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Sendero Luminoso

Me niego a creer que el Movadef, la fachada legal del Partido Comunista del Perú – Sendero Luminoso, haya conseguido las cientos de miles de firmas que según ellos presentaron ante el JNE. Me parece sencillamente imposible. Pero lo que sí está pasando, y cada vez con más intensidad, es que muchos jóvenes universitarios han empezado a ver con insólita simpatía a estos sujetos.

Hemos llegado a un punto que parecía inconcebible hasta hace poco: cometer la perogrullada de advertir sobre los peligros de un grupo terrorista. Algunos comentarios en redes sociales, de chicos engañados que jamás vivieron la barbarie y que tienen una imagen romántica de Sendero, reflejan que esta organización continúa con su vieja táctica: aprovechar el descrédito del sistema para atraer mentes frescas a su rebaño.

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Para los que lo olvidaron o para quienes no lo vivieron, dénse un tiempo para ver este impresionante reportaje de Bruno de Olazábal que toma como base las investigaciones y los testimonios obtenidos por la Comisión de la Verdad sobre, no estoy exagerando, una de las organizaciones más sanguinarias del violento siglo XX.

(No se pierdan a Alfredo Crespo en 4:56. Sí, el mismo abogado de Abimael con el mismo discurso de ahora).

Muy recomendable, además, es leer, aunque sea, las conclusiones de la Comisión de la Verdad sobre Sendero Luminoso. Léanlas todas, son tres páginas nomás, vamos. Me permito rescatar las conclusiones 9 y 19:

9. El PCP-SL instrumentalizó, para su inicial crecimiento partidario en las diferentes regiones del país, instituciones del sistema educativo, expandiendo a través de ellas su prédica para captar núcleos minoritarios de jóvenes a quienes ofrecía una ideología de ruptura total con el orden establecido, una utopía comunista, una organización que encuadraba sus vidas y una identidad totalizante, que los hacía sentir parte de la vanguardia de la revolución mundial, encuadrándolos como militantes de una organización totalitaria y opresora. (…)

19. Las investigaciones realizadas por la CVR muestran la incapacidad de aprender del PCP- SL: a pesar de informes de sus responsables militares, y del rechazo de amplios sectores de la población, no variando en lo absoluto su propuesta violentista, acentuando por el contrario su estrategia de asesinato de quienes consideraba «traidores».

Aquí no estamos discutiendo si el JNE acepta o no al Movadef como partido. Eso no va a pasar. Aquí estamos exigiendo que no se siga escupiendo sobre 69 mil tumbas.

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¡Madre Mía!

Hay muchos ataques a Ollanta Humala. Que Chávez, que el Andahuaylazo, que se va a comer a los niños, etc. Sobre lo que no se ahonda mucho -hasta ahora- es en el caso Madre Mía. Imagino que porque podría rebotarle al fujimorismo. Después de todo, las desapariciones de Madre Mía ocurrieron poco después del golpe del 1992, cuando Fujimori era un dictador (según el propio Rafael Rey) y tenía manejo directo de las Fuerzas Armadas. Además, si juzgan Madre Mía tendrían que juzgar varias otras desapariciones de los años 90 y eso no le conviene a la agenda anti derechos humanos del fujimorismo.

Mientras escribía el párrafo anterior, como para darme la contra, apareció un nuevo testigo en todos los medios.

De este nuevo testigo hablaremos en un ratito. Primero, creo que hay que explicar el caso por completo otra vez. Para la justicia, Ollanta Humala no fue el famoso Capitán Carlos que aventaba gente al río. Sin embargo, hay también un proceso abierto en el que se investiga la supuesta compra de testigos en el caso anterior. ¿Muy enredado?

Para contarles el caso Madre Mía recurro a fuentes incuestionables: los periodistas que más han investigado el caso. En orden cronológico, fueron Martín Arredondo, Heidi Grossmann, Edmundo Cruz y Daniel Yovera. Los cuatro son grandes profesionales, reconocidos periodistas e insospechables de fujimorismo. A los cuatro les mandé un correo y tuvieron la gentileza de contestar. Junto, edito y linkeo sus respuestas, ustedes juzguen sus historias:

1. ¿Cómo así te involucraste en este tema?

