denuncia , noticias Miércoles, 7 diciembre 2016

«La enseñanza de cocina es hoy el centro de una estafa gigantesca. Exige a gritos control y regulación»

Si para criticar las universidades de medio pelo que no cumplían con los estándares de calidad apelábamos al ejemplo de la universidad ubicada en el segundo piso de un chifa, esta vez el crítico gastronómico Ignacio Medina puso la mirada en el chifa.

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Imagen referencial: IAG

El crítico culinario (quien ya se ha ganado broncazas por cuestionar, por ejemplo, el éxito de Mistura) publicó una columna en su blog (que cae a pelo en esta coyuntura en la que se intenta censurar al ministro de educación, Jaime Saavedra) en la que cuestiona la calidad educativa de muchos institutos de gastronomía:

» Nadie sabe quienes fueron los promotores [de las escuelas y los institutos de gastronomía] ni de donde salieron los miles de profesores a los que encargaron la enseñanza. Nadie preguntó por sus méritos, sus conocimientos o su capacidad para educar, del mismo modo que no hubo quien se ocupara de controlar el contenido de las curriculas».

En su post, Medina hace llorar a los impulsadores del boom gastronómico más que la cebolla, y explica paso a paso cómo funciona esto que él denomina «la gran estafa»:

  1. La trama nace en quienes prometen la salida de la pobreza a través de la cocina sin pensar en las consecuencias del discurso.
  2. El engaño crece cuando permiten que abran institutos y escuelas de cocina por cientos sin controlar la calidad de lo que enseñan.
  3. El fraude se consolida cuando emplean a profesores sin conocimientos y no proporcionan prácticas profesionales.
  4. La trampa la cierran quienes cobran a los estudiantes el triple del sueldo que recibirán cuando se gradúen y sean profesionales.
  5. El timo se apoya en los restaurantes de alto nivel que niegan prácticas a los cocineros peruanos y las reservan para quienes llegan de fuera.
  6. El cuento se remata cuando la oferta de mano de obra es diez veces mayor que la demanda real del mercado.
  7. El pillaje se dispara cuando para conseguir trabajo debes aceptar sueldos que rondan el salario base, lo que incluye a la élite culinaria del Perú.
  8. La estafa consiste en jugar con las ilusiones y el trabajo de dos generaciones de peruanos para condenarlos a seguir en la pobreza.
Imagen referencial: El Comercio

Imagen referencial: El Comercio

Medina se mueve en el mundo de los ajos y las cebollas, pero ni así conoce la cantidad de estudiantes de esta carrera en el Perú.

«Nadie sabe cuantos estudiantes de cocina hay en Perú.Ni siquiera el Ministerio de Educación que al final expide los títulos«.

¿Cómo llamamos a este plato con todos esos ingredientes? Medina la tiene clara y dice coincidir con la máxima del actual ministro de Educación, Jaime Saavedra:

«La enseñanza de cocina es hoy el centro de una estafa gigantesca. Estafan a los padres, quienes pagan lo que a menudo no tienen, estafan a los estudiantes, que malgastan los mejores años de su vida en una aventura sin futuro, y finalmente estafan a la sociedad. La enseñanza de cocina exige a gritos control y regulación.

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Imagen: RPP

Ayer se supo que Perú es el mejor destino culinario del mundo por quinto año consecutivo, lo que avalará que se siga preguntando a todo extranjero si ya probó el ceviche, pero que nadie se pregunte por la situación de este sector educativo. Medina dice:

«Ojalá algún día nos obliguen a rendir cuentas de lo que estamos haciendo con ellos».

¿Quiénes los obligarán? ¿Los fujimoristas que hoy censurarán a Jaime Saavedra por la ley Universitaria?

Pueden leer la columna de Ignacio de Medina aquí. Lo ponemos en caché, porque, según nos cuenta, desde su nota sobre Mistura, la página sufre constantes caídas.

 

 

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