discriminación , noticias , politica , sociedad Martes, 26 febrero 2019

Todo indica que Alan García es antisemita y encima está pasando caleta

Todo indica que la nueva estrategia política de Alan García es ser antisemita

Si no lo creen, lean su respuesta en esta entrevista al diario Trome cuando le preguntan por el periodista Gustavo Gorriti:

Esa persona que trajo al Perú la mafia judía de Maiman, de Avi Dan On y a la que él pertenecía con Soros, el financista internacional, no tiene ninguna autoridad moral.

Alan García, dos veces presidente del Perú, menciona a una “mafia judía” operando en el país. Hardcore. Este nivel de antisemitismo hasta debería tener consecuencias legales. De yapa incluso mete a Soros (de quien te hemos hablado aquí).

Pero ¿por qué Alan odia a los judíos?

Bueno... Composición: Utero.pe

Bueno… Composición: Utero.pe

Como decíamos al comienzo, es su “estrategia política” y no es nueva porque ya lleva un par de años. Durante la campaña electoral pasada, Alan basureó así a PPK:

(…) tiene [sangre] de polacos, judíos, no sé de dónde, franceses. De peruano, cero. De casualidad nació acá. No tiene un gramo de sangre peruana, cero.

Y por esa misma época, sobre Pepe Chlimper, cuando este comentó que “la Virgen protegió” a Keiko, dijo esto:

Primero me hace gracia, porque el señor Chlimper hasta donde yo sé profesa la fe judía, entonces no sé qué sabrá de la Virgen el señor Chlimper, pero en todo caso si algo protegió a la señora Fujimori pues en buena hora.

Si el antisemitismo es una escalera que Alan está subiendo, podríamos considerar estas declaraciones sobre PPK y Chlimper como los primeros escalones.

¿Y cómo es eso de que odiar judíos es una estrategia política?

The threat is real. Foto: Captura/Twitter

The threat is real. Foto: Captura/Twitter

Qué bueno que lo preguntas. Primero necesitamos acercarnos al concepto de antisemitismo en la política. Así escribe Alejandro Baer en El País:

En tanto encarnación del mal, el judío se convierte en la mente del antisemita en un actor político transnacional que actúa en la sombra con fines específicos —y a veces mutuamente excluyentes—: la revolución socialista, el despliegue del capitalismo financiero, la contaminación de la “raza”, la erosión de la nación, etcétera.

Es decir, se convierten en el moticuco, los culpables y responsables de todo (fácil hasta de la anemia). Y una de las figuras políticas contemporáneas que ha hecho uso de este discurso —y lo dijimos cuando te hablamos de Soros— es Donald Trump. El presidente gringo tiene un discurso nacionalista que tiene como base la conspiranoia:

  • La división maniquea del bien y el mal,
  • El desplazamiento de responsabilidades a chivos expiatorios,
  • Repetir falsedades sin cansarse,
  • Identificar a “los enemigos del pueblo” y
  • Decir y remarcar que “es uno de nosotros”.

Alan ha visto que esta estrategia de llevar los discursos de odio de la periferia hacia el centro del debate le ha traído réditos al presidente gringo y jura que aquí puede hacer algo similar.

Y ahora unas cuantas precisiones

Porque simplemente no podemos dejar pasar comentarios antisemitas, necesitamos aclarar algunas cosas. Primero, en el 2015 se estimaba que cerca de 3,000 judíos profesan su fe en el Perú. La mayoría está en Lima, pero también hay una comunidad en Iquitos y una pequeña sinagoga en el Cusco.

Segundo, si bien existe una comunidad judía en el Perú, esta no es —en palabras de Leon Trahtemberg— “un grupo homogéneo y compacto de personas alineadas con la misma posición particular“. De hecho, Trahtemberg resalta que las personas judías que han participado de política en el Perú lo han hecho desde su propia mirada e ideología (la cita es del 2005):

Con Alberto Fujimori tuvieron cargos públicos José Chlimper, Efraín Goldemberg y Moisés Wolfenson. Con Alejandro Toledo asumieron cargos David Waisman, Jacques Rodrich y David Lemor. Con Belaunde fue Wilson Benzaquén. Con Alan García fueron Jacobo Mishkin y Jayzuño Abramovich. Para la presente campaña se conoce de la cercanía de Isaac Meckler (quien ya no es presidente de la AJP) con Ollanta Humala y José Kleinberg con Lourdes Flores, entre otros. Entre los severos críticos a estos gobiernos estamos varios comunicadores, incluyendo a Gustavo Gorriti y Roberto Lerner.

El protagonismo político de estas personas es bastante legítimo y variado, por lo que es absurdo hablar de una “mafia judía”. Esperemos que te haya quedado claro, Alan. Cualquier duda al inbox.

Diego Pereira

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