Martín Arredondo: Para enero del 2006 me había convertido en el caserito del Alto Huallaga. Hice varios reportajes pequeños en esa zona para Panorama. El secreto del éxito estaba en mi amical relación con el corresponsal de esa zona, Amancio del Aguila. Un día me llamó por teléfono para contarme un rumor que recorría las plazas y calles de Tingomaría y Aucayacu. La presencia mediática de Ollanta Humala hizo que numerosos pobladores de un pequeño distrito llamado Madre Mía lo reconocieran como el capitán Carlos de la base militar que ahí estaba. De inmediato lo llamé y de mi bolsillo (eran tiempos de crisis en Panorama) le mandé dinero para que viajara y confirmara el run run. Una semana después me llamó para confirmarme el dato: Ollanta Humala era el capitan Carlos, jefe de la base antisubversiva Madre Mia en 1992.

Heidi Grossmann: Cuando el tema apareció en Panorama, sólo se hizo público que un tal “capitán Carlos” había sido jefe del cuartel de Madre Mía y algunas personas reconocían a Ollanta Humala como tal. El famoso capitán era conocido en la zona por su grotesco modo de actuar: violando los derechos humanos. La historia parecía no tener ningún asidero y obeder a una campaña del medio (canal 5 piloteado por Genaro Delgado Parker) acorde con la posición del gobierno de Alejandro Toledo, contraria a la de Humala. Eduardo Guzmán, director del programa Reporte Semanal, decidió que fuera yo a averiguar qué había de cierto en el tema. A mí me pareció un desperdicio de recursos y esfuerzos, pero la directiva fue: si es real, investiga más. Si no lo es, nos tiraremos abajo esa farsa.

Edmundo Cruz: En vista a las elecciones del 2006, los miembros de la Unidad de Investigación del diario “La República” nos repartimos tareas específicas. Opté por investigar a Ollanta Humala por dos motivos: (a) Porque siendo Humala uno de los candidatos con las mayores preferencias electorales, era sin embargo un desconocido en cuanto a su trayectoria castrense. Se conocía su protagonismo en el levantamiento de Locumba y su respaldo al Andahuaylazo encabezado por su hermano Antauro. Pero aparte de esto, se sabía poco, y él había servido 20 años en el Ejército, en la época de la violencia política y en zonas importantes (b) Para el tema tenía la ventaja de contar con un red de fuentes en ese sector. La misión la asumí en equipo con la colega Elizabeth Prado.

Daniel Yovera: En principio, porque Juan Carlos Tafur -en ese entonces, director de La Primera, en cuya Unidad de Investigación yo laboraba- decidió entrar al tema, pues éste había adquirido fuerza luego de que dos canales de televisión y un diario presentaron denuncias y testimonios importantes. Catherine Lanseros, que era la jefa de la unidad de investigación, me pidió que vaya a Madre Mía, y al llegar allí, pude entrar a otras zonas como Aucayacu, Ramal de Aspuzana, Pucayacu, La Morada, entre otros, y conversar con algunos pobladores que me pudieran ofrecer información adicional a la que ya se había hecho pública. Esto fue entre febrero y marzo del 2006.


Uno de los pobladores de Madre Mía, en el reportaje original de Panorama, reconoce a Humala como “Carlos”. Foto: Caretas.


2. ¿Con quiénes hablaste en Madre Mía? ¿Qué te dijeron?

Martín Arredondo: Dos semanas después llegue a Aucayacu. Primero fue un ex soldado de esa base que confirmaba el dato. A él nunca le dije que era periodista. Al dia siguiente, pisé Madre Mía. Los pobladores alrededor de la base reconocían a Ollanta como el capitán Carlos, pero hasta ahí no recibí ninguna denuncia. La cosa empezó al cruzar el río y penetrar la montaña hasta llegar a caseríos lejanos. Ahí empezaron a surgir las primeras acusaciones que hablaban de violencia y abuso.

Dejé mi teléfono para continuar con la historia a la semana siguiente. Una semana después volví a Madre Mía. Entonces conocí a la familia Estela. Don Norvil Estela me reconoció y me invitó a su casa. Con la camara encendida, Don Norvil empezo a detallar como su hijo Hermes Estela Vasquez fue secuestrado por una patrulla de la base de Madre Mia. El mismo fue a pedirle explicaciones a Ollanta Humala por la vida de su hijo. Recuerdo clarito que sus otros hijos que tambien salieron en el reportaje sentían que sus declaraciones eran en vano.

