noticias Martes, 13 septiembre 2005

Ahora Bolivia nos quita territorio

Estuve en Puno la semana pasada, trabajando en este reportaje sobre la Autoridad Autónoma Binacional del Lago Titicaca, más conocida como la ALT.
Desde hace nueve largos años, la ALT es presidida por el inamovible Amilcare Gaita, un limeño que vive en Bolivia desde 1996. Tanto tiempo en La Paz ha confundido un poco al señor Gaita y ahora casi casi parece un agente boliviano.


El señor Gaita también es presidente del Club Atlético Lago Titicaca, un equipo boliviano de fútbol. Foto: diario La Razón de Bolivia.

(Por algún motivo, el canal dividió en dos partes la versión online de «Titi para Bolivia…» Hagan clic aquí para la primera parte y ahora hagan clic aquí para la segunda.)

Según la denuncia, las obras de la ALT son en su mayoría para Bolivia, aunque buena parte de ellas son financiadas por el Perú, los impuestos van al fisco boliviano; incluso la ALT ha elaborado un mapa que recorta 250 kilómetros cuadrados de nuestra parte del Lago Titicaca, siguiendo unos viejos planos -ojo, oficiales- del Instituto Geográfico Militar boliviano.

Por si fuera poco, Gaita se conseguido un nuevo mejor amigo: Gustavo Pacheco, el patéticamente peligroso presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Congreso.

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El miércoles fui grabado por una cámara escondida dentro de las instalaciones de la ALT en Puno. Como se ve en el reportaje, me di cuenta y, luego de mucho putear, logré que me dieran el cassette para sacarle una copia y probar los viejos estilos montesinistas de la ALT.

(Apropo: entre 1993 y 1996, Amilcare Gaita fue gerente general del INADE, el organismo encargado de ejectutar todas las obras del gobierno peruano. Durante la entrevista, Gaita me dijo que «no era su problema» si esas obras habían sido utilizadas para la reeleccion de Fujimori en el 95. Seguro que no fue un problema: al año siguiente Gaita fue premiado con la presidencia de la ALT).

Respecto del incidente de la grabación, el lunes Fernando Vivas escribió en su columna de El Comercio que su inclusión en el reportaje fue gratuita.

Hurmmm.

Pues no, más allá de la regla pudorosa que exige a los reporteros que mostremos la noticia en vez de convertirnos en ella, mi gaita-video era absolutamente periodístico. Las razones: el incidente muestra los métodos mafiositos de quienes manejan la ALT, revela su culposo nerviosismo ante la llegada de un periodista que indaga por sus asuntos y denuncia los pagos por «imagen institucional» al aprendiz de Huamán Azcurra, José Choque Villegas (director de un noticiero en el canal 13 de Puno, además de corresponsal de RPP y Peru21).

Espero que la mayoría de televidentes captaran la idea, en vez del quejumbroso protagonismo que vio Fernando. En todo caso, es verdad que no hubiera venido mal un toque de humor en ese momento del reportaje; digo, para despersonalizar más el incidente. Bueno, será para la próxima vez que una cámara oculta me grabe dentro de una institución estatal.

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