historia Viernes, 26 junio 2015

La forma cómo esta mujer evitó que Velasco le quitara su hacienda es absolutamente previsible

Esta es una historia divertida de la reforma agraria. Bueno, depende desde qué punto de vista se vea. Nosotros la vamos a contar y ustedes saquen sus propias conclusiones.

Como todo el mundo sabe, durante la reforma agraria de Juan Velasco Alvarado decenas de haciendas fueron expropiadas y entregadas a las cooperativas campesinas. Sin embargo, a Ángela Benavides de la Quintana no le pudieron quitar su hacienda. ¿Qué pasó? Ella encontró una forma de convencer a los ministros encargados de ver su caso, que no lo hicieran.

Angela Benavides

Ángela Benavides de la Quintana de Cillóniz. Foto: Cosas.

En la crónica de Ghiovani Hinojosa, en la revista PADRES de Cosas, se cuenta que Ángela Benavides realmente estaba desesperada ante la posibilidad de perder su hacienda San José porque era una madre viuda con once hijos que alimentar y dependía totalmente de la hacienda. Por eso, para evitar perder su fuente de ingresos familiares, decidió visitar a Velasco en persona.

Paradójicamente, llegó en el momento en el que se celebraba el cumpleaños del dictador. Entonces, las principales autoridades del país hacían cola para estrecharle la mano al general, en lo que se conoce como el besamanos. Ángela esperó su turno y, cuando lo tuvo al frente, le dijo: “Mi nombre es Ángela Cillóniz, he enviudado y lo único que mi esposo me ha dejado es la Hacienda San José. Espero que la reforma se haga con justicia”. El presidente, sorprendido, le respondió: “Lo voy a ver”.

Juan Velasco Alvarado. Foto: La República.

Juan Velasco Alvarado. Foto: La República.

Pero lo único que hizo Velasco fue enviar a uno de sus secretarios para que conociera de cerca el caso de Ángela. Ella le entregó varias cartas de los trabajadores de la hacienda que pedían seguir laborando ahí. Sin embargo, el secretario se fue y ella no volvió a saber más de él.

No había logrado convencer a Velasco.

Pero Ángela no se desanimó. Tocó muchas puertas hasta que encontró un secreto, uno muy importante que le permitiría quedarse con su propiedad.

“Una amiga me había dado los nombres de las queridas de tres ministros del gobierno. A ellas les mandé un papel contando lo que pasaba con mi hacienda y pidiendo que sus queridos fueran justos. Las mujeres corrieron donde los ministros, que se asustaron y cedieron a mis ruegos”, confiesa doña Ángela cuarenta y tres años después de aquellos eventos.

Sí, los ministros de Velasco cedieron al chantaje sexual y aceptaron retirar la hacienda de Ángela del proceso de la reforma agraria. Pero, a cambio, le pidieron que cediera 30 hectáreas. Ángela aceptó y conservó las 100 hectáreas que ahora forman la famosa Casa Hacienda San José, ubicada en Chincha.

Para que vean cómo las cosas no han cambiado mucho realmente.

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