Heidi Grossmann: Cuando ya regresaba de Madre Mía sin haber encontrado a nadie, en uno de los pueblitos conocimos a un campesino que nos contó la historia de Jorge Ávila Rivera, un hombre que sobrevivió a las torturas en el cuartel de Madre Mía. Lo buscamos por toda la zona, hasta que al día siguiente lo encontramos como trabajador en la municipalidad de Aucayacu. Había sido secuestrado junto a su hermana y cuñado acusados de senderistas. Fueron torturados en el cuartel de Madre Mía y vieron directamente a Humala dando las órdenes como jefe del cuartel, era el famoso “capitán Carlos”. Jorge contó que fue depositado en un hueco en la tierra dentro del cuartel, que permaneció ahí varios días y que una noche él, su hermana y cuñado fueron llevados hasta la margen del río Huallaga y allí, uno por uno, los soldados iban disparándoles un tiro en la cabeza. Vio cómo asesinaron de esa manera a su hermana y cuñado, y cuando le tocó el turno a él se lanzó al río y con suerte logró sobrevivir.

Luego encontré a Norvil Estela, padre de un muchacho desaparecido también en la zona y en la fecha en que Ollanta Humala era jefe del cuartel. Él me dio una entrevista en la que contó con detalles cómo su hijo fue sacado de su casa y asesinado a balazos. Él encontró sólo los charcos de sangre luego de su muerte y vio a Humala encabezando el operativo. Norvil estaba muy asustado, me dio la entrevista con muchas dudas, decía que la justicia no servía para nada y que ese hombre iba a ser presidente y se iba a vengar de él por denunciarlo.

Edmundo Cruz: Las primeras informaciones las recogimos en Lima en fuentes militares para conocer la foja de servicios del oficial. Ahondamos la información testigos y fuentes civiles y militares en Tingo María, Aucayacu y Madre Mía. También en Jauja. En base a estas informaciones elaboramos informes sobre violaciones de derechos humanos (caso del asesinato del matrimonio Sulca-Avila, maltratos a Zonia Luis Cristóbal, su esposo e hijos) y formulamos hipótesis sobre cobro de cupos que no llegamos a completar. Fuentes importantes fueron los abogados y asesores de las ONGs que trabajaban en la zona. El caso lo seguimos hasta después de las elecciones. Las fuentes militares incluyeron soldados de la base. Viajamos hasta Iquitos para entrevistarlos.

Daniel Yovera: Con vecinos de la base militar, de puestos de tiendas, docentes del colegio. Las versiones eran dinstintas, algunos decían que Ollanta Humala sí era el ‘Capitán Carlos’, otros que no.En Madre Mía no obtuve los mejores testimonios, sino en La Morada y otros dos pueblos lejanos más. Recuerdo que uno de los campesinos de un caserío ubicado en una montaña me confeso haber sido “traquetero” y, en los años 90, haberse dedicado a la venta de pasta básica. En esas circunstancias -me contó- conoció al ‘Capitán Carlos’ (a quien identificó como Ollanta Humala), pues fue detenido por un grupo de soldados de la base y requisada su carga de droga.

Jorge Ávila reconoce a Humala ante Caretas. Luego se compró una mototaxi.

3. ¿Cuál es la versión actual de las personas con las que hablaste?

Martín Arredondo: Los partidarios de Humala respondieron diciendo que la denuncia era un bluff, entonces llamé a Norvil Estella. Indignado me dijo: Usted está en Lima, mi familia esta acá en Aucayacu. Todos me miran mal. Ya no quiero saber más de este tema. Mi hijo esta muerto y ya nadie me la va a devolver. Déjeme en paz.

Volví a llamarlo cuando el caso se archivó. Norvil, que era diácono de la parroquia de Aucayacu, me dijo que desde Huanuco, la Iglesia Católica, había ordenado que no se metiera más en ese tema y que lo mandarían a Centroamérica.

A muchos de los pobladores que llegaron a Lima diciendo que todo era mentira, los había entrevistado reconociendo a Ollanta Humala y sus abusos. Allí aprendí que en periodismo siempre hay que guardar los masters (originales) de las grabaciones. Siempre.

