discriminación , noticias , racismo , sociedad Viernes, 20 noviembre 2015

Sorry, si creías que ESTOS eran los rostros de Santa Rosa y San Martín, este historiador ha venido a pincharte el globo

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Fotos: La República

Hace solo unos meses fuimos testigos de la noticia. Investigadores peruanos y brasileños fueron los autores de la investigación para poder recrear los rostros de dos de los santos más renombrados de nuestro país: Santa Rosa de Lima y San Martín de Porres. Ambas imágenes fueron publicadas en distintos medios y muy bien recibidas por la gente. Así también, en buena pro de la investigación, algunos de los autores del proyecto ahondaron en el tema. Uno de ellos fue Jesús Quiroz, quien ofreció algunos detalles adicionales a La República.

Ya, ya, ya. ¿Y?

A esto queríamos llegar. Es a raíz de las declaraciones que Quiroz (también catedrático de la Universidad San Martín) dio a La República, que el profesor de historia latinoamericana de la Universidad Estatal de Texas, José Carlos de la Puente Lunaha, publicó una carta abierta al director de ese medio. El mensaje se podría resumir en un total y absoluto descrédito hacia la investigación, a propósito de los comentarios calificados como «raciales» por parte del experto Quiroz y peor aún: de los resultados de su estudio. Para el profe de Texas todo es un absurdo. Analicemos la carta.

1. Los artículos incriminados

Lo que llevó al profe de historia a escribir la carta fueron dos publicaciones puntuales. Una menciona el resultado sobre la imagen de Santa Rosa y la otra sobre San Martín. 

«Señor Director,
La aparición de dos notas en el diario que Ud. dirige, una del 25 de agosto y la otra del 4 de noviembre, me impulsan a escribirle estas líneas. En dichas notas, se reseña los primeros resultados de una investigación dirigida a la reconstrucción tridimensional de los rostros “reales” o “verdaderos”— se nos dice — de Isabel Flores de Oliva y de Martín de Porres, canonizados por la Iglesia Católica en 1671 y 1962, respectivamente. En dichas notas, se cita recurrentemente a Jesús Quiroz, investigador del proyecto y profesor de la Universidad San Martín de Porres (una de las entidades que auspicia esta iniciativa). El profesor Quiroz, a quien no conozco, es odontólogo forense y perito en criminalística.».
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Una de las notas en mención. Foto: Captura La República

2. Las dudas en los métodos empleados

La manera en la que el investigador llegó a los resultados parece no lograr ningún tipo de lógica en José Carlos. La fuente principal de la investigación se enfocó en los dientes y otros restos óseos de la santa, exhumados de la iglesia.

«Pero no es al océano de carencias bibliográficas del profesor Quiroz a lo que quiero referirme, sino a los métodos bastante dudosos con los cuales él y otros han llegado a conclusiones totalmente deleznables y francamente peligrosas como las que paso a señalar. Por ejemplo, como los dientes y los huesos exhumados de la iglesia de Santo Domingo “no nos indicaban el color de piel que tuvo Santa Rosa” (mi énfasis), Quiroz y compañía se remontaron a los textos que indicaban la “procedencia” de los padres de Isabel.
Dado que el padre era “español” y la madre “criolla (hija de español y mestiza)” [sic], Quiroz pudo “verificar” — merced a quién sabe qué artes ocultas — la predominancia de la “raza caucásica” [sic] en Isabel. No contento con eso, Quiroz concluye que las características del cráneo “dan fe de una raza muy pura”. Francamente, me pregunto a qué “raza” se refiere el profesor Quiroz y si ignora la serie de crímenes horrendos que, en nombre de este tipo de nociones de supuesta pureza racial, se han cometido y se siguen cometiendo».
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Como los huesos no fueron suficientes, recurrieron a los textos para concluir con el color de piel. Foto: Captura Youtube

En pocas palabras: el profesor no entiende cómo pudo haber llegado a remontar el color de piel de Santa Rosa basándose en textos que indicaban la «procedencia» de sus padres. 

2. «San Martín, pese a ser morenito, era bonito»

¡¿KHÁ?!

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¿Qué culpa tengo yo? Foto: La República

Es probable que hayas pensado que el redactor perdió la brújula y se encuentra más perdido que la clasificación del Perú al mundial, al subtitular el siguiente punto en la historia. No, esto es (en teoría) lo que afirma uno de los investigadores al describir la imagen de San Martín de Porres. Un comentario tan desatinado, que sugiere una especie «premio consuelo» frente a su color de piel, es otro punto que menciona José Carlos en la carta.

