ecología , noticias miércoles, 30 julio 2014

Derrame de petróleo en Amazonia mata toneladas de peces y enferma a nativos

Foto: Bárbara Fraser

Foto: Bárbara Fraser

escribe Bárbara Fraser para Environmental Health News

 

En el último día de junio, Roger Mangía Vega vio una mancha de petróleo y una masa de peces muertos deslizándose frente a esta pequeña comunidad indígena kukama hasta dar en el río Marañón, un importante afluente del Amazonas.

Los líderes de la comunidad llamaron al número de emergencia de Petroperú, el operador estatal del oleoducto de 845 kilómetros que bombea petróleo crudo desde la Amazonia y, después de cruzar la Cordillera de los Andes, hasta un puerto en la costa norte del Perú.

Al caer la tarde, Mangía y un puñado de sus vecinos – contratados por la empresa y vestidos sólo con ropa ordinaria— estaban metidos hasta el cuello en el agua aceitosa, buscando una fuga en la tubería. Los aldeanos, que dependen de la pesca para su subsistencia e ingresos, estimaron que habían visto entre dos y siete toneladas de peces muertos flotando en lagunas y esparcidos por el paisaje.

“Fue la cosa más horrible que he visto en mi vida: la cantidad de petróleo, la enorme cantidad de peces muertos y mis hermanos kukama trabajando sin la protección necesaria”, dijo Ander Ordóñez Mozombite, monitor ambiental de un grupo comunal indígena llamado Acodecospat que visitó el sitio a los pocos días.

Foto: Municipalidad de Urarinas

Foto: Municipalidad de Urarinas

Esta ruptura en el oleoducto norperuano, que ya tiene 39 años de antigüedad, ha aterrorizado a los aldeanos kukama a lo largo del río Marañón. Además de las quejas por náuseas y erupciones en la piel, la gente siente nerviosismo por comer pescado, preocupaciones por la pérdida de ingresos y temor de que el petróleo se esparza por todo el bosque tropical y los lagos cuando comience la inundación estacional en noviembre. Cuninico, una aldea de casas de madera y techos de palma levantadas sobre pilotes, alberga unas 130 familias, pero varios cientos de familias de otras comunidades también pescan cerca de allí.

Tres semanas después de descubrir el derrame, los aldeanos todavía tienen más preguntas que respuestas acerca de los impactos.

“Suena como una debacle ambiental para la gente y el ecosistema”, dijo David Abramson, subdirector del Centro Nacional de Preparación para Desastres del Instituto de la Tierra de la Universidad de Columbia en Nueva York.

“Se necesita un monitoreo de la salud pública y del medio ambiente en un mínimo de cuatro niveles: agua, peces, vegetación y la población”, dijo.

Foto: Bárbara Fraser

Foto: Bárbara Fraser

Directivos de Petroperú no devolvieron las llamadas telefónicas y correos electrónicos que solicitaban sus comentarios.

Las autoridades no han anunciado oficialmente cuánto petróleo crudo se derramó. Sin embargo, en una entrevista de radio, el ministro de Energía y Minas Eleodoro Mayorga mencionó 2,000 barriles, que son 84,000 galones.
Los líderes indígenas señalaron que el oleoducto, que comenzó a operar de nuevo el 12 de julio después de reparaciones, tiene un historial de fugas.

Los líderes de al menos cuatro comunidades vecinas dijeron que masas de peces muertos aparecieron en lagunas y arroyos una semana antes de que se informase del derrame de petróleo, lo que indica que la fuga podría haber estado produciéndose varios días antes de que fuera descubierta.

Incluso los peces que escaparon de lo peor del derrame podrían estar envenenados, dijeron expertos. Pescadores que viajaban una o dos horas aguas arriba del río Urituyacu, un afluente del Marañón, en busca de pesca no afectada por el derrame volvían con peces que dijeron sabían a petróleo.

Algunos peces amazónicos migran largas distancias, y el monitoreo permanente será importante para determinar cómo se recuperan las pesquerías, dijo Diana Papoulias, bióloga ictióloga de E-Tech International, una firma de ingeniería con sede en Nuevo México que asesora a comunidades indígenas peruanas en temas relacionados con el petróleo.

Las preocupaciones principales incluyen los hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP), que están clasificados como probables carcinógenos humanos y pueden causar problemas en la piel, el hígado y el sistema inmunológico, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos. La exposición a los HAP en el útero se ha relacionado con efectos sobre el desarrollo cerebral de los niños, incluyendo el aprendizaje y cambios de comportamiento.

