noticias , politica , sociedad Martes, 29 septiembre 2020

Este es el contundente mensaje de las dirigentas de Ollas Comunes que Vizcarra debe atender urgentemente

Decir que el hambre está haciendo igual o peor daño que el coronavirus puede sonar a frase cliché, pero no por eso deja de ser real. Para comprobarlo ni siquiera hace falta salir de la capital. Una prueba son las ollas comunes que existen en varios distritos de Lima Metropolitana. 

Las ollas comunes fueron noticia al empezar la cuarentena, pero no han tenido la atención rápida del gobierno que tendría el caso Swing. Recién este mes, (siete meses después de iniciada la emergencia) el Ejecutivo destinó 22 millones para que las ollas comunes se sostengan desde octubre hasta diciembre.

El apoyo estatal aún no llega y las lideresas ya mostraron su temor a que ni siquiera puedan verlo. En la tarde de ayer, durante una sesión de la Comisión de Inclusión del Congreso, ellas expresaron sus preocupaciones que demuestran que la pandemia no afecta a todas las clases por igual.

Imagen: Municipalidad de Lima

Imagen: Municipalidad de Lima

Fortunata Palomino, integrante de la red de Ollas Comunes de Lima Metropolitana, contó cómo se sobrevive en algunas zonas de Carabayllo:

«Por parte del Estado estamos totalmente olvidadas. (…) Hasta hace 3 meses atrás recibíamos ayuda solidaria de empresarios y algunas almas caritativas, pero hoy nuestras compañeras están bajando a los mercados, a las pistas, a pedir ayuda para asistir a las personas que se han quedado sin trabajo».

«Las ollas comunes no cuentan con un lugar donde puedan recibir y almacenar sus alimentos de manera adecuada. No tienen cocina, no tienen ollas. En muchos sitios cocinan con leña o llantas. En otros sitios no cuentan con agua potable».

«En este momento, lo que estamos dando solamente es para llenar el estómago, no estamos dando alimentos de calidad. (…) Hay adultos mayores y niñas que están con desnutrición, con anemia y tuberculosis. Estas personas necesitan una atención con salud alimentaria».

«Pedimos que nos abastezcan de combustible porque en estas zonas el balón de gas está entre 39 y 45 soles. Nosotras vamos a buscar leña pero un paquetito nos cuesta un sol, pero no se cocina con un paquete, sino con 5 o 6″.

Kathy Tejeda, también miembro de la red de ollas comunes de Lima Metropolitana, contó que en los mercados ya no les quieren donar alimentos:

«En la etapa de cuarentena sí llegaban los empresarios y las ONG a brindarnos apoyo, pero el día de hoy ya no están llegando. Los mercados donde a veces vamos a pedir nos dicen: ‘Ya se levantó la cuarentena, ya van a retornar a su trabajo’. El problema sigue en los asentamientos porque hay muchas personas que no están laborando».

«Queremos pedir, de repente, unos vales de canje para poder canjear (en) el terminal pesquero o en el camal de Yerbateros. No tenemos un almacén donde guardar, por eso pedimos los vales, para poder canjear en los supermercados o en los terminales«.

Abilia Ramos Alcántara, representante de las ollas comunes en San Juan de Lurigancho, le pidió al Ejecutivo y otras organizaciones que vigilen la entrega de su ayuda para que realmente llegue a ellas:

«Desde que el Midis habló que se iba a hacer el trabajo con las municipalidades, desde ya era nuestra preocupación porque desde la municipalidad nosotros no recibimos canasta. El Estado otorgó bonos, la mayoría de las partes altas tampoco han recibido».

«Mi preocupación es por los 22 millones que el Estado está otorgando a las ollas comunes. Que se haga una vigilancia, que la Defensoría del Pueblo intervenga. (…) Porque como hay clientelismo político en nuestras municipalidades, no vamos a recibir canastas, no vamos a recibir ningún alimento».

«Hemos bajado a los mercados a pedir, a rogar que nos den alimento para cocinar. (…) Nos han dado huesos, nos han dado grasa, esas cosas hemos cocinado nosotros de las partes altas, que nos miren, no estamos invisibles. Somos personas que existimos».

Imagen: Andina

Imagen: Andina

Las lideresas detallan que 620 ollas comunes funcionan en Lima Sur, Lima Norte, Lima Este y Lima Centro. De alguna manera, estas reemplazaron a algunos comedores populares que dejaron de funcionar al inicio de la pandemia y que ya empezaron ha reactivarse (hay diez mil activos, según el Midis). Pero los comedores parecen atender a otro sector, como lo explicó la investigadora Cecilia Blondet a IDL-Reporteros:

“¿Por qué las ollas comunes han aparecido con fuerza ahora? Porque los comedores populares han comenzado a languidecer desde hace varios años. Las fundadoras de los comedores ya son mayores y muchas jóvenes ya no quieren trabajar en el comedor, tienen otras expectativas. La fisonomía de los conos también ha cambiado. Hoy la mayoría de los comedores están en zonas urbanizadas, y las ollas surgen en sitios muy alejados y pobres, donde no ha llegado el Estado”.

El Ejecutivo ha respondido en el mismo Congreso que los S/ 22 millones se entregarán en canastas a través de las municipalidades y que han pedido apoyo a la Contraloría para que supervise que se entreguen. O sea, aplicarán la misma medicina de hace meses. Para que esta vez funcione, habrá que esperar que Vizcarra peche a los municipios tanto como suele hacerlo con los otorongos.  

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