Heidi Grossmann: Jorge Ávila fue muy valiente al dar su testimonio como lo hizo. Su hermana, que vivía ya en Lima, formalizó la denuncia junto a la CNDDHH. Sin embargo, días después Jorge llamó al canal sumamente asustado y me dijo que estaba siendo amenazado. Unos hombres le exigían que retire la denuncia o iban a matarlo. Hicimos entonces otra nota en el programa denunciando el acoso a Jorge, pero luego perdimos contacto. Semanas después vi en un diario que Jorge había retirado su acusación de la justicia y que, siendo un hombre muy pobre, acababa sorpresivamente de comprarse una mototaxi.

Su hermana en Lima gritaba que lo habían amenazado y pagado para que se desdijera, y ella continuó con la acusación, pero por la falta del testimonio de su hermano el caso no prosperó. La última vez que la vi ella seguía batallando en el Poder Judicial intentando obtener justicia para la desaparición de su hermana y cuñado. Eso fue en el año 2007. Ese mismo año me citaron como testigo, asistí y mi impresión de lo sucedido fue terrible porque el fiscal parecía el abogado defensor de Humala. Hice un post en mi blog contando todo.

Edmundo Cruz: Llegamos a reportar casos de testigos que modificaron sus declaraciones iniciales lo que dio lugar a un proceso sobre presunta compra de testigos que se prolongó y fue seguido por los colegas de la seccion judicial del diario.

Daniel Yovera: No he vuelto a hablar con ellos. Hace dos meses conversé con los deudos de los esposos Natividad Ávila y Benigno Sulca (asesinados en Madre Mía) a propósito del juicio que se les sigue a quienes presuntamente sobornaron al sobreviviente Jorge Ávila Rivera para que este se rectifique y retire sus acusaciones contra Ollanta Humala. Pero a estas personas no las había ubicado en el año 2005. De modo que fue el primer contacto que tuve con ellos.

Foto de La República. Si encuentran una versión más grande, avisen.

Y esta es la historia.

Como ven, los testigos fueron varios, los periodistas hicieron bien su trabajo, compitiendo entre sí, y llegaron a las mismas conclusiones. La investigación periodística fue bastante completa y exhaustiva: primero se reconoció a “Carlos”, luego se obtuvo testimonios de las víctimas y finalmente se cruzó con fuentes militares. A estas alturas es poco lo nuevo que la prensa puede investigar sobre el tema.

Sin embargo, judicialmente el caso se archivó porque los testigos cambiaron de versión. Esto ha dado lugar a un nuevo proceso, el de compra de testigos, que también amenaza con llegar a ningún lado. En este contexto ha salido el nuevo testigo, el de hoy.

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Como se dice en Prensa Libre este es un nuevo testigo, poco menos que sacado de la manga y que ni siquiera estuvo en Madre Mía en 1992, cuando Humala estuvo destacado en la zona. De hecho, ninguno de los periodistas que colaboran con este post lo mencionan. Por cierto, este testigo fue arrestado por liderar una banda de asaltantes en Tingo María.

El caso Madre Mía es irónico y triste por varios motivos: 1. Remover mucho el caso podría estallarles por la culata a los fujimoristas defensores de la impunidad de los militares, especialmente, como ya dijimos, en un caso de 1992 bajo el comando de un dictador (como el mismo Rafael Rey admitió). 2. Es irónico que se acuse a Humala de ser simpatizante de Sendero cuando cometió abusos muy graves precisamente luchando contra Sendero. Habría que pedir un poco más de consistencia a sus opositores. 3. Ojalá se revisaran así los miles -repito: miles- de casos de abusos militares registrados por la CVR, pero eso no va a suceder. 4. Incluso tapándose los oidos ante los testimonios brutales de las actitudes de “Carlos”, uno podría decir, al mejor estilo de Giampietri, que, bueno, era una situación de guerra, en pleno Alto Huallaga, que habría que haber estado allí para entender. Incluso con esa actitud cínica, queda el aliento a corrupción en los súbitos cambios de versión de los testigos. 5. Lo más irónico es que lo único que los humalistas podrían responder con honestidad sería, al estilo Jorge Trelles, “nosotros matamos menos”.

Triste elección, la de este 5 de junio.

