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Sendero Luminoso

Me niego a creer que el Movadef, la fachada legal del Partido Comunista del Perú – Sendero Luminoso, haya conseguido las cientos de miles de firmas que según ellos presentaron ante el JNE. Me parece sencillamente imposible. Pero lo que sí está pasando, y cada vez con más intensidad, es que muchos jóvenes universitarios han empezado a ver con insólita simpatía a estos sujetos.

Hemos llegado a un punto que parecía inconcebible hasta hace poco: cometer la perogrullada de advertir sobre los peligros de un grupo terrorista. Algunos comentarios en redes sociales, de chicos engañados que jamás vivieron la barbarie y que tienen una imagen romántica de Sendero, reflejan que esta organización continúa con su vieja táctica: aprovechar el descrédito del sistema para atraer mentes frescas a su rebaño.

Imagen de previsualización de YouTube

Para los que lo olvidaron o para quienes no lo vivieron, dénse un tiempo para ver este impresionante reportaje de Bruno de Olazábal que toma como base las investigaciones y los testimonios obtenidos por la Comisión de la Verdad sobre, no estoy exagerando, una de las organizaciones más sanguinarias del violento siglo XX.

(No se pierdan a Alfredo Crespo en 4:56. Sí, el mismo abogado de Abimael con el mismo discurso de ahora).

Muy recomendable, además, es leer, aunque sea, las conclusiones de la Comisión de la Verdad sobre Sendero Luminoso. Léanlas todas, son tres páginas nomás, vamos. Me permito rescatar las conclusiones 9 y 19:

9. El PCP-SL instrumentalizó, para su inicial crecimiento partidario en las diferentes regiones del país, instituciones del sistema educativo, expandiendo a través de ellas su prédica para captar núcleos minoritarios de jóvenes a quienes ofrecía una ideología de ruptura total con el orden establecido, una utopía comunista, una organización que encuadraba sus vidas y una identidad totalizante, que los hacía sentir parte de la vanguardia de la revolución mundial, encuadrándolos como militantes de una organización totalitaria y opresora. (…)

19. Las investigaciones realizadas por la CVR muestran la incapacidad de aprender del PCP- SL: a pesar de informes de sus responsables militares, y del rechazo de amplios sectores de la población, no variando en lo absoluto su propuesta violentista, acentuando por el contrario su estrategia de asesinato de quienes consideraba «traidores».

Aquí no estamos discutiendo si el JNE acepta o no al Movadef como partido. Eso no va a pasar. Aquí estamos exigiendo que no se siga escupiendo sobre 69 mil tumbas.

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Camila Vallejo se va volando

Por sólo 198 votos, la lideresa estudiantil chilena, Camila Vallejo perdió su reelección como presidenta de la Fech (Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile). El gobierno chileno celebra (pero no debería, el nuevo ganador es también de izquierda y algunos dicen que más ultra).

A manera de despedida, este descorazonado fan les deja un perfil que escribí para la revista Cosas Hombre, que dirige Fernando Ampuero, sobre la sex symbol comunista:

El nuevo rostro de la protesta juvenil latinoamericana tiene ojos verdes y piercing; se parece a Kirsten Dunst, y nos odiaría por presentarla así. Pero, mal que le pese, Camila Antonia Amaranta Vallejo Dowling es una paradoja: una sex symbol comunista. ¿Quién es la chica de 23 años que nunca sonríe y que ha puesto en jaque al gobierno de Piñera?

Su tercer nombre, Amaranta, remite inevitablemente a Cien Años de Soledad. Y su fenómeno, lo que ella provoca, también, pero a otro personaje: Remedios la Bella. En cada presentación televisiva, en cada mítin, en cada marcha, uno casi esperaría que, de pronto, Camila Remedios se eleve por los aires en medio del fervor desaforado de sus fans.

—Una cara bonita no saca 500 mil personas a la calle —ha dicho ella, muy seria, como siempre.

Pero sí las saca. No una, sino media docena de veces. La primera movilización estudiantil, en mayo, convocó a 15 mil personas. Desde entonces, conforme fue creciendo su popularidad, se han sucedido ya varias marchas, cacerolazos y paros, cada uno más grande que el anterior, con cientos de miles de personas uniéndose a las protestas.

En agosto, una marcha en el Parque O’Higgins sacó a las calles a un millón de personas, la manifestación más grande desde el golpe de Estado en 1973.

Camila es un fenómeno del siglo XXI. Hizo campaña en YouTube, tiene un blog llamado Camila Presidenta, cientos de páginas de fans en Facebook y una cuenta en Twitter con más de 300 mil seguidores. Pero las redes sociales también sirvieron para que sus detractores divulguen la dirección de su casa y su número de teléfono.

—Si le pasa algo a Camila, el responsable es el gobierno. Es una política de Estado de amedrentamiento —respondió Raimundo Vallejo, padre de la dirigente, ex actor de telenovelas y militante del Partido Comunista durante los 70.

LA ASUNCIÓN DE CAMILA

Camila nació en 1988, el año en que Pinochet perdió el plebiscito que lo sacó del poder. Nunca vivió la dictadura, pero heredó la admiración por Allende y la militancia comunista de sus padres, ambos férreos opositores del régimen militar. La madre de Camila, Mariela, es cartógrafa y de ella heredó su pasión por la geografía.

Porque no, a pesar de las apariencias, Camila no estudió ninguna carrera glamorosa o politizada. Estudió Geografía en la Universidad de Chile. Sólo le falta terminar su tesis, titulada “La Construcción Social de Riesgo en Territorios Vulnerables”, un estudio sobre el efecto que tuvo el último terremoto en la región del Biobío.

Cuando era adolescente, Camila no quería ser una geógrafa comunista, sino más bien, una artista anarquista. En el colegio leía a Mikhail Bakunin y participaba en un grupo de lectura de jóvenes anarquistas. Escuchaba a David Bowie, le gustaba la pintura del simbolista Gustav Klimt y quiso estudiar diseño teatral. Pero todo eso fue cambiando poco a poco.

Finalmente se decidió por la geografía y, cuando cursaba el segundo año en la universidad, se inscribió en las Juventudes Comunistas.

El año pasado, Camila empezó su ascenso. Un video en YouTube con fondo de Revolution, de los Beatles, la lanzó a la FECH, la Federación de Estudiantes de Chile. Su propuesta, ya desde entonces, era mejorar las condiciones de la educación superior de su país.

Ya en ese video destacaba el estilo de la entonces candidata: seco, directo, adusto, sin la sonrisa fácil de quien lo hace todo por un voto ni mayores concesiones a la moda, salvo ese pequeño piercing de plata.

Por supuesto, ganó.

No era una improvisada. Viejos comunistas la estuvieron preparando. Ensayaba respuestas todos los días en la casa de uno de sus compañeros de lista. El más entusiasta de sus entrenadores era Julio Sarmiento, que entonces era el presidente de la FECH.

—¿Eres el pololo de Camila? —le preguntó un impertinente reportero hace poco.
—No tengo opinión al respecto —dijo Julio, dio media vuelta y se fue.

Camila y Julio tienen una de esas relaciones que van y vienen. Cuando empezó la popularidad de Camila ella aseguraba que no tenía tiempo para “pololear”, es decir, andar de enamorada. Pero hace unas semanas, en entrevista con la periodista peruana Maribel Toledo, confesó entre —insólitas— sonrisas que sí tenía novio.

Julio es cubano, también es comunista y estudia medicina. El Che, que también era médico, es su inspiración (acudió a sus funerales, en 1997). Julio vivió hasta los 18 en Cuba, pero entonces se fue a Chile a estudiar y no regresó. Ha hecho toda una carrera en la política estudiantil chilena. Sus fans, que también tiene, dicen que se parece al tenista Roger Federer. Casi nunca se deja ver cerca de su sucesora y novia. Ellos han resistido todos los intentos por farandulizar la imagen de Camila. No siempre lo han conseguido.

“CAMILA NO QUISO MOVER LA COLITA”

Ese fue el titular de portada de Las Últimas Noticias, un diario popular de derecha, al día siguiente de la manifestación del millón de personas. El tabloide prefirió ignorar a las masas y concentrarse en los jeans ajustados de Camila y los piropos que recibió: “mijita rica”, “mina” y “tai más güena que el pan con pebre”.

Organizaciones feministas y estudiantiles protestaron contra el diario y se armó todo un bochinche alrededor de la portada, acusando a los medios de derecha de tratar de aprovechar la belleza de Camila para transformarla en “una modelito de discotheque”.

No fue la primera vez. Algunos miembros de la farándula chilena han tratado de ganar titulares criticando a Camila, sin obtener respuesta. El que sí recibió toda su atención fue Residente, el cantante de Calle 13.

—¿Estás soltero? —fue lo primero que le preguntó cuando se conocieron.

Probablemente esa haya sido la única broma en la vida pública de Camila Vallejo. El cantante puertorriqueño había ido a un evento en la Universidad de Chile para presentar su apoyo al movimiento. Estaban en el estrado y ella pidió la palabra para “hacerle una pregunta”. Luego de la broma, por supuesto, recuperó la gravedad de siempre para lanzar un mensaje político.

El argentino Kevin Johansen, también de paso por Chile, reclamó por Twitter: “Ya te dije, Residente, que Camila Vallejo es mia! Las cumbieras intelectuales me entienden”. Un par de semanas después, el vocalista de la banda escocesa Franz Ferdinand no pudo más y simplemente tuiteó: “Camila Vallejo. I have a crush”.

No sólo los famosos la piropean. Cientos de fanáticos le cantan en YouTube coplas como “Camila, por tu cuerpo caliente / Yo me rindo si fuera presidente”. Otro video muestra, en una opaca taberna alemana, a un barbudo cantante de folk que le dedica su show. Polos, afiches, pins, el fenómeno Camila es imparable, casi una Che Guevara. Un fanático no tuvo mejor idea que tatuársela en el brazo… derecho.



“SE MATA LA PERRA Y SE ACABA LA LEVA”

Esa fue una frase de Pinochet refiriéndose a Allende durante el golpe. Y también fue el tuit de una funcionaria del gobierno de Piñera, refiriéndose a Camila. La funcionaria fue despedida, pero la contraofensiva no se ha detenido. Nuestra heroína tiene, como no podía ser de otra manera, miles de detractores.

Publican su domicilio y número de celular en las redes sociales. Fotoshopean su rostro sobre imágenes pornográficas. La acusan de cobrar por entrevista. Denuncian desfalcos en la federación estudiantil. Infiltran las marchas con sujetos que se cubren el rostro mientras atacan salvajemente a los carabineros. Han detenido a cientos de estudiantes. Le lanzaron lacrimógenas al cuerpo (escapó de su impacto pero no de la reacción alérgica, que la hinchó como un globo). La acusan de haber paralizado el país, de estar buscando una carrera política, de imponer una agenda comunista. Hasta la acusan —esto sí que es desesperado— de fea.

Camila Remedios lo observa todo sin sonreir, responde con alguna frase seca, cargada de razón, y se eleva por encima de sus destractores, flotando entre parcantas aleteantes que se van con ella por los altos aires donde no pueden alcanzarla las pequeñeces de los mortales.

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Anonymous: los dueños de Internet

Esta es una nota que publiqué para la revista Cosas Hombre, que dirige Fernando Ampuero, sobre Anonymous, 4chan, /b/, los oldfags, los newfags, Guy Fawkes y toda esa constelación de fenómenos que moldean nuestras vidas digitales sin que la mayoría lo sospeche.

Para los que conocen el tema, quizás no haya muchas novedades. O quizás sí.

La revista lo presentó así: “El gran fenómeno internauta del siglo XXI: conspiración digital y opiniones libérrimas. Empezaron jugando a desfacer entuertos y, al cabo de un tiempo, acabaron comprándose el pleito de las buenas causas políticas. Ellos son Anonymus, una masa de metiches que puede ser abusiva, divertida o justiciera, y que hoy nos invade la red.”

En los sótanos del Parlamento inglés, los guardias sólo encontraron a Guy Fawkes. Estaba armado con un reloj, unos fósforos, una mecha… y 36 barriles de pólvora. Los soldados lo redujeron, lo golpearon y le preguntaron para qué había juntado tanta pólvora bajo la Cámara de los Lores. Guy respondió:

—Para mandarlos volando de vuelta a sus sucias montañas, mendigos escoceses.

