arte , cine , videos Jueves, 8 agosto 2019

Conoce a Javier Heraud, el pulpín peruano y rebelde más emblemático del siglo XX

El día llegará,
y en los mares inmensos
no veré más mis campos
fértiles,
no veré mis árboles
verdes,
mi viento cercano,
mi cielo claro,
mi lago oscuro,
mi sol,
mis nubes,
ni veré nada,
nada,
únicamente el
cielo azul,
inmenso,
y
todo se disolverá en
una llanura de agua,
en donde un canto o un poema más
solo serán ríos pequeños que bajan,
ríos caudalosos que bajan a juntarse
en mis nuevas aguas luminosas,
en mis nuevas
aguas
apagadas.

Empezamos este post con la última parte (de nueve) del poema El río, escrito por un adolescente llamado Javier Heraud. Si en el cole tu profe de Literatura era chévere, te hablaba un poco sobre él, de su vida y, sobre todo, de su muerte. El Comercio dice que fue una muerte incomprensible, nosotros creemos que quizá es más que eso, Heraud murió para vivir para siempre.

Este pulpín recontra emo nació un 19 de enero 1942 rodeado de los privilegios que gozaba su familia en la capital peruana.

Creció junto a sus seis hermanos en una casa en Miraflores. Sus padres, Jorge Heraud Cricet y Victoria Pérez Tellería, le procuraron una educación escolar privada. Estudió en el colegio Markham y luego ingresó —y le pudieron pagar— sus estudios en la PUCP.

Si lo piensan, la acomodada vida de Heraud no tendría por qué haber acabado a los 21 años, a balazos, cruzando el río Madre de Dios en Puerto Maldonado.

Pero él eligió ese camino

Foto: La Mula

Foto: La Mula

Así recuerda su muerte  Alaín Elías:

Estábamos en una carretera, y pasa un campesino montado en un buey, nos ve y nos delata. Entonces viene una jeep y se estaciona cerca. Empiezan a disparar. Intentamos cruzar el río, que tenía como 400 metros de ancho. Ya nos faltaría 50 metros, pero los policías ya estaban en una canoa, intercambiamos disparos. Me hieren y a Javier Heraud lo matan.

Eso ocurrió en 1963.

Dos años antes, en 1961, Heraud ya había escrito dos poemarios y militaba en el Movimiento Social Progresista (MSP), que tenía una tendencia social demócrata.

En julio de ese año viajó a Moscú, estuvo en allí 15 días, tiempo que —dicen los que lo conocieron— sirvió para marcar el rumbo de su vida. De hecho, él mismo escribió este poema:

Plaza Roja 1961.
Aquí yo he estado en el centro del incendio,
en plena Plaza Roja y varias veces,
tragándome mis penas
y forzando mi pequeñísima alegría.
He dicho Paz en rojo, en calles,
en plazas y jardines.

Y digo paz en Moscú, en Tashkent,
o en el corazón herido de mi pueblo.

Luego conoció también París —con escala en la tumba de César Vallejo— y Madrid. Después de la gira, volvió al Perú y renunció al MSP declarando que «no creo que sea suficiente llamarse revolucionario para serlo«.

No temer la muerte

El también poeta Rodolfo Hinostroza recuerda que Heraud la pasaba mal en sus años escolares: su aspecto físico, su carácter introvertido y su afición por las letras lo hacían un blanco fácil de las burlas.

Foto: YouTube

Foto: YouTube

Hinostroza también estuvo con Heraud en 1962, cuando un grupo de 80 jóvenes peruanos viajó a Cuba con becas para estudiar. Javier pretendía estudiar cine. Sin embargo, tras hablar, comer y respirar revolución en la isla, decidió enrolarse en el Ejército de Liberación Nacional.

Varios de los que viajaron con él se arrepintieron y decidieron concentrarse en los estudios. Javier no.

El poeta ahora era guerrillero.

Su primera misión fue llegar a Bolivia. Con el apoyo del Partido Comunista de dicho país se agenciaron de armamento y equipos. La idea era entrar al Perú por el Altiplano, pero al final ingresaron en la selva. Los estaban esperando. Ese fue el preludio del final.

Ser bravo y fuerte

¿Tenían esos ocho guerrilleros capacidad para cumplir la meta de su revolución? Alaín Elías reconoce que tenían voluntad. Eso le sobraba a Javier Heraud: estaba decidido a pelear contra esa sociedad incluso más injusta en esa época.

Javier Heraud escribió poemas hasta que decidió que las palabras no bastaban y que debía dejarlo todo para transformar el mundo. ¿Pero cómo es que un adolescente de clase media alta decide agarrar el fusil para cambiarlo todo? Hay una transición poco explorada del poeta peruano.

Por eso, el cineasta Javier Corcuera, creador de la aclamada Sigo Siendo, realizó un trabajo cercano y amable (su padre fue amigo de Heraud) para contarnos quién era Javier además de esa estampa romántica con fusil. El viaje de Javier Heraud se estrenará este viernes 9 de agosto como cinta inaugural del Festival de Cine de Lima y a partir del próximo 22 en salas de cine.

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* Disclaimer: Javier Corcuera es colaborador de La Mula —medio hermano de este Útero—, que además produce la cinta.

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