corrupción , internacionales , noticias , politica , sociedad Martes, 20 noviembre 2018

Hay que dejar de golpear apristas (y no solo porque son personas, claro)

Diego Pereira

I'm back, bitches / twitter: @algunpereira / correo para chismes: diego@utero.pe

Nota: en este útero condenamos el uso de la violencia bajo cualquier circunstancia.

Foto: Alessandro Currarino / El Comercio

Foto: Alessandro Currarino / El Comercio

Con su pedido de asilo, Alan García ha provocado un roche internacional que podría generar una crisis entre dos países hermanos. En palabras de Nelson Manrique:

Conceder este asilo obligará al Uruguay a avalar el discurso de García. Y para el gobierno del presidente Martín Vizcarra va a resultar inaceptable concederle el salvoconducto al fugitivo para que abandone la embajada y salga del territorio nacional. En primer lugar, porque sería aceptar como verdaderas las imputaciones que García ha lanzado contra nuestro orden constitucional. En segundo lugar, porque existe un mandato judicial firme, que impide al ciudadano García abandonar el territorio nacional por 18 meses, mientras se investiga su caso, y el presidente Vizcarra cometería una infracción constitucional si lo deja ir.

Y claro, toda esta situación ha generado la indignación de la ciudadanía, que se ha movilizado a los exteriores de la residencia del embajador de Uruguay (ubicada en la cuadra 2 de la avenida Pezet en San Isidro) desde hace tres días.

Foto: Andina / Vidal Tarqui

Foto: Andina / Vidal Tarqui

Quienes también se movilizaron hacia el lugar han sido algunos militantes apristas que hacen felices a esos cuatro gatos comunistas que hay en el Perú —que de pronto tienen más relevancia de la que han tenido en 20 años—, adjudicándoles esta ‘conspiración’ en su contra.

Y claro, esto ha causado enfrentamientos

De acuerdo con el reporte de RPP, fueron los militantes apristas quienes empezaron estas confrontaciones con los ciudadanos al gritarles “comunistas” y “terroristas”. La Policía tuvo que intervenir para evitar el choque y se estableció un perímetro alrededor de la residencia. El tránsito vehicular también quedó restringido.

Foto: La República

Foto: La República

El ambiente estaba caldeado, pero antes de ayer todo empezó a salirse de control tras la agresión contra el aprista Luis Alva Castro, quien recibió puñetes y patadas —entre gritos de “¡ladrón!, ¡miserable!”— hasta caer al suelo en los exteriores de la embajada:

Uno de los agresores de Alva Castro ha sido identificado como Ossian Ráez, quien tiene una denuncia por violencia familiar y otra por hostigamiento y daños materiales en la Comisaría de Orrantia. Toda una joyita. Lo cierto es que la Policía endureció aún más el cordón de seguridad y los apristas recibieron en bandeja de plata la excusa perfecta para ofrecer “pruebas” sobre esta supuesta persecución contra su desbordado líder:

Y dale con los comunistas. Foto: Captura / Twitter

Y dale con los comunistas. Foto: Captura / Twitter

Y la Policía empezó a repartir palo

Con los ánimos crispados, anoche se desató otro enfrentamiento en los exteriores de la residencia del embajador uruguayo, siendo los principales afectados quienes solo están ahí afuera para hacer oír su voz haciendo uso de su derecho a la protesta.

Foto: Hugo Pérez / El Comercio

Foto: Hugo Pérez / El Comercio

ATV+ Noticias transmitió desde el lugar el preciso momento en el que la Policía intervino en un enfrentamiento en una calle paralela, detrás de la residencia del embajador. De acuerdo con el testimonio del reportero, gases lacrimógenos y perdigones fueron utilizados contra los protestantes. Una persona intentó entrar a un edificio para refugiarse, colapsando en la puerta (minuto 0:20), mientras varios agentes lo rodeaban ante la mirada atónita del portero.

Los disparos generaron varios gritos y confusión entre los manifestantes. Aquí el testimonio de una estudiante (minuto 02:39):

Hemos salido tranquilos y nos han atacado, hemos salido tranquilos para ya retirarnos a nuestros hogares y de la nada viene un grupo, obviamente de los apristas (…). 

Este útero también supo que una persona acabó con la cabeza rota tras la intervención policial, teniendo que caminar hasta el Centro Cultural de la PUCP (cuadra 10 de la avenida Camino Real, a varios metros del lugar) para lavarse la cabeza y ser atendido ahí con un botiquín de emergencia.

Y todo esto beneficia a Alan

Ojo al tuit de Gonzales Posada que pusimos líneas arriba. A esto queríamos llegar: está claro que Alan García no da puntada sin hilo. Si nos ponemos malpensados —que viene al caso, considerando que el expresidente quiere torear la justicia por segunda vez en su vida— incluso cabe la posibilidad de que Alan haya planificado todo esto: los enfrentamientos, los gritos y la confusión en los exteriores de la residencia. Después de todo, la ahora tan mentada Convención sobre asilo diplomático de 1954 —que Perú y Uruguay han suscrito— dice esto en sus artículos V, VI y VII:

Subrayado propio hecho en paint. Foto: Captura

Subrayado propio hecho en paint. Foto: Captura

Lo que dice ahí es que un país concede asilo en “casos de urgencia”, que son entendidos como aquellos en los que una persona es perseguida “por personas o multitudes que hayan escapado al control de las autoridades”. Y, ¿quién determina qué es un “caso de urgencia”? El país que concede el asilo, en este caso Uruguay. ¿Cuántos días más de enfrentamientos tienen que ocurrir para que el embajador de Uruguay le diga a Tabaré Vásquez que la cosa se está saliendo de control? ¿Es ese el plan de los manifestantes apristas, quienes parecen ser —según los dos reportes que hemos visto— los más interesados en promover el conflicto en la calle?

Por eso desde este útero queremos recalcar la importancia de mantener la protesta pacífica, sin caer en provocaciones (sobre todo, según el testimonio que mostramos de la estudiante, cuando son grupos de apoyo a Alan García quienes realizan emboscadas). De lo contrario, estamos dando argumentos que podrían servirle a ese sector del aprismo que quiere sacar a su líder del país.

Diego Pereira

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