Era el 5 de noviembre de 1605.

Pasaron 403 años y un buen día, de pronto, Guy Fawkes volvió a las calles de Londres. Y de Amsterdam, Los Angeles, Berlín y un total de 93 ciudades en las que miles de personas con máscaras del conspirador católico manifestaron por primera vez en el “mundo real” la existencia de Anonymous. Ese día, el 10 de febrero de 2008, la primera conciencia colectiva de Internet adquirió forma física. Y tenía la cara de Guy.

¿Qué había pasado? ¿Cómo es que el rostro de Guy también apareció hace poco en un mensaje amenazando al gobierno peruano? ¿Quién o qué es Anonymous? Y, lo más importante: ¿Qué demonios quieren?

TODO EMPEZÓ CON GATITOS

Las raíces del fenómeno Anonymous se hunden en un complejo entramado de cultura pop, ética hacker, pornografía dura, derechos digitales, humor absurdo, cruzadas políticas y atorrantismo clásico de Internet. Empecemos uno de los hilos de la madeja: “moot”, según algunos, el hombre (el chico, en realidad) más poderoso de la red.

Siempre escrito con minúsculas, “moot”  tenía 15 años cuando creó 4chan.org. Esta web es un sistema de foros del tipo imageboard, que consiste en comunicarse, principalmente, a través de imágenes. Los usuarios tienen la opción de colocar su nombre pero nadie lo hace y en su lugar aparece la etiqueta que el sistema le asigna a todos los usuarios no identificados: Anonymous.

No es exagerado decir que, casi desde su creación en 2003, 4chan se volvió el epicentro de Internet. Casi todo lo que se pone de moda en la red ha salido de este foro: chistes de gatitos (o LOLcats), el revival de las horribles canciones de Rick Astley, las expresiones WIN, EPIC, forever alone y sus respectivas caricaturas, etc.

Este tipo de conceptos, que viajan de un internauta a otro como un virus, se llaman “memes”. Y casi todos los meme” más exitosos de Internet han salido de 4chan. Sin ir más lejos, en las últimas elecciones, al exalcalde Luis Castañeda, los tuiteros lo llamaban “forever alone” y hasta le crearon una tira cómica al respecto. Lo más probable es que hasta ahora ni él ni muchos de los que lo llamaban así tengan idea de dónde salió la expresión.

De hecho, durante años, muy poca gente sabía qué era 4chan. Y menos gente sabía, o podía hablar, de /b/, el principal foro dentro de 4chan. En /b/ es donde ocurre toda la acción, solo que casi no se le menciona porque la primera regla de Internet es “You do not talk about /b/”.

(Por cierto, la segunda regla de Internet es “You DO NOT talk about /b/”, como en la película Fight Club.)

Durante años, 4chan, o mejor dicho, /b/, o mejor dicho, Anonymous manejó los hilos de los referentes interneteros desde la clandestinidad. En medio de la incorrección política más chocante y la estupidez colectiva derivada del anonimato absoluto, empezó a surgir algo: una cultura propia. Y /b/ les estaba quedando chico.

FOR THE LULZ

Gabriel es un oldfag peruano. Se llama oldfags a los que merodeaban 4chan cuando no era famoso. Gabriel es, o fue, hacker, pero ―como todos los hackers de verdad― odia llamarse así; cree que la prensa ha desvirtuado el término. Conoció 4chan “en un chat de, ya sabes, gente tecnológica que le gusta malograr cosas”.

—O sea, hackers, pues —le retruco.
—Sí, bueno, hackers —se resigna (en verdad odia la palabrita).

/b/ se había convertido en el pasatiempo favorito de hackers y afines que de vez en cuando combatían entre sí “for the lulz”. “Lulz” deriva de LOL, siglas que significan “laughing out loud” y que se usan para burlarse de algo. No había mayor ideología en aquellas salvajes batallas cuyos perdedores podían terminar con toda su vida privada (correos, passwords, fotografías, dirección física) expuesta en Internet.

Gabriel, que ahora es un señor empresario y padre de familia, recuerda con una mezcla de terror, hilaridad y nostalgia la invasión a unos foros de Hello Kitty. Unos Anonymous robaron el password del administrador, se apoderaron de esta cándida web para niñas y la llenaron de pornografía dura. ¿Por qué? Porque podían, por eso. Y porque era transgresor. Transgredir sólo porque sí es hacer las cosas “for the lulz”.

Pero llegó el día en el que el “Mundo Real” metió sus narices en Internet, es decir, en el reino de Anonymous. La Iglesia de la Cientología ―la excéntrica religión hollywoodense― consiguió que YouTube retirara un video filtrado de Tom Cruise. En la grabación, un alterado Cruise quedaba en ridículo defendiendo su devoción (“los cientólogos somos los únicos capaces de ayudar en un accidente automovilístico” y cosas así).

Retirar un video de YouTube no solo fue considerado un ataque contra la libertad de expresión sino, y esto era lo más importante, una invasión a Internet, al territorio de Anonymous. Inmediatamente, lanzaron un video declarando la guerra a la Cientología. El manifiesto alcanzó los dos millones de visitas en pocas semanas.

Durante meses, bombardearon sus webs utilizando la técnica DDoS, un tipo de ataque virtual que se convertiría en el sello de fábrica de Anonymous. Un ataque DDoS es sencillo y no hay que ser hacker para hacerlo. Simplemente hay que bajarse un programita, seguir unas instrucciones y ya. Si muchas personas se unen, la web atacada colapsa.

Las coordinaciones ya no ocurrían en 4chan, sino en canales de chat. Allí, Anonymous decidió convocar protestas físicas, en el “mundo real”, contra la Cientología. Para preservar el anonimato, y en homenaje a una de esas inescrutables bromas internas de 4chan, decidieron utilizar la máscara de Guy Fawkes, popularizada por la película ―basada en el cómic de Alan Moore― “V de Vendetta”.

Y así, en febrero de 2008, miles de enmascarados salieron a las calles en 93 ciudades, acorralaron a una religión hollywoodense y llamaron la atención de los medios. Anonymous había salido de Internet.

Ese año, TIME colocó a moot en una lista de candidatos a Hombre del Año y cometieron el error de someterlo a una votación online. Aunque 4chan ya no es el punto neurálgico de Anonymous, ellos quisieron volver a demostrar su poder: moot no sólo ganó la elección con la absurda cantidad de casi 13 millones de votos, sino que los siguientes integrantes del Top 20 quedaron en tal orden de votación que sus iniciales formaban “Marblecake, also The Game”, uno de los esotéricos memes de 4chan.

Sí, de terror.

ESTA REVOLUCIÓN SERÁ TUITEADA

―Nosotros somos un movimiento que intenta crear CONCIENCIA SOCIAL ―enfatiza Steve, un veinteañero peruano de pelo largo que se considera a sí mismo oldfag, porque se unió a las legiones de Anonymous en 2008, cuando tenía 17 años. Sin embargo, Gabriel -el hacker ahora padre de familia- llama newfag a Steve porque es alguien que se unió atraido por las ahora famosas cruzadas épicas de Anonymous.

En el cómic “V de Vendetta” un anarquista convierte la máscara de Guy Fawkes en el símbolo de una ideología: “los pueblos no deberían temer a sus gobiernos; los gobiernos deberían temer a sus pueblos”. Después del ataque a la Cientología, Anonymous había descubierto que su poder era incluso mayor al que pensaban, que podían aterrorizar a quienes se metieran con ellos, que podían enfrentarse de igual a igual con religiones, transnacionales y gobiernos. Entonces elevaron su valla.

A mediados del 2010 empezó Operation:Payback, una masiva batalla cuyo lema era “tú lo llamas piratería, nosotros lo llamamos libertad”. Su misión: una Internet libre de restricciones de copyright. Organismos gubernamentales, grandes estudios de abogados, empresas de software, productoras musicales, gremios de artistas y hasta la página porno Hustler.com cayeron bajo el fuego de Anonymous.

Mientras tanto, Wikileaks publicaba miles de cables diplomáticos, Julian Assange era arrestado y empresas como Visa y Mastercard les cortaban sus canales financieros. Anonymous no tenía nada que ver con Wikileaks, pero se compró el pleito y salieron en su defensa. Se tumbaron las páginas de Mastercard, Visa, EveryDNS, Paypal, la fiscalía sueca, los abogados que defienden a las denunciantes de Assange y varias otras.

Ahora Anonymous es mundialmente conocida. Siguen atacando, cada vez en más países, cada vez con mayores resultados. De vez en cuando aparecen noticias sobre la “captura” de algunos de sus integrantes, pero son noticias sin sentido. Es como si cayeran algunas abejas de un enjambre. Anonymous es un fenómeno único, sólo posible en el siglo XXI: no tiene líderes ni organización. Sólo tiene una ideología: saca tus manos de mi Internet.

―Buscamos justicia y nada más, una justicia que es negada en la vida real ya que el poder la tiene comprada ―dice Steve, el de pelo largo―. Acá todos somos iguales, desde una prostituta hasta el presidente. Nuestra única trinchera es el Internet, es el último lugar donde todos podemos expresarnos libremente.

―¿No es ilegal lo que hacen? ―le pregunto.

―Lo único ilegal acá es que intenten silenciarnos.

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Rosa María Palacios sobre Twitter

Hoy nuestra bloguera invitada es Rosa María Palacios.

Rosa María está a punto de alcanzar los 70 mil seguidores en Twitter y es la periodista política más seguida en las redes sociales.

Los periodistas tenemos una relación agridulce con Twitter, pero la de Rosa María, que expone su chamba ante millones de personas cada noche, lo es mucho más. Ella ha tenido la generosidad de regalarme este texto sobre una visión muy honesta -candid, dirían los gringos- de Twitter, los tuiteros, los trolls, los nativos digitales, el medio, el mensaje y, claro, del periodismo, que en el fondo de eso se tratan estas líneas. Disfruten.

(Con) Viviendo en Twitter

Hace más de un año mi amigo Marco Sifuentes me convenció de tener una cuenta en Twitter. Yo lo seguía en su blog “Utero de Marita” hasta que, un buen día, nos anunció que dejaba la crónica diaria para dedicarse a atender sus cuentas de Facebook y de Twitter. Fue la primera vez que escuché la palabra y no le encontré mucho sentido al sistema de comunicación. La verdad es que estaba más apenada por el abandono a sus lectores que por el nuevo sistema del que me hablaba. ¿Frases de 140 caracteres? ¿Seguidores (“followers”)? ¿Para qué quiero, voluntariamente, que alguien me siga? ¿A dónde me va seguir?  Eso parece un monumento al matrimonio entre el exhibicionismo personal y el voyeurismo, pensé. Al Facebook nunca había entrado y, probablemente nunca entraré. Soy una persona con una vida pública y una vida privada y he tratado, en lo posible, que estas no se invadan mutuamente. Finalmente, me parecía que para transmitir un contenido informativo ya tenía acceso suficiente a medios masivos. ¿Para qué perder el tiempo?

Meses después me despertó la alerta de tsunami a raíz del terremoto de Chile de febrero del 2010. Me encontraba durmiendo frente al mar, con la casa llena de niños y jóvenes. Gracias a que entraron a mi cuarto y me sacaron, literalmente, de la cama y a que, finalmente, no pasó nada en nuestra costa, evacuamos al cerro más cercano. Trabajo en televisión pero no veo CNN a las 3.30 am. ¿Por qué nadie me aviso? ¿Cómo se enteraron los demás? Ahí descubrí la inmediatez del Twitter.

Con la asesoría de Marco y José Alejandro Godoy y la ayuda práctica de una de mis hijas abrí una cuenta. “¿Quién me va a escribir?” pregunté. “Tu espera nomás”, me advirtieron. Debes seguir a algunas personas, tratar de poner mensajes de interés todos los días y, en lo posible, contestar a los que te piden respuesta. Eso fue todo.

