discriminación , libertades , noticias , politica , sociedad Viernes, 23 septiembre 2016

Heidy García: la nueva víctima del transfeminicidio en el Perú

Su nombre era Heidy García, una mujer trans  de 28 años que trabajaba como estilista en un salón de belleza, con su mismo nombre, ubicado en la calle Titan, en el distrito de Ate Vitarte. El 21 de noviembre, como cualquier otro día, el salón atendió hasta entrada la noche. Cuando Heidy cerraba el negocio, alguien, que hasta ahora permanece en el anonimato, decidió visitarla.

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Foto: Facebook Heidy García

Al día siguiente, su compañera de trabajo, María Huamacho, encontró las luces del salón prendidas. Era imposible que Heidy, siendo las ocho y media de la mañana, haya llegado tan temprano. Tampoco era probable que haya dejado las luces prendidas porque esto jamás sucedía. Al abrir la reja principal, María se encontró con lo peor.

1. El asesinato

Heidy había sido asesinada. Su cuerpo fue encontrado brutalmente violentado: había sido acuchillada, estrangulada y amarrada de pies y manos. Los vecinos, como muestra el reportaje emitido por ATV, dijeron que ella jamás había protagonizado ningún escándalo o incidente violento en el barrio. Es más, la describieron como una persona tratable, alegre, gentil y noble. Los familiares llegaron a la escena del crimen una vez confirmado el fallecimiento.

 

¿Por qué mataron a Heidy? La policía informó que a la víctima le faltaba la billetera y el celular, artículos de poco valor que no califican al crimen como un simple robo. Trome, uno de los primeros diarios en informar lo ocurrido, aseguró que “no se descarta un crimen pasional”. Esto, como es evidente, queda totalmente descartado. No fue un “crimen pasional”, ni mucho menos un “ajuste de cuentas”. Lo que hicieron con Heidy se llama crimen de odio, un transfeminicidio que nos vuelve a recordar las muertes que tuvimos que informar antes y que, lastimosamente, seguiremos informando.

2. El verdadero motivo de la muerte de Heidy es el odio, no la “pasión”

Brenda Álvarez, abogada de Promsex, explica por qué debemos dejar de llamar “crímenes pasionales” a los asesinatos cometidos a las mujeres trans. Para empezar, esta denominación, que también fue utilizada durante mucho tiempo para calificar a los feminicidios, es impulsado por el rechazo a las mujeres ocasionado por el machismo.

En el caso de Heidy, contrario a lo que se pueda pensar, se deben de considerar dos factores importantes:

  • La mataron, primero, por discriminación (rechazo a su cuerpo diferente de mujer trans) y por la feminización de su cuerpo. Es decir, a Heidy la mataron por ser trans y mujer, de allí el término transfeminicidio. 
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Una nueva víctima del transfeminicidio. Foto: Facebook Heidy García

En el año 2013 se intentó aprobar la Ley de crímenes de odio en el Congreso, pero el proyecto de ley fue rechazado por amplia mayoría. Desde entonces, no se ha realizado ningún tipo de avance o progreso para incluir la orientación sexual e identidad de género como un agravante en los asesinatos.

En agosto del mismo año se publicó la Ley Nº 30076 que modificó el Código Penal y Código Procesal. El artículo 46, inciso 2, literal d, incorpora como agravante la discriminación: “ejecutar el delito bajo móviles de intolerancia o discriminación de cualquier índole”. Esto, por lo pronto, es lo único que se ha logrado para agravar las penas de los asesinos.