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Larissa Riquelme calatita en 3D

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Ahora que -gracias, Álvaro Portales- ya capté su atención, me permito resumirles lo que podría ser el peor legado del gobierno alanista:

El Decreto Legislativo 1097 es una norma que ha dado Alan (no ha pasado por el Congreso) que básicamente resetea todos los crímenes de lesa humanidad previos al 2003 que todavía estén en proceso. Y como la Justicia peruana es tan rapidita, casi todas las violaciones cometidas durante los 80 y 90 todavía siguen en curso.

La cosa es gravísima. El vacío legal es tan grande que, según el IDL, podrían ser beneficiados desde el Grupo Colina hasta el mismísimo Fujimori, incluyendo, por supuesto, a los responsables de la masacre del Frontón (o sea, nuestros Presidente de la República y Primer Vicepresidente). Vean el resumen de Roy Palomino, de La Mula:

El amigo Godoy ha hecho la versión abogadil del tema.

El decreto ya está vigente y desde el miércoles ya varios acusados están presentando solicitudes para archivar sus casos. Esto es casi tan descarado como la Ley de Amnistía de la peor época de la dictadura fujimorista.

Listo, ya  terminó esto. Ahora pueden seguir buscando fotos de la Riquelme con el puño en  alto.

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Desesperadamente buscando a Lisbeth Salander

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Ayer fue el Día Internacional de la Mujer y el buen ojo de Andrés Edery nos lo recordó con un post invocando a Lisbeth Salander, la primera hacker en ascender al Parnaso de la literatura universal. Me robo su idea como excusa para sacar del teclado algunas ideas que me han estado rondando.

Confieso que soy de los patitas que se toman a la chacota cualquier reivindicación femenina, que las cuotas de género me parecen ridículas, que los comerciales de cerveza me ofenden no por su machismo sino por su babosería y que levanto mi cejita ante argumentos tipo “me atacan porque soy mujer”.

No, no soy así. Era. Hasta que devoré, afiebrado, la trilogía Millenium de Stieg Larrson. Vargas Llosa ha dicho que no se había topado con nada similar desde leía a Dumas de niño y que Lisbeth y “el periodista fornicario” Mikael Blomkvist, sus protagonistas, son los justicieros que el siglo XXI necesitaba. Ya si con eso no los convenzo de ir corriendo a comprar sus más de dos mil páginas, nada lo hará.

Decía que yo era como era hasta que leí Millenium porque esta trilogía de novela negra/thriller/espionaje tiene un eje francamente inesperado: los hombres que odian a las mujeres (título original de la primera entrega de la saga). Inesperado porque la novela es sueca y por más que la Suecia de Larrson sea un magma de corrupción de visos fujimoristas, vamos, sigue siendo Suecia, el país al que todos los demás miran como ejemplo de modernidad y democracia.

Y aún así, Suecia y todo, Larrson -periodista y activista de izquierda al fin- se las ingenia para intercalar unas estadísticas terroríficas REALES sobre maltrato a la mujer -sí, en ese país epítome de la civilización occidental- y, además, entrelazar los escalofriantes cifras con una trama por momentos sórdida en la que las mujeres (empezando por la indomable Lisbeth) llevan la peor parte  únicamente por eso, porque son mujeres y porque, aunque suene simplón, sencillamente hay hombres que odian a las mujeres.

A propósito del Día y de la novela, me puse a buscar estadísticas peruanas. Agárrense. Según un informe del Ministerio Público, el 70% de mujeres asesinadas en el Perú fueron atacadas por sus parejas, el 48,4% de asesinatos tuvo a los celos como móvil y el 28,9% ocurrió en el hogar de la pareja.

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Un informe internacional de la OMS, reveló que el 49% de limeñas (¡la mitad!) ha sufrido violencia por parte de sus parejas. Hay más: la quinta parte, es decir, una de cada cinco peruanas sufrió abuso sexual de niñas. ¿Cuántas mujeres tienes en tu familia? Ya, una-de-cada-cinco. En el Perú rural, como sospecharán, la cosa es peor: la primera vez del 24% de mujeres no fue consentida. Eso es la cuarta parte de las mujeres andinas. Al respecto también vale la pena revisar el capítulo correspondiente en el Informe Final de la CVR.