Seguí a muy pocas personas. Periodistas y portales de noticias para recibir titulares al instante e información relacionada con el trabajo. Algunos, pocos, amigos (reales) y punto. No he cambiado mucho esa práctica. Eso me permite recibir una cantidad manejable de información. Sin embargo, con el paso de los meses y a raíz de la campaña electoral municipal y, luego, con las elecciones generales del 2011, el ingreso de comentarios fue explosivo. En el Twitter no sólo tú sigues a alguien cuyos contenidos son de tu interés, sino que alguien te sigue a ti. Hoy, con más de 68,000 seguidores es  imposible poder contestarles a todos.

Por lo general, coloco los titulares del programa Prensa Libre que se emite en vivo de lunes a viernes, a las 11.00 pm, un par de horas antes. Son un breve resumen de los reportajes que vendrán y el anunció de la entrevista en vivo. En las mañanas, cuando tengo tiempo en Radio Capital, hago lo mismo, con la diferencia de que ahí tengo una computadora que me permite ir leyendo los comentarios que entran (lo que, obviamente, no puedo hacer en la televisión).

Cuando tengo un pedido urgente como puede ser conseguir un donante de sangre, un medicamento raro o encontrar a una persona perdida, “retwitteo” el mensaje; es decir, se lo mando a los 68,000 seguidores que me siguen. De esa forma puedes crear rápidamente una cadena de ayuda. Como es obvio, el mecanismo es muy útil para emergencias de todo tipo, ya sea un terremoto, una alerta de lluvia,  el desarrollo de un asalto con rehenes o un tremendo atracón de tráfico. Sirve también para las buenas noticias, como la del otorgamiento del Premio Nobel de Literatura a Mario Vargas LLosa

Trato de responder, en la medida de lo posible, con respuestas (tweets) generales. Como indiqué, tienen no más de 140 caracteres, así que la precisión es importante.  Es útil cuando mucha gente hace la misma pregunta, pide la misma información o solicita una opinión.  Pero muchas veces debo responder uno por uno.

Me imagino que para un adolescente ser tratado de señor y de usted debe ser un tanto extraño. En las redes no sabes la edad de tus interlocutores. No tienes más datos que lo que han escrito. Yo asumo que todos son adultos interesados en asuntos públicos; sin embargo, he notado que la mayoría de veces se trata de personas muy jóvenes, con poca experiencia y grandes opiniones. La horizontalidad en el trato tiene sus pros y sus contras. Hay más libertad, pero menos respeto por el otro. Además, en mi caso, mis interlocutores tienen la ventaja de juzgarme por mi trabajo o por lo que creen que es, o debería ser, éste y, a veces, hasta por una vida privada que no conocen. Yo no tengo en casi la mayoría de los casos más información que la que proporciona el perfil de quien me escribe. Es decir, poco menos que nada.

Durante la campaña el ingreso de tweets se volvió casi inmanejable. Decidí leerlos, pero no contestar todos. Sólo la lectura me demandaba una o dos horas de trabajo, generalmente entre las 12.30 y 2.30 a.m. que es el tiempo que uso para quedarme dormida. Es imposible estar expuesta a las luces de un set de televisión y pretender irse a dormir apenas termina el programa. El cuerpo tiene que habituarse nuevamente a la noche y eso demora un poco. Una vez que lo aceptas puedes trabajar en el enloquecido horario que tengo y levantarte a las 10.00 am sin cargo de conciencia.

En mi experiencia diría que sólo un porcentaje muy pequeño de “twitteros” participa activamente en el Twitter. Para la inmensa mayoría es un mecanismo para obtener información, pero no para compartirla. Sin embargo la minoría que sí participa suele ser apasionadamente activa.

He encontrado buena información, ingenio, cultura, datos (muy buenos) y testimonios de primera mano sobre asuntos públicos. En algunos momentos han sido claves para encontrar pistas o testigos en una investigación. También hay una enorme solidaridad. Hay muchas causas que se promocionan, supongo con éxito, por esta vía. Es además una fuente extraordinaria de humor. Algunos te hacen reír y mucho. Es, del mismo modo, una fuente de cariño y un termómetro del estado emocional de un grupo poblacional muy especial: jóvenes, la mayoría solteros, con educación superior, acceso a Internet y necesidades de atención y participación pública. En general, el ego lo tienen grande pero sospecho que en la vida real son bastante más inseguros y tímidos de lo que aparentan ser en el Twitter. Supongo, no lo sé bien, que algunos tienen una vida paralela en estos medios. Una forma de parque de diversiones virtual donde, como dice la vieja canción, “la pinta es lo de menos” y la capacidad verbal lo que distingue y da prestigio.

La concisión del mensaje obliga a la exactitud, a prescindir de lo irrelevante y a usar el idioma con ingenio. Hay “twitteros” famosos por su capacidad de voltear las palabras de un político y convertirlas en frases de humor negro. Hay otros que pueden dar breves opiniones pero muy relevantes casi sobre cualquier cosa. Y si necesitas casi cualquier dato, habrá alguien que te lo de. Desde una tabla de mareas hasta el estado del tráfico en la carretera.  El uso de un celular con internet te facilita conectarte desde cualquier lugar. Incluso mandar fotos o videos de manera instantánea, aunque yo, todavía, no aprendo a hacerlo. Así nos pasa a los que no somos nativos digitales. Este medio resulta extraordinario para transmitir noticias al instante desde cualquier lugar del planeta y facilita mucho el trabajo periodístico.

Sin embargo, lo que caracteriza al Twitter, como a la radio, es la inmediatez. Sus usuarios quieren todo aquí y ahora. Y la ausencia de satisfacción instantánea suele ser duramente atacada. Son, como he dicho, en su mayoría jóvenes y la paciencia no es su fuerte. La inmediatez tiene también sus costos en calidad de la información, verificación y contraste de las fuentes. Por eso, hay que tener enorme cuidado al retransmitir un mensaje.

Hay también, entre los que participan, una tendencia a dar órdenes y asumir “el control”.  “Lo que tienes que hacer es un informe sobre …” o “debes entrevistar a ….”. Lo curioso es que no se trata de simples pedidos o sugerencias. Estos además vienen acompañados de curiosos retos descalificantes  como “seguro usted no se atreve a entrevistar a……” o “usted nunca haría un reportaje sobre…..”. Es gracioso contestar que lo que sugieren ya se hizo, muchas veces la noche anterior. Mi respuesta es casi siempre la misma: “es una lástima que no vea el programa”.

En este proceso de horizontalidad asimétrica (yo no conozco a la persona que me escribe) se producen fenómenos interesantes. Muchos de los que se dirigen a mi “me conocen”. Es decir, nunca en mi vida he tenido un contacto personal con estos “twitteros” pero ellos han creado en su propia fantasía un personaje que corresponde a la percepción (y prejuicios) que tienen de mí. Ese personaje poco o nada tiene que ver conmigo en la realidad o, por lo menos, yo no me reconozco en él, pero sus interlocutores se sienten con la absoluta libertad de decirle todo el tiempo cómo debe hacer su trabajo y advertirme, como profetas, qué es lo que yo pensaré, sentiré u opinaré de cualquier tema sobre el cual no he dicho nada aún. ¿Ejemplos? “No sabes entrevistar”, “deberías preguntar de esta forma”, “por qué no pregunta lo que yo le digo”, o ataques de frivolidad “twittera” que debate sobre el color de mi ropa, mi pelo o el tipo de reloj que uso. No creo que en la vida “real” ninguna de estas personas se acercaría a mí y me hablaría en los términos de confianza en los que escribe y, probablemente, le parecería socialmente inaceptable darle ordenes a un desconocido o tutearlo si le dobla la edad; sin embargo, no tienen ningún límite para hacerlo en el Twitter. Para quien no está habituado a este lenguaje, a veces brutal, uno podría atribuirles a estos interlocutores desde una conchudez superlativa, hasta un problema de severos malos modales.

Otra de las cosas que me sorprenden de esta interacción son los problemas de comprensión lectora o de déficit de atención. Apenas pongo los titulares pasan unos minutos y ya están preguntando ¿Qué hay esta noche en Prensa Libre?  Me deja perpleja la pregunta. Lo acabo de decir, pero ¿no lo leyeron? ¿no lo entendieron?  ¿requieren algún tipo de servicio personalizado e instantáneo?

Como todo medio de comunicación, el Twitter es también un imán de locos. Pero con la ventaja, para el agresor, de que aquí todavía puedes ocultar tu identidad. Eso le da poderes especiales a gente seriamente perturbada que reclama una forma de atención enfermiza. Se trata, en su versión más grave, de acosadores. Como no obtienen la atención que creen merecer se tornan sumamente violentos, tanto en su lenguaje (soez por lo general) como en su ímpetu por descalificar a quién consideraran “injustamente famoso”. Frases como “no eres periodista sino abogada” o “te me caíste” son las clásicas, de las que puedo reproducir. Los más elaborados preparan caricaturas, videos, reproducen y distorsionan parte de mi trabajo para desvalorarlo cientos de veces. Esto va más allá de la libertad que tiene cualquiera de gustar o no o de aceptar o no un contenido informativo. No es tampoco un problema de ideología, aunque estos raros sujetos suelen presentarse como radicales de izquierda. Por consejo profesional hay que darles atención, pero muy poca. Suelen tenerle pavor al contacto físico así que su agresividad será, casi siempre, solo verbal. Una nula atención les causa un enorme daño emocional y hace que se vuelvan más violentos. Sin embargo, en tiempos electorales los bloqueo.

Efectivamente, el Twitter tiene una función que permite al usuario bloquear a aquellos seguidores que desee. Así, no recibirá nunca más sus mensajes. Empecé a usar esta herramienta en las elecciones generales porque estas exacerban a los seres más enloquecidos de la web. Sin embargo en tiempos de elecciones son las “portátiles políticas” las que más daño hacen. Se trata de falsos usuarios que, a veces, corresponden todos a una misma persona, de determinado partido, que no sólo hacen propaganda por su candidato favorito, sino que se dedican a descalificar al adversario con las mentiras más salvajes y, de paso, a los periodistas. Cada usuario debería poner una foto o un “avatar” que lo identifique. Cuando no lo hace, el sistema le asigna un dibujo en forma de huevo. Si la persona que ataca es un huevito y no tiene ningún seguidor (es decir, son cuentas nuevas), lo más probable es que sea un miembro de estas portátiles.

Otra forma de referirse a los faltosos es con el nombre de “trolls”. Por lo general, el consejo más común es que no les contestes y así desaparecerán. Yo empecé mi actividad en Twitter haciendo exactamente lo contrario. Me toco mi primer difamador. ¿Y por qué lo voy a aguantar? Al final, termino rectificándose entre aplausos, cosa poco común en este medio. Sin embargo, se trataba de una persona identificada y con un blog. Por lo general los trolls son anónimos y esa es su fortaleza.

En esta campaña desarrollé otra estrategia que resultó muy útil y divertida. Es difícil para muchos comprender cuál es la naturaleza de mi trabajo. La culpa no es sólo de los twitteros sino también de los periodistas que se convirtieron en instrumentos de propaganda política. Sin embargo, las portátiles y los trolls de todos los grupos políticos asumieron posiciones salvajemente beligerantes. Mi posición en la campaña fue bastante simple: tratar de buscar la verdad en un escenario de confrontación y de mutua descalificación, recordando a las partes sus debilidades y desaciertos. Es decir, hacer periodismo. Eso enardeció a todos.  Como me dijo un twittero “mejor hubiera hecho campaña por uno sólo en la segunda vuelta, así  sólo la atacaba el 50%”. En vez de contestarles uno por uno o simplemente ignorarlos comencé a reenviar algunos de estos mensajes hostiles a los miles de seguidores de mi cuenta. No tuve que hacer nada más, para que, la solidaridad natural de estas redes funcionara. Cientos de usuarios furiosos se dirigían directamente al agresor. Luego procedía a bloquear y, a veces, como una gracia, le decía “chau” en un último mensaje.  Lamento haberlos llenado de basura hostil pero el experimento funcionó a las mil maravillas. Y creo que sirvió para que muchos supieran qué es lo que los periodistas aguantan cuando tienen el sincero deseo de tener una mejor vía de comunicación con la audiencia.