«El caso de Martín de Porres es incluso más penoso. Quiroz afirma que “pese a ser hijo de una africana, tenía rasgos finos” (mi énfasis). Detengámonos en esta afirmación, que la periodista secunda. Quiroz parece estar dándonos “buenas noticias”: pese a que los africanos no tienen “rasgos finos”, Martín sí los tenía.
Es más, nos dice Quiroz, algo juguetón, que “quizá tenía los ojos verdes”. Qué alivio, pensarán algunos. Resulta alarmante que el artículo necesite dar una “explicación” para la supuesta anomalía que, en la mente de Quiroz, representa un descendiente de africanos con “rasgos finos”. Por si fuera poco, dicha “explicación” no sólo violenta el principio básico de no contradicción —pues plantea que algunos africanos sí tienen “rasgos finos”, contrariando así la afirmación anterior — sino que refuerza la serie de prejuicios y el desconocimiento en los que se sustenta este edificio de papel.
Como los “pobladores” de “las regiones del norte de África” presentan las mismas características que Quiroz y la periodista califican como “finas”, solo queda concluir que algún “abuelo” o “bisabuelo” debió ser de dicha región. ¿Son estas las afirmaciones de un académico serio? La única forma de hacer estas interpretaciones más condenables y para el olvido hubiera sido usar “negro” en vez de “africano”.»
Un muy bien merecido jalonazo de orejas.

3. ¿Es relevante decir que alguien tiene «rasgos finos»?

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¿¿¿¿???? Foto: La República

Uno de los últimos párrafos de la carta abierta menciona algunos «detalles» otorgados por el profesor Quiroz. El cuestionamiento es claro: ¿Era realmente relevante mencionar las «características muy pero muy femeninas» de Santa Rosa de Lima? 
«Así, pues, las conclusiones que se exponen en estas dos notas son risibles. ¿Qué relevancia científica tiene afirmar (y, aunque veladamente, juzgar) que alguien tiene “rasgos finos” y “cabello prieto” o, en el caso de Isabel Flores, “tez blanca” y “características muy femeninas”? La pobreza de este tipo de discurso no nos permite ubicar a Quiroz siquiera en los inicios del debate científico sobre raza y sociedad en la América hispana de las últimas cinco o seis décadas, sino que nos retrotraen a las teorías pseudocientíficas y racistas de un ya lejano siglo XIX (al parecer, no tan lejano en la mente de algunos). Sobre esto también se ha escrito mucho.».
Ouch.

4. ¿Discriminación involuntaria?

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Sigo pensando en cuál habrá sido su verdadero rostro. Foto: Facebook

La carta del académico concluye con una fuerte crítica a la ciencia de medición craneal utilizada por los investigadores. Pero ahí no queda, el mensaje nos hace cuestionar respecto de las verdaderas intenciones de Quiroz al expresarse de la forma en que lo hizo. ¿Hubo afán de querer pasar creencias discriminatorias como representaciones objetivas? En pocas palabras: ¿Hay aquí un típico caso de racismo involuntario?

«Afortunadamente, esta ciencia falsa de medir cráneo, jerarquizar supuestas razas y distinguir entre rasgos feos y bonitos ha sido constantemente refutada, denunciada y desacreditada, tanto por la comunidad académica desde sus distintos ángulos como por los múltiples testigos de la enorme barbarie que, en nombre de esas ideas, la humanidad ha tenido que sufrir y sufre desde entonces. No nos engañemos; este no es un pleito entre académicos. 
Lo más grave de las afirmaciones vertidas en estas declaraciones es el afán de querer hacer pasar ciertas creencias profundamente discriminatorias —de las cuales, quiero pensar, Quiroz ni siquiera es consciente — como representaciones objetivas amparadas en métodos y discursos académicos. En el proceso, no se hace más que reforzar una ideología que es preciso desmontar. Eso es lo más grave y urgente, que el profesor Quiroz haya buscado legitimar un discurso racista disfrazándolo de científico».
Malas noticias para todos aquellos que pensaron haber sido testigos de los verdaderos rostros de los santos. Mucha de la técnica queda invalidada y peor aún, los adicionales otorgados por los «académicos» empeoraron la situación. Esperamos la respuesta ante este evidente descrédito público.
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