Como verán, el problema de las mujeres en este país va más allá de qué tan calata sale Tilsa Lozano en el comercial de cualquier cosa (hombre, qué vivan las calatas). Millenium nos muestra que, en realidad, se trata de un problema universal y que el mundo no ha avanzado tanto como nos gustaría creer. Y precisamente por eso, porque es un drama mundial, es importante insistir sobre el tema aquí en la tierra de la Teta Asustada. Allí están los números -que tanto le gustan a Lisbeth- demostrándonos que si la Salander fuera peruana, tendría mucho más que vengar.

Link: No se pierdan todas las estadísticas y una entrevista a Martha Rondón en La Mula.

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El asesinato de Alberto Rivera

Hace unos días, los magistrados Jorge Aguinaga Moreno y José Chávez Hernández, en una sentencia más que sospechosa, dejaron impune el asesinato del periodista pucallpino Alberto Rivera.

Impune a pesar de los múltiples testimonios que señalan como responsable al alcalde de Pucallpa, Luis Valdez Villacorta, a quien Rivera denunció como narcotraficante apenas un día antes de su asesinato. Impune a pesar de que uno de esos testimonios fue el del mismo Rivera, en su última entrevista.

Este blog sigue el caso de Rivera desde su inicio. Lo increíble es que ahora -gracias a que por fin Nakasaki logra ganar un juicio- el caso vuelve a foja cero y nuevamente tenemos que contar la historia del asesinato de uno de los nuestros. Aquí, entonces, los dejo con el post que publiqué hace casi cinco años y el reportaje del 2004 de Daniel Yovera y Luis Eduardo Cisneros para La Ventana Indiscreta. Nada ha cambiado desde entonces:

***

Para variar, era un día gris. Almorzábamos un menú barato en Miraflores, cuando Daniel Yovera, entonces reportero de La Ventana Indiscreta, contestó una llamada en su celular. Los demás ni prestamos atención. Pero cuando colgó el teléfono, Yovera estaba lívido. Todos lo miramos y él solo atinó a decir: “mataron a mi entrevistado“.

Así conocí a Alberto Rivera. Era el 21 de abril del 2004.

Daniel acababa de regresar de Pucallpa. Hacía tan solo 24 horas que había entrevistado a Rivera. Y ahora estaba muerto: asesinado un día después de denunciar al alcalde de Pucallpa, Luis Valdez Villacorta, como cabecilla de una banda de narcotraficantes.

En los últimos días deben haber escuchado bastante el nombre de Rivera. La semana pasada se inició el juicio oral, en el que sólo están comprendidos algunos peces chicos. A pesar de que el mismo Alberto Rivera había responsabilizado al alcalde en caso de cualquier atentado contra su vida, Valdez Villacorta -conocido como “La Vieja” por la DEA- está considerado simplemente como testigo del caso.

Algunos de los peces chicos ya empezaron a cantar y demostrar que Rivera tuvo razón sobre su propia muerte. Pero en Pucallpa la justicia le pertenece al alcalde. En su última entrevista, el mismo Rivera detalló cómo es que Valdez Villacorta maneja a su antojo a todas las autoridades de Pucallpa.

Con tanto poder, era de esperar que este señor diversifique su accionar empresarial. En marzo de este año, estuve en Pucallpa viendo el enorme problema de las millonarias concesiones forestales que este gobierno ha llevado de una forma sospechosamente chapucera. El tema es muy grande para reseñarlo aquí, pero “Lucho” Valdez era quizá el más favorecido con el tremendo cambalache de las concesiones en la selva.

En Iquitos lo acusaban de actuar a través de testaferros y, de hecho, encontré unas cuantas empresas vinculadas a él. Cuando lo entrevisté, el alcalde terminó admitiendo, cachosito él, que se había “asociado” con unos cincuenta concesionarios. En concreto: si nadie lo detiene, Valdez Villacorta pronto se convertirá en el dueño de la quinta parte de nuestra selva.

Pero, claro, como todo esto ocurre allá donde los días no son grises, a nadie le importa.

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Pishtacos de la prensa

fight-clubHoy, por fin, cayó el general Eusebio Félix Murga, jefe de la Dirincri. Éste fue el señor que hace un par de semanas generó las burlas internacionales presentando un caso de pishtacos en el Huallaga. Burlas internacionales, digo, porque la prensa extranjera tomó el caso con pinzas, pero no la peruana. Desde el inicio, el caso de los pishtacos generó estrambóticos titulares locales que parecían sacados de una película de Palito Ortega. La prensa nacional -salvo notables excepciones en la televisión- se tragó el cuento enterito.

