corrupción , noticias , politica Viernes, 20 marzo 2015

Nos dimos cuenta que la lista de la DINI está incompleta y empezamos a preguntar. Aquí las respuestas.

Diego Pereira

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¿Quién tiene el resto y por qué lo está guardando?

¿Quién tiene el resto y por qué lo está guardando?

La reciente revelación del periodista Américo Zambrano para la revista Correo Semanal nos ha planteado una serie de preguntas un tanto difíciles de resolver. Supongo que lo primero que deben saber es que hemos confirmado que la lista se encuentra incompleta. 

Esa es solo la primera precisión. La segunda es que no está claro cuánta gente ha sido investigada, y la tercera es que esta, vamos, realmente no es exactamente una actividad de espionaje (pero eso no quiere decir que los amigos de la DINI sean inocentes).

 

Pero primero analicemos esto:

Los amigos de Correo han puesto la lista ha disposición de todos (la puedes ver aquí y la puedes bajar aquí) justamente para poder corroborar aquello que ellos informaron en esta nota de su web:

Tal como lo informó Correo, entre los agraviados aparecen los empresarios Dionisio Romero, presidente del Grupo Romero; Eduardo Hochschild, líder del Grupo Hochschild; del desaparecido Mario Brescia Cafferata, quien dirigió el Grupo Brescia; Carlos Rodríguez-Pastor Persivale, presidente del Grupo Intercorp; Rodrigo Arosemena, presidente de Porter Novelli Perú; José Graña Miró Quesada, presidente del Grupo Graña; Luis Agois Banchero, titular del Grupo Epensa y César Pardo Figueroa Turner, gerente general de Empresa Editora El Comercio, entre otros.

También los periodistas César Hildebrandt, Gustavo Gorriti, Augusto Álvarez Rodrich, Aldo Mariátegui, Graciela Villasís, Pedro Tenorio, Marco Zileri Dougall, Jaime de Althaus, Raúl Vargas, Juan Carlos Tafur, Marco Vásquez, Miguel Ramírez, Collins Candela, Víctor Ramírez, Edmundo Cruz, Ángel Páez, Doris Aguirre, Carlos Castro, Cecilia Valenzuela, entre otros.

¿Empresarios y periodistas han sido investigados por la DINI? ¿Para qué? Más adelante intentaremos responder eso. Primero lo primero: hay más de 65 mil filas de información en el archivo conseguido, pero esto no significa que sean 65 mil las personas investigadas por la DINI. Esta sería una interpretación errónea.

Una persona puede llegar a ocupar varias casillas de búsqueda, como sucede en el caso del periodista Marco Antonio Vásquez Centurión que aparece 56 veces en la lista:

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Es importante resaltar que Vasquez Centurión fue también uno de los tantos periodistas denunciados por Rodolfo Orellana y Benedicto Jiménez en el 2011, época en la que quería callar a todo el mundo. ¿Por qué la DINI hizo tantas búsquedas de él poco más de un año después, justo cuando se veía su caso en el Poder Judicial? ¿Coincidencia?

Ojo: estas búsquedas vienen ocurriendo desde el gobierno pasado, no son una novedad del gobierno de Humala. Por ejemplo, en el siguiente cuadro pueden ver a «OMONTE DURAND MARIA DEL», que no es otra que la ahora exministra Carmen Omonte. La información sobre ella fue obtenida en mayo del 2011, cuando aún gobernaba Alan García.Screen Shot 2015-03-20 at 11.20.15

 

Hay 5672 líneas de información generadas durante el gobierno de García. Lo mismo ocurrió con el congresista nacionalista Manuel Zerillo Bazalar, cuya información también fue obtenida durante el gobierno anterior.

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El caso de Zerillo Bazalar es interesante porque es esposo de Raquel Tasso Clímaco, prima de doña Elena Tasso Heredia, madre de Humala y prima de Nadine. Esto da luces a algo que muchos han observado: en la lista aparecen familiares de Humala pero no de Nadine. Aquí sí aparece uno. Pero podría haber más.

Tenemos elementos suficientes para afirmar que la lista está incompleta.