Mi trabajo es público pero no soy funcionaria pública. Sin embargo es bastante común que mis interlocutores me traten como si lo fuera. Tal vez sea una manifestación más de la poca o nula institucionalidad del Estado peruano o de la ignorancia juvenil respecto a mis supuestos “poderes”. Tengo desde pedidos de normas (como si yo fuera el Poder Legislativo), resolución de conflictos, asesoría jurídica y tramite documentario (“ya hice mi pedido al Ministro/Alcalde/Director pero no me hace caso” es la formula común) además de una variedad de “injusticias” que yo (sí, ¡yo misma soy!) debo resolver y que obviamente están fuera de cualquiera de mis más remotas posibilidades. Y así como piden, juzgan. Entiendo que un funcionario público debe rendir cuentas por su labor porque maneja dinero del Estado y responsabilidades públicas. Ese no es el caso de un periodista. Sin embargo, nuevamente la poca institucionalidad nos hace pararrayos de las furias sociales y éstas se manifiestan muchas veces no contra los actores políticos sino contra el mensajero. Matarlo sigue estando de moda y de las formas verbales más primitivas que puedan imaginar.

Otro habitante común en estas redes es el conspirador, o el que “sabe” de teorías de la conspiración. Este curioso personaje siempre sabe de todo. Desde lingotes de oro sacados de un supuesto “Paititi” por los Fujimori hasta la oportunidad o razón del próximo terremoto. Por cierto cuando les pides las coordenadas del Paitii (la famosa ciudad perdida), no responden aunque suelen ser muy hostiles sino son tomados en serio. Los conspiradores gozan también del chisme político del tipo, “Nadine Heredía se compró una casa en dos millones de dólares”, “ya va a nacer el próximo hijo de Alan García”, “Hugo Chavez está llegando a Lima para saludar a Humala” y cosas por el estilo. Obviamente esta es información descartable. Lo mejor, ni contestar.

El más mínimo intercambio no protocolar entre dos o más “famosos” es percibido y promovido como una “bronca”. Hay quienes la buscan y la encuentran y hay quienes las evadimos. Yo contesto de la forma más educada posible y me retiro, pero he constatado que algunos parlamentarios aman las peleas descalificantes por esta vía como una extensión del debate parlamentario. Creo que, en mi caso y en el de ellos, ésta no es la vía adecuada, pero no todos parecen tener los filtros necesarios entre su cerebro y el teclado y disparan sin medir las consecuencias que sus palabras tienen en su vida pública. Un anónimo puede decir lo que quiera y su máxima sanción será el bloqueo o la indiferencia. Un personaje público merecerá el repudio general si es que no escoge bien las palabras adecuadas.

Otro personaje común en Twitter es el loquito ortográfico. Este, pobre, sufre bastante dado que en las redes la ortografía ésta subordinada al mensaje.  Es decir, vale poco. Si yo corrigiera lo que leo me dedicaría solo a eso. Sin embargo a mi no me perdonan una. Suelen ser muy agresivos, sospecho que corregirme les da esa gratificación instantánea, tan buscada en estos medios.

¿Es un vicio el Twitter? ¿El del vouyerista que sólo lee? ¿El del exhibicionista que narra paso a paso hasta sus más leves movimientos estomacales? Es posible que lo sea. Mi recomendación es crearse una rutina. Por ejemplo, yo asocio el Twitter al trabajo, así que no twitteo los fines de semana, pero confieso que si miro en mi teléfono los mensajes. Tal vez venga un tsunami ¿no? A veces, los domingos en la noche, viendo los programas políticos lo hago, pero por lo general concentro mi atención de lunes a viernes.

También debo confesar que hay una cosa que sólo podré hacer en Twitter a partir de estas elecciones y que será un vicio irresistible: ver debates presidenciales. Una puede tener la experiencia de ver en televisión un evento político en familia o con un grupo de personas alrededor con los que intercambia impresiones. Hacerlo con 60,000 personas a la vez es extenuante pero divertidísimo. Los comentarios más ingeniosos, severos, benevolentes, destructivos o halagadores se recogen en tiempo real y hacen que la experiencia sea verdaderamente colectiva. El duelo verbal se da entre los espectadores que convierten hasta al más soso de los intercambios verbales de los candidatos en motivo de comentario.

Los twitteros son temperamentales. Aman y odian con pasión. Usan breves expresiones en inglés como “win” o “epic” para dar su respaldo o manifestar su condena. Arman cadenas que se convierten en TT (trend topic) y eso los emociona porque logran que cientos o miles de personas opinen o se manifiesten sobre un mismo tema. Un día te aplauden y al otro te quieren colgar. Son el público más feroz y más culto del Perú; el más inexperto y el más instruido; y pueden no creer en Dios pero temer el fin del mundo el 2012. Son, como todo colectivo inorgánico, la suma de todas las contradicciones, de todas las virtudes y de todos los defectos de un microcosmos de  la sociedad peruana. No la representa pero es, sin duda, una parte de ella.

Siento hacia ellos lo mismo que Borges respecto a Buenos Aires: “No nos une el amor sino el espanto, será por eso que la quiero tanto”. Ahí seguiré, hasta que Marco me cuente cual es el nuevo invento en la web y por qué, ahora sí, “no puedes dejar de estar ahí”.

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Los archivos secretos de Julian Assange

Ayer se cumplieron seis meses de la detención de Julian Assange en Londres y creo que es un buen momento de publicar aquí un perfil que escribí hace un par de meses para la revista Hombre, que dirige Fernando Ampuero.

¿Por qué el retraso? Para que compren la revista, por supuesto, que está muy buena. Acaba de salir una nueva edición y no hay versión web. Al kiosko, vamos, vamos.

El video que he puesto al final fue lanzado ayer por Wikileaks.

¿Quién es Julian Assange? Se le ha llamado revolucionario, hacker, periodista, terrorista high-tech, violador, superhéroe, superespía, idealista, apestoso, sex symbol, narcisista y algo que, quizás, resume todo lo anterior: personaje de Stieg Larsson. Marco Sifuentes, uno de los dos periodistas peruanos que han coordinado con Wikileaks, destapa los archivos secretos de una de las vidas más intensas e icónicas de los últimos tiempos.

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Reference ID Created Classification Origin
10ICELAND592 2010-ENE-14 23:08 UNCLASSIFIED // FOR OFFICIAL USE ONLY Embajada en Reykjavik, Islandia

Una primera escena podría ser así:

- A su salud, Embajador.
- Salud, señor… Disculpe, ¿cuál era su nombre?

El hombre de pelo cano sonríe. Levanta su martini, shaken, not stirred, y choca copas con el Embajador.

- Assange. Julian Assange -dice el canoso. Barras y estrellas ondean detrás suyo. La toma se abre y revela la locación: un cóctel de la Embajada de los Estados Unidos de Norteamérica.

Salen los créditos. Director: Steven Spielberg.

La escena, aunque indigna de Spielberg, sería perfectamente posible. Su productora, Dreamworks, está alistando un biopic sobre el misterioso fundador de Wikileaks. Y, aunque resulte inverosímil, esta escena es parte de su biografía.

En enero del año pasado, una colaboradora secreta de Wikileaks fue invitada a un cóctel en la embajada norteamericana en Reykjavik, Islandia. Y Assange, siempre el trotamundos y todavía desconocido, se encontraba en la ciudad. A la colaboradora le pareció divertido invitar al fundador de una web que, ya para entonces, había publicado los manuales para torturar presos en Guantánamo y que, de hecho, ya tenía en su poder material tan delicado como las bitácoras de Afganistán, los videos del asesinato de civiles en Irak y los 250 mil cables diplomáticos que se convertirían en la filtración más grande de la historia.

Algunos de esos cables habían sido escritos por el Embajador en Islandia con el que Assange charlaría un buen rato durante el cóctel al que nadie lo invitó, en una especie de broma privada, demostración de egomanía o simplemente ganas de meterse a las fauces del león que estaba planeando noquear.

Así es el ícono de nuestro tiempo, el hacker superstar que remeció el mundo. Lo que pocos saben es que este australiano contestatario es el hijo de una hippie prófuga de un culto clandestino.

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Reference ID Created Classification Origin
71AUSTRALIA234 1971-JUL-03
14:23
CONFIDENTIAL //
NONFORN
Magnetic Island, Australia


El padre de Assange se apellidaba Shipton. Despareció de la vida de Julian prácticamente desde el momento en que lo engendró. En 1972, cuando Julian tenía un año, su madre se casó con Brett Assange, un director de teatro que le dio su apellido. Los dos eran hippies. Assange describe su primera infancia como la de Tom Sawyer: vagabundeando de aquí allá, montando caballo, pescando, todo bien rústico.

Cuando tenía 8 años, su madre, Christine, dejó al señor Assange y se fue con otro, un músico. Tuvo un segundo hijo y entonces empezó la locura. El músico pertenecía a un culto llamado La Familia y Christine tenía que entregarle a su hijo recién nacido a la lideresa del culto. La madre de Assange cogió a sus dos hijos y decidió escapar de su ex por toda Australia. Antes de cumplir 14 años, el niño Julian Assange se había mudado casi 40 veces de hogar.

Varios años después, saliéndose del rubro Filtraciones Políticas, Wikileaks expondría documentos secretos de los mormones y de la Cientología, el extraño culto hollywoodense. Los amigos cercanos de Julian no se preguntaron por qué.

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Reference ID Created Classification Origin
91AUSTRALIA437 1991-MAY-29 23:38 CONFIDENTIAL Melbourne, Australia

Ya era un paranoico. Venía soñando la escena varias noches. Sospechaba (correctamente) que su teléfono estaba intervenido. Casi no le sorprendió cuando la policía ingresó al departamento que compartía con su esposa y su pequeño hijo. Incautaron las computadoras y se llevaron a Julian. Era 1991 y tenía 20 años.

Desde los 16, Assange era el “hacker ético” más famoso de Australia, bajo el alias de “Mendax” (mentiroso, en latín). En una época en la que Internet ni siquiera existía tal como la conocemos, Mendax ya había fundado un grupo de hackers llamado Subversivos Internacionales, con un fuerte código de valores.

Mendax no era un hacker malvado. Había entrado a universidades, empresas e incluso a un grupo aéreo del Pentágono pero no había dañado sus sistemas. Era simplemente el afán de hurgar en sus redes. Por lo inocuo de sus actividades, y compadeciendo su “infancia transtornada”, el juez lo liberó de los más de 30 cargos por hacking y los 10 años de prisión que pedían para él.

Pero, en el proceso, su joven esposa de 18 años lo dejó y se llevó al bebé de ambos, Daniel. Julian luchó la custodia de su hijo durante una década. Según su madre, el estrés de esta batalla es el origen del extraño cabello cano de Assange.

Varios años después, Julian trató de enrolar a Daniel en Wikileas. Pero Daniel -programador, biólogo molecular, ateo, bisexual y vivo retrato de su padre-, lo rechazó. No se hablan hace tres años.

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Reference ID Created Classification Origin
07KENYA234 2007-ENE-31 16:23 UNCLASSIFIED // FOR OFFICIAL USE ONLY Nairobi, Kenia


Wikileaks se hizo pública en el World Social Forum del 2007, en Kenia. Unos activistas keniatas vieron la presentación de Assange en el foro anticapitalista y decidieron que la idea de este impetuoso activista era lo que necesitaban. Contactaron con Julian y le entregaron información sobre corrupción y derechos humanos que terminó derrumbando al entonces presidente.

La primera víctima de Wikileaks: un régimen africano. Nada mal.

La idea ya tenía bastante tiempo dándole vueltas. En 1999 había comprado el dominio “leaks.org” pero no supo qué hacer con él. En el camino se especializó en neurociencias, filosofía y criptografía. Empezó a estudiar física en la Universidad, pero se fue cuando descubrió que las investigaciones que hacían terminaban alimentando al Departamento de Defensa norteamericano.

A través de su blog IQ.org empezó a contactar gente para su proyecto, que empezó en su departamento de Melbourne, Australia. Wikileaks era su hijo. Testigos del nacimiento de la web le dijeron al New Yorker que el departamento de Assange estaba repleto de colchones para alojar a los activistas que llegaban a colaborar. Assange escribía fórmulas matemáticas en las paredes y las puertas. Se quedaba 24 horas conectado a su pantalla, no dormía ni comía y se frustraba cuando tenía que hacerlo, maldiciendo lo ineficiente de la fisiología humana.