En la red la noticia también se tomó con escepticismo. Las burlas y cuestionamientos eran contínuos y consiguieron que los columnistas de la prensa escrita empezaran a preguntarse qué tapaba este caso. Todos coincidieron que la Policía trató de ocultar el Escuadrón de la Muerte de Trujillo, una investigación de Ricardo Uceda publicada en el último número de la revista Poder. Finalmente, María Elena Hidalgo de la República llegó al Monzón y desbarató la patraña.

Pero, entonces ¿qué había pasado? ¿Fue una cortina de humo con complicidad de la prensa? ¿Por qué recién después de dos semanas el periodismo empieza a cuestionar la historia de los pishtacos?

La respuesta es sencilla. La Dirincri es la dirección de la policía que investiga asesinatos. Por tanto, es la fuente inagotable de esos rojísimos casos policiales que nos tienen tan entretenidos: Miriam Fefer, Marco Antonio, Alicia Delgado y todas esas interminables sagas que llenan páginas y minutos de nuestra dosis diaria de información.

Y tú no te puedes ir contra tu fuente pues.

Si al público le gusta la noticia grasosa y la policía te da la grasa en cuentagotas, tú periodista tienes que andar en buenas migas con el policía pisthaco. Así de sencillo. Durante todo este año, especialmente, lo que decía la Dirincri iba a misa (o a la página central o al noticiero).


El general Fox Mulder Eusebio Félix Murga dando cátedra sobre el importantísimo asesinato de Marco Antonio en el prime time de RPP, una de sus tantas intervenciones en prensa.

Pues bien. Ahora que se está desarmando el tinglado (esperemos también la cabeza del ministro Gorgory), vale la pena revisar cómo todo esto ocurrió antes y volverá a ocurrir. Acá abajo les pongo un estudio de Eduardo Dargent, profesor de la PUCP, sobre la relación entre la prensa y la policía en el año 2003. Dice Dargent:

El artículo analiza una supuesta “ola de secuestros” que la prensa escrita limeña reportó entre septiembre y octubre de 2003, y cuyo punto más alto fue el secuestro por más de un mes del menor Luis Guillermo Ausejo (LGA). En este caso se aprecia cómo la prensa “seria” de Lima –Correo, El Comercio, La República y Perú 21- declaró la existencia de una ola de secuestros que no existió en realidad, incrementando la sensación de que los secuestros estaban en claro aumento y el interés político sobre este delito.  El estudio, además, documenta la dependencia de los medios de fuentes de información oficiales que logran filtrar sus versiones como si se tratase de información real.

Léanlo con antención y verán que la cosa no es tan diferente a cómo es ahora.

Nos vemos en la próxima cortinita.

Link: El caso llegó a la revista TIME, que también lo menciona como cortina para tapar lo de Trujillo.

Link: Columnas de Mirko Lauer, AAR, Fernando Rospigliosi, Patricia del Río, Carlos Basombrío y la mía pe.

Blogs: Todos los blogs contra los pishtacos.

Link: Octavio Salazar se vuelve el blanco de burlas en Twitter.

ACTUALIZACIÓN (03/12): Escarbando encontré un muy buen post sobre la relación prensa – policía en el blog Élite SadoMasoquista. No se lo pierdan. Tampoco se pierdan el minuto 8:50 de este reportaje de Alonso Gamarra, en el que se demuestra cómo la prensa republicaba, sin verificar, todo lo que decía la policía sobre los Pisthacos.

Ah y la cerecita del pastel: Pisthacos en el Primer Gobierno de Alan García, cortesía de Jackie Fowks.

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Desapariciones (en Ayacucho) de Rubén Blades

Ahora que se viene el concierto de Rubén Blades, ahora que matan a los perros de Salomón Lerner y lo amenazan, ahora que Rafael Rey dice que no existe documentación sobre los asesinos de Putis, ahora que nos enteramos que aún falta exhumar a 15 mil peruanos repartidos en más de 4 mil fosas clandestinas, ahora que todo es lindo, bello, precioso y el Perú avanza, vale la pena ver este vídeo (que empieza en el segundo 0:57, en realidad).

