discriminación , educación , libertades , sociedad , violencia Martes, 26 marzo 2019

5 preguntas que TODXS nos estamos haciendo sobre cómo criar en igualdad (sí, para ya no tener una sociedad tan violenta)

No hay una receta para que los chaibols crezcan en igualdad, pero al menos hay ciertas actitudes y costumbres que padres, madres, tíos, tías y en general todo el mundo debe corregir, aprender, desaprender o sobre las cuales al menos debemos reflexionar para poder mirarnos en un espejo y no repetir los errores que hacen de nuestra sociedad una tan enferma como los titulares de mujeres muertas o maltratadas que vemos a diario en la prensa.

Por eso hay algo llamado:

Criar en igualdad

Que suena a un concepto general, académico y por eso poco comprensible. Para tratar de aterrizar esta idea conversamos con dos especialistas, la psicóloga y experta en temas de género, Alexandra Hernández; y con Susana García, psicoterapeuta cognitivo conductual de familia y pareja.

1. ¿De qué hablamos cuando hablamos de “criar en igualdad”?

Para Susana se trata de promover, desde los espacios compartidos con niños, niñas y adolescentes, una educación inclusiva y tolerante, de manera que se eviten patrones de conducta que vulneren la intimidad del otro. “Apartar estereotipos, ayudar a fortalecer habilidades sociales, la empatía, la asertividad, eliminando de ese modo etiquetas destructivas y sexistas”, agrega.

Los estereotipos de género tienden a catalogar y poner límites en las capacidades de  las personas, agrega Alexandra. “Se asume que quien eres está circunscrito en un rol según tu sexo de nacimiento”. 

2. ¿Estereotipos? ¿Cuáles?

Es más fácil ver a una niña jugando a ser ingeniera que un niño jugando a ser papá. Imagen original: El Comercio, intervención de la Imagen: Útero.Pe

Es más fácil ver a una niña jugando a ser ingeniera que un niño jugando a ser papá.
Imagen original: El Comercio, intervención de la Imagen: Útero.Pe

Para evitarlos -o más bien desterrarlos-, hace falta identificarlos, conocerlos, definirlos. “Los estereotipos están en todos los ámbitos de la sociedad. En la cultura, en el arte, en la academia y depende mucho cómo los medios de comunicación están representando a hombres y mujeres”, explica Alexandra.

No solo basta con decirles a las niñas y niños que pueden hacerlo. “Es necesario demostrarles, enseñarles a mujeres en espacios normalmente dominados por hombres y a hombres en espacios normalmente limitados a mujeres. La representatividad es importante”, agrega la especialista.

Si buscamos un ejemplo práctico lo podemos encontrar en las recientes películas de la gran industria del cine, como Capitana América, La mujer maravilla, incluso Frozen, que hace a un lado el amor romántico del clásico (y obsoleto) príncipe azul para centrarse en el amor de la familia.

3. ¿Por qué es importante la crianza en igualdad?

Según lo que nos explica Susana, existen patrones preconcebidos que definen el rol según el sexo en la sociedad, esto solo provoca que se minimicen las capacidades de las personas en formación. “Criamos niños fuertes, pacientes y proveedores y niñas sumisas, dependientes con poca asertividad. Estas características fomentan la desigualdad de género y el abuso hacia los más vulnerables “, nos comenta la especialista.

Por su parte, Alexandra considera que la inexistencia de la igualdad crea un escenario perfecto para ejercer violencia. “Están totalmente relacionadas. El machismo, el sexismo inherente en la sociedad implica la conformación de un modelo jerárquico que se traduce en violencias. Incluso el machismo benevolente de dejar a las mujeres que se sienten en los autobuses, en no dejarlas cargar objetos pesados, en realidad solo dan el mensaje de que somos débiles”, señala.

4. Tener una niña empoderada es bueno, pero ¿y los niños?

“Es mucho más fácil tener una niña empoderada que un niño con una masculinidad deconstruida, es decir, crítico con su rol de género”, explica Alexandra. Lo mismo sucede con los adultos. Visibilizar a los hombres en espacios domésticos no es tan común. 

¿Qué hacer al respecto? Podríamos empezar, nos dice la psicóloga, enseñándole a los niños que pueden jugar con una muñeca, que cuidar a un bebé no es “juego de niñas”. “Nos falta estrategias para eso”, comenta.

Lo segundo es validar las emociones de los niños. “Si lloran, si te quieren contar algo, escucharlos. En el caso de hombres es muy importante. No suelen tener espacios donde los consuelan, abrazan o los dejan expresarse. Es necesario que los papás tengan espacios emocionales con sus hijos hombres”, agrega la psicóloga.

Deconstruir la masculinidad tal como la conocemos es difícil, indica Susana, pues implica una renuncia a sus históricos privilegios. “Están en una zona de confort y es mas difícil sacarlos de ahí. Es un proceso largo y complejo porque todos llevamos un machista interior, hombres y mujeres. Solo la promoción de una conciencia de género podrá hacer que generaciones revisen sus privilegios”.

5. ¿Y el cole qué papel juega?

En los últimos años en nuestro país se ha discutido el enfoque de género en el currículo escolar. Su importancia y la polémica que ha abierto denotan dos asuntos relevantes para el futuro de nuestra sociedad: el rol del Estado en la prevención de la violencia y la crisis de las familias, que es donde empiezan las agresiones. Esta realidad está inexorablemente conectada con la situación alarmante que vemos en forma de estadísticas sobre feminicidios y violaciones contra mujeres, niñas y niños.

En su experiencia como psicoterapeuta de familia, Susana García considera que dentro de los entornos familiares se sufre violencias de todo tipo y, sin tratamiento, esta se transmite hacia otras generaciones.

  • “Personas que no han roto con los maltratos que sufrieron en casa forman parejas y estas parejas que tienen conflictos forman una familia y tienden a repetir patrones. En medio de esta insatisfacción, perturbación y conflicto replican el maltrato generación tras generación”, advierte la psicoterapeuta.

Por esa razón, agrega Alexandra Hernández, es que el currículo con enfoque de género es una respuesta del Estado -que es su responsabilidad- ante los altos índices de violencia. 

  • “No podemos permitir que los padres y madres sean la única fuente de aprendizaje sobre sexualidad y sociabilidad, pues la mayor cantidad de violencia se ejerce dentro de la familia. No podemos confiar que trabajen temas de educación cuando también las familias tienen que hacer una autocrítica sobre cómo se está entendiendo en términos de violencia con niños y niñas”, aclara Alexandra.

Romper con los estereotipos de género es romper con la violencia en todas sus formas. Abrir los espacios a mujeres y a hombres produce un efecto dominó de libertad para poblaciones vulnerables como los LGTB. Se trata, en síntesis, de un trabajo conjunto para democratizar el espacio público y privado. No se puede lograr en un año, pero sus efectos son a largo plazo, de modo que tenemos la oportunidad de ofrecer un mundo distinto a las nuevas generaciones.

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