Pero la obsesión dio frutos: el régimen africano fue sólo la primera víctima. En los próximos cuatro años Wikileaks publicaría documentación secreta de Hugo Chávez, Sarah Palin, el gobierno chino, CEOs de distintas empresas y hasta petroaudios peruanos.

Al inicio Assange no quería dar el rostro, pero luego tuvo que hacerlo y, finalmente, le gustó. Empezaron a publicarse perfiles periodísticos sobre él. En 2010, después de publicar miles de documentos sobre las guerras en Afganistán e Iraq, ya era una estrella. Había pasado de vestir casacas deportivas, pantalones de cargo, medias blancas y mochila llena de cables a tener el look de Misterioso Hombre Internacional por el que es conocido ahora.

Pero el estrellato trae groupies. Y las groupies siempre traen problemas.

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Reference ID Created Classification Origin
14STOCKHOLM69 2010-AUG-13 02:12 SECRET // NOFORN Estocolmo, Suecia


En su declaración a la policía, Anna Ardin (31) dijo que la primera vez que tuvo sexo con Assange él insistió en hacerlo sin condón. Estaban desnudos en la cama y ella intentó alcanzar un preservativo pero él se lo impidió sujetándole los brazos e inmovilizando sus piernas. Ella reclamó y él finalmente accedió a colocarse uno. Anna ha declarado que en algún punto del acto, él “hizo algo” que rompió el condón y terminó eyaculando dentro de ella.

Anna era la anfitriona de Assange en Estocolmo, donde se celebraba un seminario en el que el fundador de Wikileaks era la estrella principal. La noche anterior, se acostaron. Luego Anna le diría a un amigo que fue el peor sexo de su vida. Sin embargo, a pesar de esto y del incidente con el condón, Assange siguió alojado con Anna una semana más y ella tuiteaba muy entusiasta sobre su invitado.

Al día siguiente, el sábado 14 de marzo, en la conferencia, una joven con un llamativo atuendo fucsia se sentó en primera fila. Se llamaba Sofía Wilen (26) y se las ingenió para conocer a Julian. Esa misma noche terminaron manoseándose en la última fila de un cine. No fueron más allá porque Julian tenía que ir a una fiesta que su anfitriona daba en su honor.

Pero el lunes 16 se desquitaron. Fueron a Enkoping, un pueblo cercano, y pasaron la noche allí. Sofia ha declarado a la policía que Assange no quería usar un condón y que ella lo detuvo. Julian perdió interés y se quedaron dormidos. Sin embargo, despertaron durante la noche y él accedió, a regañadientes, a tener sexo seguro.

Al día siguiente, según su declaración, Sofía despertó y descubrió que Assange estaba teniendo sexo con ella. “Espero que no tengas VIH”, dijo ella medio dormida. “Por supuesto que no”, dijo él y siguieron. Ella nunca había tenido sexo sin protección antes.

El miércoles 18, Sofía llamó a Anna. Sí, eran amigas. Compararon historias. Anna borró los tuits en los que celebraba a Julian. El viernes 20 demandaron a Assange ante la policía.

En Suecia existe algo llamado la ley del “sexo por sorpresa”. Básicamente establece que si, en cualquier punto del coito, la mujer ya no consiente el sexo y el hombre continúa, el acto se considera una violación. La defensa de Assange ha dicho que el sexo fue consensuado y que ambas chicas intentaron chantajearlo. Assange encuentra el tema tan urticante que incluso abandonó sin mayor explicaciones una entrevista en vivo para CNN cuando la reportera empezó a abordar esta cuestión.

Anna ha sido acusada de pertenecer a la CIA. El famoso colectivo pro-Wikileaks, Anonymous, ha revelado la vida entera de Anna, incluyendo unos curiosos viajes a Cuba, y hasta ha recuperado los tuits borrados en los que, después de la supuesta violación, llama a Assange una de las personas “más cool e inteligentes del mundo”.

Ahora, por sólo 8 dólares, usted puede comprar en Internet un 12-pack de condones “Dickileak”, con la cara de Julian Assange.

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Reference ID Created Classification Origin
11LONDON777 2011-FEB-08 23:08 UNCLASSIFIED // FOR OFFICIAL USE ONLY Londres, Inglaterra


“Yes, I am Julian Assange”, fue la frase con la que se rompió el silencio en la habitación. La periodista peruana Rossana Echeandía no había planeado encontrarse con él. Había viajado a recibir, para El Comercio, la parte peruana de los cables diplomáticos que está filtrando Wikileaks. Estaba con el staff de la organización cuando entró por la puerta una persona alta, muy delgada, muy bien vestida, con una bufanda impresionante. Absolutamente seguro de su celebridad, respondió una pregunta que Rossana sólo se había hecho en su cabeza:

- Yes, I am Julian Assange.

“Corro el riesgo de equivocarme”, recuerda Rossana, “pero es distinto a esa impresión tan distante, como de porcelana, que da en las fotos de los periódicos. En ese momento su actitud fue muy distinta, una persona cálida. Cambió la imagen que tenía de él. En las fotografías se le ve desenchufado del mundo y no es así. Es un tipo que sonríe”.

Assange, actualmente, se encuentra en Londres, esperando su extradición a Suecia por el caso del sexo sin condón y coordinando la publicación de los 251 mil cables diplomáticos que tiene en su poder. Hasta el momento, aunque usted no lo crea, sólo ha publicado poco más de 6 mil.

Rossana y Assannge conversaron un poco. “Habla muy lentamente, dice cada palabra con cuidado. Piensa mucho lo que dice. En los gestos, y sobre todo en su mirada, se ve la mirada de un tipo especial, probablemente genial, no sé si para el bien o para el mal.”

- ¿Siempre mira a lontananza como esperando la inmortalidad?

- Sí, clarísimo -me responde Fidel Cano, director de El Espectador, el diario más antiguo de Colombia y partner (igual que El Comercio de Perú) de Wikileaks en su país.

Fidel también lo encontró muy distinto a como lo había imaginado. “No lo había visto tan barbado, y era más risueño que el circunspecto que aparece en las fotos. Fue muy amable, me hizo sentir como si fuera parte del proyecto.”

“Más que periodista me pareció un contestatario feliz de haber encontrado la manera de acorralar al poder”, dice Fidel. Pero Wikileaks no es una organización periodística y, ciertamente, el ambiente de trabajo tampoco parece el de un diario. “La gente a su alrededor lo idolatraba por completo”, recuerda Fidel, “ejerce una fuerza casi sobrenatural sobre su equipo. Lo escuchan lelos y con gran admiración.”

Y así, la vida de Julian Assange parece haber completado un círculo. El niño que huía de un culto ahora ha creado uno a su alrededor. Y sí, sólo van 6 mil de 250 mil cables. Todavía quedan muchas fiestas que arruinar.

*

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El Lutero digital

Luego del arresto de Julian Assange en Londres, muchos blogs empezaron a calibrar el verdadero papel del fundador de Wikileaks en la historia y empezaron a llamarlo “el nuevo Lutero”. ¿Exageran? Veamos: Lutero no inventó la imprenta, pero fue el primero en usar esta nueva tecnología como un arma política para desafiar al sistema hegemónico de su tiempo. ¿Suena familiar? Sigamos: La venta de indulgencias de la Iglesia Católica de entonces se basaba en la falta de transaparencia de su propia religión. La Biblia era accesible a sólo unos cuantos iniciados. Usando una tecnología de la información recién inventada, Lutero develó los secretos fundacionales del sistema y se los entregó a las masas. Por eso fue declarado un hereje y perseguido. Cinco siglos después, Internet remplaza a la imprenta, los Estados Unidos a la Iglesia Católica y Assange a Lutero.

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Presidente Humala

Hemos vuelto a la normalidad. (foto: asuckel)

(Un pequeño reciclaje de ideas y frases propias y ajenas)

- Después de 14 meses de campaña electoral, esto se acabó. Se lanzó Kouri, se lanzó Lourdes, cayó Kouri, subió Susana, contraatacó el establishment, no funcionó, ganó Susana, bajó Castañeda, subió Toledo, subió PPK, bajó Toledo, subió PPK pero nunca tanto, subió Ollanta, contraatacó el establishment, no funcionó, Ollanta pasó a segunda vuelta, Keiko pasó piola, empezó la segunda vuelta, subió Ollanta, siguió contraatacando el sistema, funcionó, subió Keiko, contraatacó la sociedad civil, funcionó, subió Ollanta y ganó Ollanta.

- Y así, veinte años después, Mario Vargas Llosa le ganó a Alberto Fujimori.

- Las segundas vueltas de este siglo: Fujimori le ganó a Toledo que le ganó a García que le ganó a Humala que le ganó a Fujimori. The circle of life.

- Muchos factores explican el resultado pero no quiero dejar pasar dos que fueron clave para que detener al fujimorismo en Lima: la movilización social y las redes sociales. Ambas confluyeron en el #26M, una jornada sinceramente histórica (más sobre esto, chez Roberto Bustamante).

- Amigo ppkausa, este es tu país al 99.69% de actas escrutadas (faltan algunos distritos):

Elaborado por Francisco Javier Rodríguez Arias

- ‎”Querida Lima, esta vez me tocó ganar a mí pero no te asustes. Ya nos tocaba. Atentamente, El Interior del País.” (@chinorubio)

- El problema, querido Interior del País, es cómo le explicamos esto a una Lima cuya primera duda ante este mapa es ¿quiénes son los azulitos?

- Claramente hay un problema con nuestro A/B, nuestra élite, nuestra burguesía o, como dice Alberto Vergara, nuestra casta dirigencial (no llega a ser clase). Llámenlo como quieran (PPKausismo le digo yo) pero ese es un sector de la población que vive de espaldas al Perú, es un sector capaz de creer que un señor apellidado Kuczynsky Godard podría ser una alternativa seria en un país tan fracturado, es un sector que repite y repite y repite los mismos errores electorales y postelectorales. ¡Y todavía tienen la concha de ser los más frustrados con el resultado!

- “Creyeron muchos que el poder fáctico (capital y prensa) podría detener la turba electoral y persuadir a muchos de los peligros del Nacionalismo, pero como en el 90, el periodismo carece de poder frente a las decisiones que cada cual toma respecto de sus lideres. No hay medio de comunicación (ni solo ni corporativamente) que determine el curso de los acontecimientos históricos.  El populorum es independiente, plenamente autónomo de las plumas y las voces que procuran encauzarlo o encantarlo. La realidad social manda y la pobreza en las tripas tiene más incidencia en las urnas que cualquier editorial.” (Raúl Mendoza Cánepa).

- “Los ganadores de siempre, se rehúsan a perder. Y no porque no reconozcan los resultados electorales o hablen de fraude. Sino porque un día después de las elecciones, Lima amaneció con las consecuencias esperadas del miedo económico del que tanto se habló durante la campaña: la bolsa de valores de Lima cayó 8 puntos y de manera preventiva se suspendieron las operaciones temporalmente. Los lobbyistas se cayeron de la cama temprano para anticiparse con recomendaciones de personajes a cargos estratégicos como el Ministerio de Economía, el Banco Central de Reserva e incluso la Presidencia del Consejo de Ministros. (Cancillería entra a definiciones secundarias por el momento). Los medios de comunicación –la mayoría de preferencias distintas a los resultados de los comicios— se sumaron a la presión. Los ganadores de siempre, no quieren dejar de serlo.” (Carlos Meléndez)

Comentario a este post: “Qué fácil te resulta denigrar al 50% del país que no votó por OH y q es el q mantiene con sus impuestos al otro 50%”. Impresionante. He visto ese razonamiento estilo “nosotros te mantenemos, humaliento” en algunos muros de Facebook.