Se trata de un videoclip de la canción “Desaparecidos” de Rubén Blades, editada por Rodolfo Pereira en 1986 y rescatado, ayer, casi de casualidad, de su archivo personal. Pereira me cuenta la historia:

El video ganó algunos premios, nacionales e internacionales, pero en su época estuvo involucrado en una suerte de escándalo. El video fue hecho utilizando algunas imágenes que fueron previamente exhibidas en señal abierta, en el programa Uno Más Uno que dirigía por entonces Fernando Ampuero, y donde yo era jefe de edición.  Algunas imágenes corresponden a fragmentos de reportajes de Mónica Seoane y María Luisa Martínez, por entonces las reporteras estrellas del programa.
El 70 por ciento de las imágenes que componen la parte visual del video clip lo fui archivando a lo largo de varios meses

, conforme aparecían ante mis ojos. Luego, hice una edición en base a las imágenes que para entonces ya eran del dominio público. El 30 por ciento restante lo grabé yo mismo, viajando personalmente a Ayacucho.

Resulta impactante porque se trata de imágenes vistas muy pocas veces, de testimonios de víctimas de la violencia recogidos en el mismo momento del terror. ¿Cómo dice el cliché? El que no conoce su historia está condenado a repetirla.

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Pobrecita Doe Run

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¿Les suena la historia? El gobierno toma una decisión, la población afectada -manipulada o no- se declara en contra, pasan los días, estalla la violencia, se toman las carreteras, muere un policía y, finalmente, el gobierno da marcha atrás.

Eso es exactamente lo que ha pasado con La Oroya. Tuvo que morir el oficial Grover Sayco Taipe (27) para que el gobierno se asuste y le prolongue la vida a la Doe Run por 30 meses, a pesar de que esta empresa, propiedad del multimillonario Ira Rennert, se ha burlado sistemáticamente del Estado Peruano con la excusa de que no tiene plata.

Quien ha seguido bien este tema es el blog Economía de los Mil Demonios, que hoy desarma el argumento de Doe Run con un argumento súper simple:

…la empresa Doe Run ha estado repartiendo utilidades.  O sea, si hoy en día no tiene plata para asumir sus compromisos -los cuales adquirió libremente al firmar ese contrato- es porque no quieren.  Esto se hace aún más cachoso si consideramos que toda la semana la empresa Doe Run ha estado publicando anuncios de página completa en los periódicos de mayor circulación del país.  Aquí les linkeo uno de los muchos anuncios que han estado publicando, los cuales no se diseñan solos. ¿Con qué plata están pagando eso? Porque todo el Perú les ha oído decir que no tienen plata para cumplir sus obligaciones.

Mentiras, pues. Los de Doe Run son unos tremendos conchudos que se aprovechan que tienen a todo el pueblo con ellos porque el pueblo no puede dedicarse a nada más. Al final, lo que ha hecho el régimen es patearle la papa caliente al próximo régimen. Mientras tanto, que se joda La Oroya.

Link: Si no entiendes qué pasa en La Oroya, tienes que leer esta columna de Patricia del Río

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¡¡Que pase la congresistaaaaa!!

“Señorita Laura, hay una congresista que ha sido condenada a cuatro años de prisión por robar electricidad, pero que está usando su inmunidad para salvarse”. “¿¿Qué??? ¿¿¿Cómo se llama esa desgraciaaaada???” “Rocío Gonzáles” “Oye, pero a esa no la conoce ni su vieja”. “Ahora le dicen la congresista eléctrica” “Que paseeeeeeee.”

Les dije que ahora las mañanas eran más entretenidas.

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¿Cómo llegaron granadas peruanas a Honduras?

El hallazgo es del blog Spacio Libre:

La policía represiva de Micheletti, lanza gases lacrimógenos a la población que rechaza el golpe de Estado y apoya a Mel Zelaya. Lo particular es que los gases provienen de порно фото секс с толстушками Perú. Habría que preguntarle al ministerio del Interior como estos productos salen de Perú y llegan a Honduras para lo que mejor saben hacer… REPRIMIR.

A partir del 1:30 del video se comprueba la información y se ve la etiqueta que bien linda dice… “Policía Nacional del Perú”

¿Estas granadas fueron adquiridas por el gobierno anterior de Honduras o, como se afirma en el vídeo, fueron enviadas especialmente al gobierno de facto, no reconocido por la OEA?

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