noticias jueves, 11 febrero 2016

Lo que Alberto y Keiko Fujimori me hicieron

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Fujimoris. Foto: Gestión

Escribe Nani Pease

Un domingo en la mañana del 2011 al ver las encuestas y ver que Keiko iba primera tuve la misma espantosa sensación que tuve hoy. Y de un tirón escribí esto, que cuenta lo que la dictadura de Fujimori -con la venia de Keiko- nos hizo a mí y a mi familia. Sigo creyendo que hay que hablar de esto para evitar que el horror de los Fujimori vuelva a nuestro país. Vuelvo a pedirles hoy por favor que la compartan y que por favor me cuenten -que nos contemos- unos a otros, una y mil veces, lo que pasó, lo que el horror de los Fujimori nos hizo vivir, que volvamos esta historia personal, real, cercana y viva en nuestra memoria. A mí.

Mi desconcierto de los últimos días ante las opciones de voto de muchos amigos debe ser tan grande como el que –independientemente de la dirección de su voto- sienten ustedes. La polaridad es tal que votar por la opción que han elegido o no hacerlo por ninguna se empieza a tornar como innecesario de explicar. Creo que hay que explicarnos. Hay que decir más claramente por qué votar por volver al terror de Fujimori no es una opción.

Tengo amigos que activamente cuelgan y envían videos, noticias de todo lo que la dictadura de Fujimori nos hizo, del daño que nos hizo a todos. Pero al parecer mujeres esterilizadas fuera de Lima, pueblos masacrados, gente torturada y legalidad perdida no resulta cercano a muchos, quizás porque, como me decía una querida amiga, sigue siendo algo que le pasó a un otro muy lejano. Quiero invitarlos a que compartan lo que a ustedesles hizo la dictadura de Fujimori. Creo que hay que volver esta historia personal y hablar desde la propia memoria, desde el yo.

Yo por ejemplo no suelo hablar de política en primera persona en ningún espacio público. El nombre de mi papá y su carrera política siempre van tantas cuadras antes que el mío que prefiero invisibilizarlo. Pero creo que esto va más allá de la política partidaria. Impedir que Keiko Fujimori llegue al poder es un asunto moral, hacer todo lo que uno puede por impedirlo es un asunto ético y no solo político. Keiko no fue la hija inocente de un régimen de terror que quiere reivindicar los errores de su padre.

Yo sé lo que es ser hija de alguien público y sé lo difícil que es diferenciarte de él. Sé también que tu familia te moldea y acompaña en la vida, pero puede no definirte ni definir todo lo que eres. Pero Keiko no es solo la hija de Fujimori. Keiko no es Sachi ni Kenyi. Keiko no fue neutral. Keiko fue la primera dama del régimen, cargo que nadie la obligó a tener. Cargo que ella eligió tener y mantener para apoyar a su papá. Cargo que la hizo tener un nivel de cercanía y de conocimiento mucho mayor sobre lo que sucedía.

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Primera dama. Foto: Gestión

Esto es lo que el régimen de Fujimori me hizo A MÍ y no al amigo de mi amigo de mi amigo.

A mí Fujimori me intervino el teléfono, tanto el de la casa de mi papá donde yo vivía, como el de mi casa cuando me mudé.
A mí, me hacía ruido en las llamadas como estrategia amenazante cada vez que hablaba de política o criticaba al régimen.
A mi papá, Fujimori le envió una inmensa corona de flores de muerto con su nombre cuando denunció el caso de desaparición de estudiantes de la Cantuta e hizo de que se formara una comisión investigadora en el Congreso.
A mí Fujimori me hizo vivir pendiente, alerta y muy asustada por la seguridad de mi papá.
A mí Fujimori me infiltró en mi grupo-enano y bastante inocuo de amigos con los que organizábamos protestas pacíficas y lúdicas contra la dictadura (barrer frente al Congreso por ejemplo) un agente del SIN.
A mi papá el mismo policía que el Estado Peruano le puso para protegerlo, con quien reíamos, almorzábamos y éramos amigos, le reportaba a Fujimori un seguimiento minuto a minuto de todas sus actividades (estrategia usada para posibles chantajes y/o para atentar contra la persona).
A mí y toda a mi familia, nos persiguieron, rastrearon, hicieron seguimiento de todas nuestras actividades para posibles chantajes políticos, para amenazarnos y/o para posibles atentados.
A mí me agarró la policía a golpes y me tiraron bombas lacrimógenas en cualquier forma de protesta legal en que participé durante la época de Fujimori.
A mi papá, el día de la marcha de los 4 suyos, cuando la mayoría de congresistas de oposición salieron a la calle para unirse a la gente en protesta por la ilegal re-re-re-elección de Fujimori, le dispararon bombas lacrimógenas en la pierna –lugar que se sabía públicamente que tenía frágil- y lo hicieron caer.
A mi Fujimori me hizo ir aterrada a levantarlo.

Estas fueron algunas de las muchas cosas que la dictadura de Fujimori significó para mí. Es lo que puedo emocionalmente compartir en este momento. No fui esterilizada, no perdí a seres queridos y sigo viva, pero sí me hirió el régimen de manera profunda y sistemática en lo personal, además de todas las heridas que me produjo por lo que le hizo a mi país.

En todas estas cosas que me hizo Fujimori a mí, Keiko estuvo presente.

Porfa, cuéntame, ¿qué te hizo la dictadura de Fujimori a ti?

Besos
Nani