- No hemos aprendido nada y no aprenderemos. Los aspavientos de la gentita del Movimiento Libertad luego del triunfo de Fujimori fueron idénticos al drama PPKausa de estas elecciones. Por eso es que nuestra mente más preclara, Mario Vargas Llosa (a quien los peruanos, nuevamente, le debemos una disculpa), sabe exactamente de lo que habla cuando la raja:

Imagen de previsualización de YouTube

- Nuestra clase dirigencial tiene que leer más a Vargas Llosa y menos a Ricardo Lago, debe entender que necesitan voces que digan la verdad, no que les inventen los cuentos que quieren escuchar, deben entender que un mall no es progreso, deben entender que en el sur también han votado por sus bolsillos (vacíos), deben darse cuenta, por dios, que a los embajadores del comercial Marca Perú sólo los conocen en Lima. Que su rabia por haber perdido las elecciones no los ciegue aún más. Deben ser más Gastón y menos Willax.

- Y esto nos lleva al tema de la prensa.

- Primera alerta, durante las municipales: “Los periodistas alucinamos que decidimos elecciones. Pero no es así y, es más, a veces parece que fuera al revés. Vargas Llosa perdió en 1990 y Lourdes ni siquiera pasó a la segunda vuelta en 2006, a pesar de contar ambos con toda la maquinaria mediática a su disposición. Y, por otro lado, el apanado unánime contra Humala en las últimas elecciones no impidió que ganara la primera vuelta y que casi se la lleve en la segunda (incluso subiendo en intención de voto durante las últimas semanas, ¿ya se olvidaron?). Algo similar sucedió con Toledo en la primera vuelta del 2000, cuando se enfrentó a toda la prensa comprada por Montesinos, y aún así empató con Fujimori”. (“Puñetazos” 5/9/10).

- Segunda, luego de la victoria de Villarán: “Una vez más, coleguitas: Los medios no hacen ganar elecciones. ¿Probamos de nuevo el 2011 o nos dedicamos a nuestra chamba no más?” (“Susana llegó“, 26/10/10)

- Pero probaron de nuevo. Siete meses después, hay que repetirlo, coleguitas: a la gente no le gusta que les digamos por quién tiene que votar. Y les gusta menos si insultamos su inteligencia (¿Reinaldo Dos Santos? ¿en serio?) y, peor, si les mentimos.

- Si no hubiera circulado tanta mentira (que Humala es prosendero, que se va a llevar tus pensiones, que quiere estatizar hasta a los niños, etc.), ahorita estaríamos viviendo una transición mucho más ordenada en vez de la histeria limeña que ha invadido Facebook.

- ¿Se imaginan lo nocivo que hubiera sido para la moral del país si el fujimorismo hubiera triunfado gracias a una campaña de mentiras, manipulación mediática y colusión con el gobierno? ¿Ese hubiera sido el mensaje para el país? ¿El vale todo, el fin justifica los medios, el no importa que robe con tal que mantenga nuestro status? El fujimorismo como opción política tiene derecho a soñar con volver al poder, sí, claro. Pero no así. No así.

- “No sé si es lo mejor pero es lo correcto”. (Patricia del Río).

- ¿Y ahora qué? Miren lo que puse hace dos meses:

- ¿Qué posibilidades tiene cada uno? Ambos van a jugar a la “coalición democrática” de uno frente al otro.

- En ese campo, Fujimori la tiene más difícil. Rodeada de su núcleo duro y con un vicepresidente como Rafael Rey, seguramente podrán convocar a la derecha empresarial y mediática. No es poco, pero tampoco es una gran concertación (después de todo, el fujimorismo es sólo un subconjunto de la derecha empresarial y mediática). (…)

Se dirá que ella no es una autócrata pero la respuesta será fácil: Keiko no gobernará (no seamos ingenuos). Liberará a Fujimori y lo nombrará primer ministro o, qué apropiado, asesor presidencial.

El apoyo de los medios será crucial. Levante la mano el que tenga la más mínima duda de que los medios masivos, salvo dos o tres periódicos, se van a jugar el todo por el todo a favor de Fujimori. Mejor emputecidos que expropiados, será el razonamiento de sobrevivencia. Los niveles de histeria mediática superarán al 2006 con creces.

- A diferencia de Keiko, Humala viene de una racha ganadora. No dejó de crecer desde enero. Pero también la tiene muy difícil para concertar. Ha sido representado como una amenaza directa al bolsillo de la clase media. ¿Quiénes querrán aliarse? Los que lo hagan serán calificados, inmediatamente, de tontos útiles. (…)

Se habla también de un acercamiento de Perú Posible, deslizado por el mismísimo Toledo el último viernes. (…) Si esto es verdad, encaja en el objetivo de Humala de demostrar que es más Lula que Chávez.

(en “No han ganado los ignorantes…” del 11 de abril)

- ¿Y, entonces, ahora qué se viene?

- En una entrevista a Alberto Vergara, el politólogo dijo que todo depende de la madurez tanto del nuevo gobierno como de la clase dirigente. El oficialismo tendrá que respetar las formas democráticas y cuidar, también, la economía de la clase media. Que amarre a sus ultras. Que cuadre a los nuevos Torres Caro. Que tenga lejitos a su promoción del Ejército. Los humalistas no pueden olvidar que gobiernan desde territorio enemigo: no ganaron en ningún distrito limeño (salvo Carabayllo). Su reto es doble: satisfacer la expectativas del interior del país y conquistar Lima.

- La oposición tendrá que sostener al gobierno, mientras éste se mantenga en los cauces democráticos, claro. Debe asumir que perdió, debe jugar limpio, debe dejar de sembrar pánico. Algo que pocos dicen de Venezuela es que, sí, Chávez es un demente megalómano, pero él se alimenta de una oposición torpe, histérica y también antidemocrática (no olviden el golpe mediático que puso a Carmona en la presidencia) que agudiza las contradicciones. Si queremos que Perú no se convierta en Venezuela, los políticos opositores necesitarán cabeza fría. Humala tiene que durar cinco años en el poder. Ni un día más. Pero tampoco ni un día menos.

- Insisto: Siempre y cuando se mantenga en los cauces democráticos.

Ya saben.

- Ahora, relajémonos. Ya ganaron. Sí, todos nos pusimos estúpidos en algún momento u otro de estos largos 14 meses de campañas. Pero ya todo terminó. Ya fue. Ahora, a juntarnos. Los que votaron por Fujimori no son corruptos, los que votaron por Humala no son ignorantes y los que votaron viciado no son irresponsables. Fue una situación difícil y las decisiones que se tomaron fueron difíciles. Desde el lunes  todos ya somos oposición.

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¡Madre Mía!

Hay muchos ataques a Ollanta Humala. Que Chávez, que el Andahuaylazo, que se va a comer a los niños, etc. Sobre lo que no se ahonda mucho -hasta ahora- es en el caso Madre Mía. Imagino que porque podría rebotarle al fujimorismo. Después de todo, las desapariciones de Madre Mía ocurrieron poco después del golpe del 1992, cuando Fujimori era un dictador (según el propio Rafael Rey) y tenía manejo directo de las Fuerzas Armadas. Además, si juzgan Madre Mía tendrían que juzgar varias otras desapariciones de los años 90 y eso no le conviene a la agenda anti derechos humanos del fujimorismo.

Mientras escribía el párrafo anterior, como para darme la contra, apareció un nuevo testigo en todos los medios.

De este nuevo testigo hablaremos en un ratito. Primero, creo que hay que explicar el caso por completo otra vez. Para la justicia, Ollanta Humala no fue el famoso Capitán Carlos que aventaba gente al río. Sin embargo, hay también un proceso abierto en el que se investiga la supuesta compra de testigos en el caso anterior. ¿Muy enredado?

Para contarles el caso Madre Mía recurro a fuentes incuestionables: los periodistas que más han investigado el caso. En orden cronológico, fueron Martín Arredondo, Heidi Grossmann, Edmundo Cruz y Daniel Yovera. Los cuatro son grandes profesionales, reconocidos periodistas e insospechables de fujimorismo. A los cuatro les mandé un correo y tuvieron la gentileza de contestar. Junto, edito y linkeo sus respuestas, ustedes juzguen sus historias:

1. ¿Cómo así te involucraste en este tema?

Martín Arredondo: Para enero del 2006 me había convertido en el caserito del Alto Huallaga. Hice varios reportajes pequeños en esa zona para Panorama. El secreto del éxito estaba en mi amical relación con el corresponsal de esa zona, Amancio del Aguila. Un día me llamó por teléfono para contarme un rumor que recorría las plazas y calles de Tingomaría y Aucayacu. La presencia mediática de Ollanta Humala hizo que numerosos pobladores de un pequeño distrito llamado Madre Mía lo reconocieran como el capitán Carlos de la base militar que ahí estaba. De inmediato lo llamé y de mi bolsillo (eran tiempos de crisis en Panorama) le mandé dinero para que viajara y confirmara el run run. Una semana después me llamó para confirmarme el dato: Ollanta Humala era el capitan Carlos, jefe de la base antisubversiva Madre Mia en 1992.

Heidi Grossmann: Cuando el tema apareció en Panorama, sólo se hizo público que un tal “capitán Carlos” había sido jefe del cuartel de Madre Mía y algunas personas reconocían a Ollanta Humala como tal. El famoso capitán era conocido en la zona por su grotesco modo de actuar: violando los derechos humanos. La historia parecía no tener ningún asidero y obeder a una campaña del medio (canal 5 piloteado por Genaro Delgado Parker) acorde con la posición del gobierno de Alejandro Toledo, contraria a la de Humala. Eduardo Guzmán, director del programa Reporte Semanal, decidió que fuera yo a averiguar qué había de cierto en el tema. A mí me pareció un desperdicio de recursos y esfuerzos, pero la directiva fue: si es real, investiga más. Si no lo es, nos tiraremos abajo esa farsa.

Edmundo Cruz: En vista a las elecciones del 2006, los miembros de la Unidad de Investigación del diario “La República” nos repartimos tareas específicas. Opté por investigar a Ollanta Humala por dos motivos: (a) Porque siendo Humala uno de los candidatos con las mayores preferencias electorales, era sin embargo un desconocido en cuanto a su trayectoria castrense. Se conocía su protagonismo en el levantamiento de Locumba y su respaldo al Andahuaylazo encabezado por su hermano Antauro. Pero aparte de esto, se sabía poco, y él había servido 20 años en el Ejército, en la época de la violencia política y en zonas importantes (b) Para el tema tenía la ventaja de contar con un red de fuentes en ese sector. La misión la asumí en equipo con la colega Elizabeth Prado.

Daniel Yovera: En principio, porque Juan Carlos Tafur -en ese entonces, director de La Primera, en cuya Unidad de Investigación yo laboraba- decidió entrar al tema, pues éste había adquirido fuerza luego de que dos canales de televisión y un diario presentaron denuncias y testimonios importantes. Catherine Lanseros, que era la jefa de la unidad de investigación, me pidió que vaya a Madre Mía, y al llegar allí, pude entrar a otras zonas como Aucayacu, Ramal de Aspuzana, Pucayacu, La Morada, entre otros, y conversar con algunos pobladores que me pudieran ofrecer información adicional a la que ya se había hecho pública. Esto fue entre febrero y marzo del 2006.


Uno de los pobladores de Madre Mía, en el reportaje original de Panorama, reconoce a Humala como “Carlos”. Foto: Caretas.


2. ¿Con quiénes hablaste en Madre Mía? ¿Qué te dijeron?

Martín Arredondo: Dos semanas después llegue a Aucayacu. Primero fue un ex soldado de esa base que confirmaba el dato. A él nunca le dije que era periodista. Al dia siguiente, pisé Madre Mía. Los pobladores alrededor de la base reconocían a Ollanta como el capitán Carlos, pero hasta ahí no recibí ninguna denuncia. La cosa empezó al cruzar el río y penetrar la montaña hasta llegar a caseríos lejanos. Ahí empezaron a surgir las primeras acusaciones que hablaban de violencia y abuso.

Dejé mi teléfono para continuar con la historia a la semana siguiente. Una semana después volví a Madre Mía. Entonces conocí a la familia Estela. Don Norvil Estela me reconoció y me invitó a su casa. Con la camara encendida, Don Norvil empezo a detallar como su hijo Hermes Estela Vasquez fue secuestrado por una patrulla de la base de Madre Mia. El mismo fue a pedirle explicaciones a Ollanta Humala por la vida de su hijo. Recuerdo clarito que sus otros hijos que tambien salieron en el reportaje sentían que sus declaraciones eran en vano.