 

Lista incompleta

Siguiendo con el análisis de la cantidad de líneas: hay 65, 356 filas en el documento, llenas de información. ¿Sabías que justamente ese es el límite que tienen Excel 97, 2000, 2002 y 2003? Nosotros tampoco lo sabíamos, pero felizmente existe Aniversario Perú:

Las cuatro líneas de diferencia (entre el tope de 65,536 y las 65,532 líneas de archivo) corresponden, precisamente, a las cuatro líneas de encabezado del archivo.

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Aquí están las 4 líneas. Todo encaja.

 

Esto quiere decir que la DINI podría tener más información sobre otras personas pero el archivo se truncó.

Llamamos al periodista Américo Zambrano sobre este tema y él nos explicó que, si bien la lista había pasado por la gente de sistemas de Correo, el contenido no ha sido alterado. Es más, toda la información que le fue entregada en el USB por parte del congresista Victor Andrés García Belaunde (quien hizo el pedido formal ante la SUNARP) se encuentra colgada. No falta nada.

Entonces decidimos llamar al mismo congresista para explicarle cuáles eran nuestras dudas. García Belaunde no quiso explayarse al respecto pero sí nos dijo que él cree que «definitivamente hay más». Entonces, ¿la SUNARP no ha entregado todo la información que tiene o es que se topó con un límite que ya no puede cruzar?

A esto hay que agregarle el rumor que circula entre periodistas de que existen dos listas más que complementan a la recientemente revelada por Correo Semanal.

 

Ya, pero ¿es espionaje?

Algo que debe quedar clarísimo es que la búsqueda de datos que son abiertos (SUNAT, Migraciones, SUNARP, Contraloría, RENIEC y etc.) no es un acto de espionaje. Es precisamente gracias a que existe la posibilidad de hacer estas búsquedas que los periodistas podemos hacer nuestro trabajo.

Entonces, no satanicemos las búsquedas en bases de datos. No son espionaje. Pero en el caso de la DINI podrían ser chantaje. Es imposible negar es que detrás de esta búsqueda hay claramente una intención de encontrar debilidades en personas que no son funcionarios públicos ni está investigada por casos sensibles, sino empresarios y periodistas.

Algo tiene que queda en claro: la función de la DINI no es investigar a los periodistas ni a políticos ni a la oposición.

Como dice Jose Alejandro Godoy en su blog:

El asunto resulta realmente escandaloso. Como decíamos al inicio, se puede entender que, dentro de las labores de inteligencia, se pueda rastrear las propiedades de personas involucradas en crímenes. Pero no se puede explicar que un servicio de inteligencia durante dos gobiernos democráticos ande indagando los vaivenes inmobiliarios y empresariales de políticos, directores de empresas y periodistas. Mejor formulada la interrogante: ¿para qué servían esos files?

Por ejemplo: ¿para qué la DINI –en este gobierno– tendría que interesarse sobre los movimientos privados de nuestro Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa?

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¿Podríamos argumentar que la gente en la DINI está recontra aburrida porque son espías y tienen que espiar, para eso existen, y no hay mucho que hacer? Suena totalmente risible, ¿no? (Sorry, Ana Jara).

La labor de acopio de información estuvo a cargo del suboficial técnico superior del Ejército en retiro, Rosendo Francisco Chávez Rojas

La labor de acopio de información estuvo a cargo del suboficial técnico superior del Ejército en retiro, Rosendo Francisco Chávez Rojas

Lo cierto es que nuestra «inteligencia» ha estado aprovechando el convenio que tiene con la SUNARP para no tener que pagar por cada búsqueda (porque sí, cualquier otra persona hubiera tenido que pagar una millonada por esta información, como todo periodista sabe), sino tener un acceso libre a la información.

Este convenio existe para facilitarle el trabajo a la DINI, pero en este caso parece que ese derecho ha sido abusado, por lo menos, desde el gobierno de Alan García. ¿Por esto fue que se cerró la DINI? ¿Cuánto sabían, de verdad, en el gobierno actual de este asunto? ¿Qué cuento nos contarán ahora?

Diego Pereira

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