“Como regla general, durante el derrame hay un caos horrible, y dos o tres años más tarde es difícil encontrar pruebas”. –Edward Overton, Universidad Estatal de Louisiana  En el caso de las mujeres embarazadas, los peces se convierten en un “arma de doble filo”, dijo Abramson. “Ellas necesitan esa fuente de proteínas para acrecentar el desarrollo neurológico del feto, pero al mismo tiempo, no conviene que ingieran cosas que tienen un impacto desconocido”.

Foto: Bárbara Fraser

Foto: Bárbara Fraser

Las madres dijeron que los niños y adultos de sus familias están sufriendo de dolores de estómago, náuseas, vómitos y mareos, y los niños pequeños tienen erupciones en la piel después de bañarse en los ríos.

En esta parte del valle del Marañón, el centro de salud más cercano está a más de una hora de distancia en lancha y no tiene un médico.

El gubernamental Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA) no ha tomado muestras de tejidos de peces para su examen, de acuerdo con Delia Morales, subdirectora de supervisión de dicha dependencia.

Gran parte del petróleo se asentó en charcos a lo largo del oleoducto durante la temporada de inundaciones, creando una sopa viscosa donde colapsaban los peces moribundos. Las autoridades dijeron que el daño se limitó a una franja de 700 metros a lo largo del oleoducto. El suelo y los troncos de los árboles en el bosque a ambos lados del oleoducto también estaban manchados de petróleo, en una extensión que los habitantes locales estimaron hasta de 300 metros de ancho. Cuando esa zona empiece a inundarse otra vez en noviembre, los aldeanos temen que la contaminación se extienda.

Petroperú contrató hombres de la aldea de Cuninico para encontrar la fuga y levantar la tubería fuera del canal para repararla. Varios de los hombres dijeron que se metieron hasta el cuello en el agua aceitosa, trabajando con camisetas y pantalones o simplemente en ropa interior. Dijeron que recibieron ropa de protección sólo cuando un equipo de la televisión peruana llegó más de dos semanas después. Un noticiero del 20 de julio provocó una reorganización en la directiva de Petroperú.

Mientras tanto, las esposas de los trabajadores lavan su ropa en el río Marañón, en cuclillas sobre balsas amarradas a lo largo de la orilla. Además de ser la única ruta de transporte en la zona, el río es la fuente de agua para beber, cocinar, bañarse y lavar.

Foto: Bárbara Fraser

Foto: Radio Ucamara

 

A la semana después del derrame, el mercado de pescado local prácticamente no funcionaba. Las mujeres que normalmente vendían de 10 a 20 kilos de pescado al día dijeron que sus compradores habituales las evitaban. En Cuninico, unos niños dijeron a un reportero de Radio Ucamara, una emisora local, que el pescado había desaparecido de la mesa familiar y comían principalmente arroz y yuca, una raíz.

Abramson dijo que la salud mental de los aldeanos puede verse afectada por la mala alimentación, la pérdida de ingresos y los conflictos entre los miembros de la comunidad.

El oleoducto ha sido reparado y el petróleo ya fluye hacia el puerto de nuevo, pero los efectos a largo plazo del derrame son inciertos.

La luz y las bacterias ayudan a descomponer el petróleo naturalmente, dijo Edward Overton, profesor de química del Departamento de Estudios del Medio Ambiente de la Universidad Estatal de Louisiana que ha estudiado el derrame de petróleo de Deepwater Horizon en el Golfo de México. Sustancias volátiles en el petróleo, que se disuelven fácilmente en el agua, podrían haber causado la mortandad de peces si la fuga en el oleoducto se estuvo produciendo durante un tiempo antes de que se informase del derrame, dijo.

“Como regla general, durante el derrame hay un caos horrible, y dos o tres años más tarde es difícil encontrar pruebas”, dijo Overton.

Pero tal vez eso no sea así en los humedales amazónicos, donde el suelo de arcilla y el agua elevada limitan el oxígeno disponible para los microbios que se alimentan de petróleo, dijo Ricardo Segovia, hidrogeólogo de E-Tech International.

Foto: Bárbara Fraser

Foto: Bárbara Fraser

Se espera que el organismo ambiental del gobierno emita su informe sobre el derrame antes de fines de este mes, y podría imponer multas, dijo Morales.

Los aldeanos están esperando a ver si el gobierno sancionará a su propio oleoducto y pagará daños y perjuicios.
“Pareciera que el Estado se encuentra en una posición precaria”, dijo Abramson. “[El gobierno peruano] tiene que supervisar y asegurar la salud y el bienestar de la población, pero puede ser uno de los agentes responsables [del derrame]. Tiene que supervisarse a sí mismo y decidir lo que es justo y equitativo”.