Heidi Grossmann: Cuando ya regresaba de Madre Mía sin haber encontrado a nadie, en uno de los pueblitos conocimos a un campesino que nos contó la historia de Jorge Ávila Rivera, un hombre que sobrevivió a las torturas en el cuartel de Madre Mía. Lo buscamos por toda la zona, hasta que al día siguiente lo encontramos como trabajador en la municipalidad de Aucayacu. Había sido secuestrado junto a su hermana y cuñado acusados de senderistas. Fueron torturados en el cuartel de Madre Mía y vieron directamente a Humala dando las órdenes como jefe del cuartel, era el famoso “capitán Carlos”. Jorge contó que fue depositado en un hueco en la tierra dentro del cuartel, que permaneció ahí varios días y que una noche él, su hermana y cuñado fueron llevados hasta la margen del río Huallaga y allí, uno por uno, los soldados iban disparándoles un tiro en la cabeza. Vio cómo asesinaron de esa manera a su hermana y cuñado, y cuando le tocó el turno a él se lanzó al río y con suerte logró sobrevivir.

Luego encontré a Norvil Estela, padre de un muchacho desaparecido también en la zona y en la fecha en que Ollanta Humala era jefe del cuartel. Él me dio una entrevista en la que contó con detalles cómo su hijo fue sacado de su casa y asesinado a balazos. Él encontró sólo los charcos de sangre luego de su muerte y vio a Humala encabezando el operativo. Norvil estaba muy asustado, me dio la entrevista con muchas dudas, decía que la justicia no servía para nada y que ese hombre iba a ser presidente y se iba a vengar de él por denunciarlo.

Edmundo Cruz: Las primeras informaciones las recogimos en Lima en fuentes militares para conocer la foja de servicios del oficial. Ahondamos la información testigos y fuentes civiles y militares en Tingo María, Aucayacu y Madre Mía. También en Jauja. En base a estas informaciones elaboramos informes sobre violaciones de derechos humanos (caso del asesinato del matrimonio Sulca-Avila, maltratos a Zonia Luis Cristóbal, su esposo e hijos) y formulamos hipótesis sobre cobro de cupos que no llegamos a completar. Fuentes importantes fueron los abogados y asesores de las ONGs que trabajaban en la zona. El caso lo seguimos hasta después de las elecciones. Las fuentes militares incluyeron soldados de la base. Viajamos hasta Iquitos para entrevistarlos.

Daniel Yovera: Con vecinos de la base militar, de puestos de tiendas, docentes del colegio. Las versiones eran dinstintas, algunos decían que Ollanta Humala sí era el ‘Capitán Carlos’, otros que no.En Madre Mía no obtuve los mejores testimonios, sino en La Morada y otros dos pueblos lejanos más. Recuerdo que uno de los campesinos de un caserío ubicado en una montaña me confeso haber sido “traquetero” y, en los años 90, haberse dedicado a la venta de pasta básica. En esas circunstancias -me contó- conoció al ‘Capitán Carlos’ (a quien identificó como Ollanta Humala), pues fue detenido por un grupo de soldados de la base y requisada su carga de droga.

Jorge Ávila reconoce a Humala ante Caretas. Luego se compró una mototaxi.

3. ¿Cuál es la versión actual de las personas con las que hablaste?

Martín Arredondo: Los partidarios de Humala respondieron diciendo que la denuncia era un bluff, entonces llamé a Norvil Estella. Indignado me dijo: Usted está en Lima, mi familia esta acá en Aucayacu. Todos me miran mal. Ya no quiero saber más de este tema. Mi hijo esta muerto y ya nadie me la va a devolver. Déjeme en paz.

Volví a llamarlo cuando el caso se archivó. Norvil, que era diácono de la parroquia de Aucayacu, me dijo que desde Huanuco, la Iglesia Católica, había ordenado que no se metiera más en ese tema y que lo mandarían a Centroamérica.

A muchos de los pobladores que llegaron a Lima diciendo que todo era mentira, los había entrevistado reconociendo a Ollanta Humala y sus abusos. Allí aprendí que en periodismo siempre hay que guardar los masters (originales) de las grabaciones. Siempre.

Heidi Grossmann: Jorge Ávila fue muy valiente al dar su testimonio como lo hizo. Su hermana, que vivía ya en Lima, formalizó la denuncia junto a la CNDDHH. Sin embargo, días después Jorge llamó al canal sumamente asustado y me dijo que estaba siendo amenazado. Unos hombres le exigían que retire la denuncia o iban a matarlo. Hicimos entonces otra nota en el programa denunciando el acoso a Jorge, pero luego perdimos contacto. Semanas después vi en un diario que Jorge había retirado su acusación de la justicia y que, siendo un hombre muy pobre, acababa sorpresivamente de comprarse una mototaxi.

Su hermana en Lima gritaba que lo habían amenazado y pagado para que se desdijera, y ella continuó con la acusación, pero por la falta del testimonio de su hermano el caso no prosperó. La última vez que la vi ella seguía batallando en el Poder Judicial intentando obtener justicia para la desaparición de su hermana y cuñado. Eso fue en el año 2007. Ese mismo año me citaron como testigo, asistí y mi impresión de lo sucedido fue terrible porque el fiscal parecía el abogado defensor de Humala. Hice un post en mi blog contando todo.

Edmundo Cruz: Llegamos a reportar casos de testigos que modificaron sus declaraciones iniciales lo que dio lugar a un proceso sobre presunta compra de testigos que se prolongó y fue seguido por los colegas de la seccion judicial del diario.

Daniel Yovera: No he vuelto a hablar con ellos. Hace dos meses conversé con los deudos de los esposos Natividad Ávila y Benigno Sulca (asesinados en Madre Mía) a propósito del juicio que se les sigue a quienes presuntamente sobornaron al sobreviviente Jorge Ávila Rivera para que este se rectifique y retire sus acusaciones contra Ollanta Humala. Pero a estas personas no las había ubicado en el año 2005. De modo que fue el primer contacto que tuve con ellos.

Foto de La República. Si encuentran una versión más grande, avisen.

Y esta es la historia.

Como ven, los testigos fueron varios, los periodistas hicieron bien su trabajo, compitiendo entre sí, y llegaron a las mismas conclusiones. La investigación periodística fue bastante completa y exhaustiva: primero se reconoció a “Carlos”, luego se obtuvo testimonios de las víctimas y finalmente se cruzó con fuentes militares. A estas alturas es poco lo nuevo que la prensa puede investigar sobre el tema.

Sin embargo, judicialmente el caso se archivó porque los testigos cambiaron de versión. Esto ha dado lugar a un nuevo proceso, el de compra de testigos, que también amenaza con llegar a ningún lado. En este contexto ha salido el nuevo testigo, el de hoy.

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Como se dice en Prensa Libre este es un nuevo testigo, poco menos que sacado de la manga y que ni siquiera estuvo en Madre Mía en 1992, cuando Humala estuvo destacado en la zona. De hecho, ninguno de los periodistas que colaboran con este post lo mencionan. Por cierto, este testigo fue arrestado por liderar una banda de asaltantes en Tingo María.

El caso Madre Mía es irónico y triste por varios motivos: 1. Remover mucho el caso podría estallarles por la culata a los fujimoristas defensores de la impunidad de los militares, especialmente, como ya dijimos, en un caso de 1992 bajo el comando de un dictador (como el mismo Rafael Rey admitió). 2. Es irónico que se acuse a Humala de ser simpatizante de Sendero cuando cometió abusos muy graves precisamente luchando contra Sendero. Habría que pedir un poco más de consistencia a sus opositores. 3. Ojalá se revisaran así los miles -repito: miles- de casos de abusos militares registrados por la CVR, pero eso no va a suceder. 4. Incluso tapándose los oidos ante los testimonios brutales de las actitudes de “Carlos”, uno podría decir, al mejor estilo de Giampietri, que, bueno, era una situación de guerra, en pleno Alto Huallaga, que habría que haber estado allí para entender. Incluso con esa actitud cínica, queda el aliento a corrupción en los súbitos cambios de versión de los testigos. 5. Lo más irónico es que lo único que los humalistas podrían responder con honestidad sería, al estilo Jorge Trelles, “nosotros matamos menos”.

Triste elección, la de este 5 de junio.

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Fujimori dirige la campaña de Fujimori

Edmundo Cruz y Jonathan Castro de La República vienen investigando qué está pasando en la DIROES, el cuartel policial que sirve de prisión para Alberto Fujimori, preso por robo y asesinato. El domingo sacaron un informe con fotografías de automóviles y camiones entrando y saliendo de la puerta que da directamente a la “celda” de Fujimori. Keiko respondió el lunes diciendo que eso pasaba porque allí cerca había un local de su partido. Hoy La República explica que el local está EN LA MISMA manzana que la “celda” del reo más engreido del Perú.

Como diría Belaunde, vayamos al mapa. O, más bien, al Google Map (click para ampliar):

Para que se entienda: el círculo naranja más grande es la “celda” de Fujimori, el círculo naranja más pequeño es el local de campaña de Fuerza 2011 y el círculo amarillo es la puerta de ingreso al cuartel de la DIROES.

Como verán, el acceso es directo. El local está en la misma manzana que la celda. Es como si Sendero Luminoso tuviera un local al lado de la puerta de la Base Naval.

Y ahora entienden por qué va “celda” entrecomillada: ¡es más grande que un local de campaña! El local tiene 250 metros cuadrados y empequeñece si se le compara con la celda de mil metros cuadrados que, como ya olvidamos todos, fue ampliada por el ex ministro aprista Aurelio Pastor y el ahora congresista fujimorista electo, Octavio Salazar, entonces ministro del Interior y responsable del cuartel policial.

Precisamente el informe de hoy insiste en los vínculos de los custodios policiales de Fujimori con Salazar a lo largo de los años. Además, el lunes, Miguel Gutiérrez reveló que 8 de los 12 custodios policiales de Fujimori están allí desde que fue extraditado el 2007. Esto contradice las normas del INPE:

Esta norma establece que no pueden permanecer más de un año los agentes en un mismo centro de reclusión para evitar la familiaridad con el reo y con sus familiares. En la mayor parte de los penales de máxima seguridad del país este reglamento se cumple, pero no es el caso en el penal acondicionado para el sentenciado a 25 años de prisión por violación de DDHH.

Seis de los doce agentes se encuentran desde el 2007 cuando llegó Alberto Fujimori, dos desde el  2008 y uno de ellos desde el 2009. Las administraciones del INPE que se han sucedido desde entonces han preferido, por razones que se sospechan, mantenerlos al lado de Fujimori.

El gráfico lo ilustra mejor:

El cuerpo policial es casi un comando de Fuerza 2011. De hecho, según el informe, los agentes identifican a Keiko como “la número dos”, a Yoshiyama como “el número tres” y, claro, Alberto Fujimori es “el número uno”. Ya sabemos cuál será el orden en el próximo régimen fujimorista.

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El plagio de Hernando de Soto

Antes me parecía que en las críticas contra Hernando de Soto había más de la típica mala-onda-peruana-contra-el-exitoso que de realidad (incluso a pesar de su calculado exabrupto contra Vargas Llosa, que Beto Ortiz reveló que había sido coordinado con el fujimorista Dennis Vargas).

Pero con los años me fui convenciendo que su floro de la titulación era, por decir lo menos, reduccionista.

Y, sinceramente, después de esto…

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… casi no quedan dudas. En fin. Este no es el tema de hoy.

Ahora Gustavo Gorriti nos ha refrescado la memoria. De Soto es una especie de Ña Pancha internacional, que sirve para lavar la cara de gobiernos autocráticos: Mubarak, Gadafi y, claro, el Fujimori de 1992 (dictador incluso en el mundo de Rafael Rey). Resulta que De Soto le escribió el discurso con el que Fujimori justificó el golpe ante la OEA en las Bahamas. Pero ojalá hubiera sido eso nomás.

Click para ampliar:

La columna de la derecha es el discurso de Fujimori ante la OEA. La columna de la izquierda es un texto de Michael Coppedge, un académico norteamericano que había escrito ese texto sobre la partidocracia ¡¡venezolana!! A pesar de responder a realidades distintas, son el mismo texto.

