la presidencia de la República.

Varios miembros de la actual mesa directiva renunciarán y buscarán que Merino haga lo mismo (cosa bien difícil por su actitud autoritaria). Otros congresistas quieren asegurarse de que toda la mesa directiva se vaya de una vez y por eso no les pedirán la renuncia, sino que los botarán a través de una censura. Aún no se sabe qué plan prosperará, pero hoy deben decidirlo.

Una vergonzosa emboscada

Pero la Policía no está igual de arrepentida que el Congreso por su accionar en esta crisis. La prueba es la emboscada que ocurrió durante la madrugada de hoy. Ocurre que, mientras Merino estaba en la sede central del Ministerio del Interior, un grupo de manifestantes logró llegar al Congreso gracias a que había poco resguardo policial. Ellos se quedaron con el permiso policial y hasta abrazaron a algunos agentes.

Pero misteriosamente alguien encendió una fogata al otro lado de la calle y las cámaras dejaron la protesta para enfocarse en el fuego. Apenas eso ocurrió, la Policía gaseó a los manifestantes, detuvo a algunos de ellos e impidió que las cámaras grabaran la detención. 

Uno de los manifestantes grabó el momento exacto en el que la Policía disparó las lacrimógenas sin razón alguna. No fue una reacción ante un ataque de vándalos —como tanto repite Ántaro—, sino un claro abuso.

Queda claro que, para hacerle justicia a Jack e Inti, no basta con la salida (y juzgamiento) de Merino, sino que también hará falta una reforma de esa Policía que desde hace años maltrata, dispara, gasea y mata impunemente.

[Actualización de mediodía]

Con dos muertes sobre sus espaldas y con  más de cuarenta desaparecidos, Merino dejó la presidencia.

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