Efectivamente, en Venezuela sí existían partidos políticos, sólidos, muy cerrados (Hugo Chávez es, precisamente, la reacción enferma a ese sistema). En Perú, en cambio, los partidos políticos ya habían sucumbido ante movimientos como Libertad, Obras y el mismo Cambio 90. ¿Partidocracia en el Perú? No había, pues. Pero De Soto vio en el texto de Coppedge la excusa perfecta para justificar el golpe y se la jugó a Fujimori (ahora ya saben de dónde salió todo el discursete de “los partidos tradicionales” con los que nos bombardaron durante el fujimorato).

El plagio ya se había dado a conocer en un artículo del profesor Charles Kenny de 1996, pero, como comprenderán, no tuvo ninguna repercusión gracias a la prensa fujimorista. Gorriti dio a conocer el caso la semana pasada y De Soto respondió diciendo que

“El discurso no lo escribo yo. Yo contrato a 15 personas de distintos países para que nos den insumos, entre ellos a un señor Coppedge. Él me escribe un pequeño párrafo que Alberto [Fujimori] lo introduce en el discurso”

Michael Coppedge le respondió ayer a De Soto en IDL-Reporteros.

“El texto plagiado no fue lo que escribí para el señor de Soto”, dijo Coppedge.

Lo que dice de Soto, “no es cierto, no es correcto” remachó Coppedge. “El texto plagiado en el discurso de Fujimori no fue el texto que me compró”.

En un mensaje por correo electrónico que escribió después de la entrevista, Coppedge puntualizó: “el texto plagiado por alguien en ILD no salió del trabajo que hice bajo contrato en 1992 sino de mi tesis doctoral que yo había remitido a Hernando de Soto dos años atrás. … Además, añade Coppedge, “yo no le di permiso a Hernando de Soto para copiar ninguno de mis textos sin atribución [de fuente]

Coppedge le dio a IDL-Reporteros toda la documentación que prueba su afirmación, con la que De Soto queda por los suelos. No, en realidad, queda peor con esta anécdota:

Algunos meses después del discurso plagiado en Bahamas, de Soto llamó por teléfono a Coppedge y le preguntó si había escuchado a Fujimori pronunciando el discurso o si lo había leído. Éste le dijo que no. Qué bueno, recuerda Coppedge que le dijo de Soto, porque si lo hubieras hecho me habrías denunciado por plagio. “Se rió y yo tambié me reí, pensando que era un chiste”, recuerda Coppedge.

Y esta es la historia del plagio de De Soto para dummies. La rescato porque prueba varias cosas: 1. Que De Soto plagió. 2. Que De Soto mintió cuando dijo que no había plagiado. 3. Que De Soto fue clave para lavar la cara del golpista Fujimori ante la comunidad internacional. Y, lo más importante: 4. Que Keiko Fujimori no tiene caras nuevas, sigue rodeada por la misma gente que avaló el régimen antidemocrático y corrupto de su padre. Advertidos estamos.

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Humala y yo

Debo empezar con una confesión:

He estado en la cama con Ollanta y Nadine.

Tendrán que leer el post para conocer los detalles, pero sí: eso pasó. Desde esa posición privilegiada quiero contar cómo es que vi de cerca la evolución del humalismo y para eso tengo algunos reportajes, anécdotas y dudas para compartir y discutir, especialmente con mis amigos caviares que al toque nomás ya eligieron su mal menor.

Grouchismo-Marxismo: estas son mis propuestas y si no les gustan, tengo otras.

En noviembre del 2002 los nacionalistas eran tan sólo la variante más pintoresca de los loquitos que discuten de política en la Plaza San Martín. En ese momento sólo existían como “reservistas etnocaceristas”, listos para el inminente levantamiento popular, con botas, pantalones de cargo, megáfonos y, claro, el demoledor periódico “Ollanta” (dirigido por Antauro).  Esa movida tenía harto potencial. Había que registrar su existencia con un reportaje. Contactar a Antauro y a papá Isaac fue relativamente fácil.

Para contactar a Ollanta había que comunicarse con Nadine, que ya para entonces era algo así como la manager de Humala. Él no podía declarar ante cámaras porque estaba en actividad y no le iban a dar permiso a un elemento tan incómodo en el Ejército. Pero yo necesito imágenes para mi reportaje, repliqué. Entonces podemos conversar en la Católica, allí estamos llevando unos cursos, dijo ella. Al día siguiente nos juntamos en la Cafetería de Artes y falseamos unas tomas en las que Ollanta hace como si estuviera leyendo sin percatarse de la cámara.

Este fue el primer reportaje televisivo sobre el movimiento político humalista, en el 2002. Aquí está. Cuando escuchen “fuentes cercanas a la familia” en realidad se trata de la versión del mismo Ollanta:

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A la semana siguiente del reportaje caminaba yo despreocupadamente por los jardines de la PUCP cuando me cae un manazo el hombro, ¡PLAF!, volteo palteado y Ollanta me mira medio pechándome medio riéndose.

- O sea que somos racistas.

- Eh… Hola. Sí, tu papá dijo eso, ¿no?

- ¿Pero tenías que poner precisamente eso?

- ¡Pero qué otra cosa iba a poner!

- ¿Y tú crees que somos racistas? -dijo sin perder la actitud medio riéndose medio pechándome.

- Bueno, tu papá… -un poco difícil decirle a alguien que acabas de conocer que su viejo es un loco racista y su hermano un psicópata pero creo que lo intenté cordialmente. Ollanta estaba reclamón pero también genuinamente interesado en entender la imagen que proyectaba su padre. Siempre me dio la impresión de pensar distinto de Isaac y Antauro pero que si ellos querían seguir levantando su imagen promocionando el periódico “Ollanta”, él no se los iba a impedir. Al contrario.

Al poco tiempo, Ollanta fue enviado a París y luego a Corea por el gobierno de Toledo. Las riendas locales del etnonacionalismo fueron asumidas plenamente por su hermano Antauro.

Tengo un libro autografiado por él. En serio. Lo puse al ladito de uno con la firma de Vargas Llosa.

Con Antauro debo haber conversado más que con Ollanta. Antauro estaba completamente chalado y quería fusilar a todo el mundo pero puede ser realmente simpático, como son simpáticos los locos. Le hice más entrevistas y reportajes, que es lo único que los periodistas podemos hacer cuando detectamos gente así. Para inicios del 2004, ya varios medios lo ubicaron en el radar y poco a poco dejó de ser exclusivo de La Ventana Indiscreta (donde yo trabajaba entonces). Su discurso extravagante y facilidad para los aforismos lo convirtieron en una estrella mediática (de hecho es mucho más carismático que Ollanta).

No pensé que fuera a levantarse en armas. Al menos no tan pronto. Los reportajes alertaban de la prédica violentista de Antauro y del reclutamiento de reservistas del Ejército, sí, pero no pensé que estuviera tan loco como para alzarse con tan poca gente. Pero lo hizo. Y Ollanta fue reivindicado como el líder de la gesta, no sólo por Antauro sino por sí mismo:

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Al final murieron cuatro policías y dos reservistas. Antauro terminó en Piedras Gordas (donde, me dicen, es incontrolable: se declara en huelga de hambre cada mes). El audio de Ollanta pasó desapercibido en medio del caos y todos lo olvidamos por un tiempo.

Mientras tanto, Ollanta volvió. Retirado del ejército, en junio del 2005 retomó las riendas del proyecto familiar y anunció que postularía a la presidencia. Nadie daba un céntimo por él. Las encuestadoras, en sus fichas, lo confundían con su hermano y preguntaban por la intención de voto de “Antauro” (2%). Ollanta no existía.

Entonces lo contacté de nuevo (esta vez gracias a doña Elena, su madre, que siempre fue una señora encantadora). Conversamos largo, le expliqué que el programa donde trabajaba apuntaba al sector A/B, que el nacionalismo (ya le habían quitado el “etno”) me parecía un proyecto que podía enganchar con bastante gente y que, por eso, me interesaba hacerles una nota antes que nadie. Siempre con la bendición de Nadine, Ollanta aceptó.

Este reportaje es de agosto de 2005 y es una especie de secuela del primero. Noten las reivindicaciones a Velasco, al “patriota” Hugo Chávez y la naturalidad con la que se habla de estatizar.

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El mítin de Tacna lo grabé directamente de la super tele que ellos tenían en su cuarto (esa es la parte en la que estoy en su cama, morbosos). Como no tenían copias de ese video, había que grabar directamente de la tele. Ellos temían que se dijera que vivían como ricos y demás estupideces típicas cuando, en honor a la verdad, en Corea esas televisiones eran baratas. Les prometí que no mostraría su habitación ni la super tele.

Conversé algunas veces más con ellos, por teléfono, sobre todo con Nadine, que era la que manejaba la relación con la prensa. Me interesaba cómo iban creciendo. Hablaba también con los papás, viejos cascarrabias pero muy amables y hasta divertidos si no estabas en sus planes de fusilamiento. En algún momento uno de los dos me habló de Nadine como una mala influencia, algo que tomé como una buena señal, viniendo de ellos.

Cuando, a finales de ese año, Humala ya estaba en cuarto lugar en las encuestas, empezó el contraataque del sistema. La Ventana, donde  yo trabajaba, fue el primer programa en sacar trapitos al aire de Humala. Hubo muchas exageraciones, pero otras no lo eran.

Quién te manda tomarte esta foto pues hijito.

Un par de veces Nadine me llamó (o yo la llamé, no sé) a reclamar por lo que decía mi jefa de entonces. Seguramente ella no lo recuerda pero la última vez que conversamos fue durante una discusión sobre Carlos Torres Caro, a inicios de 2006. Los que conocíamos su pasado con Blanca Nélida Colán alucinábamos que se hubiera reciclado como candidato a vicepresidente con el nacionalismo. Ella insistía en su honorabilidad. Lo cierto es que, apenas perdió Humala, Torres Caro se convirtió en un congresista funcional del aprismo. Told you, Nadine.

Ahora que lo recuerdo, en esa discusión hablamos de Chávez. Ellos lo habían ido a visitar y la prensa se les había ido encima por eso. A ella no le parecía mal aceptar la invitación de nada menos que un presidente. Yo insistía en que era, por lo menos, un pésimo error de cálculo. Creo que discutimos de otros temas también, ya no sé. Colgamos.

Después de eso, toda relación como “fuente” con los Humala se malogró. El programa les había declarado la guerra. Hubo muchas exageraciones entonces (como ahora), pero sí es cierto que, por ejemplo, las fuentes de financiamiento de entonces (como ahora) no eran claras. Y entonces (como ahora), los Heredia eran parte del proyecto.

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Santiago Gastañadui, el sobrino político de Nadine que sale en el reportaje, al final no alcanzó cupo en el Congreso del 2006, pero sí en el actual y lo veremos sentado en su curul los próximos años.

Después de estas elecciones no vi más a ninguno de los dos (me perdí todo su proceso de “lulificación”, en el que fue clave su nuevo amigo Javier Diez Canseco). Tampoco hablé más con los papás. A Antauro lo he entrevistado un par de veces en la cárcel y ya. Si me lo preguntan, no creo que Ollanta lo amnistíe si entra. A menos que sean muy buenos actores, algo está roto entre ellos.

Pero esa es quizás la única duda que tengo más o menos resulta. Quedan muchas otras. ¿Humala es financiado por Chávez? ¿Cree aún en la superioridad cobriza? ¿Piensa respetar las reglas democráticas? ¿Creará milicias etnonacionalistas? ¿Será verdad que ya no quiere estatizar nada? ¿Sigue admirando a Velasco? ¿Exactamente en qué consiste la influencia de Nadine? Después de nueve años de ver la evolución de Ollanta Humala, no lo sé.

Si buscaban definiciones en este post, lo siento. Sólo lo escribí para compartir las dudas y para prevenir a algunos que veo prematuramente entusiasmados. Esta elección, amiguitos antifujimoristas, sigue siendo entre el cáncer y el sida. Ustedes decidirán. Este post sólo quería describir algunos síntomas.

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