noticias Viernes, 24 abril 2015

Milett Figueroa y el linchamiento virtual

Hugo Coya

Periodista interesado en los silencios ensordecedores
Foto: Depor.pe

Foto: Depor.pe

La difusión de un video sexual atribuido a la modelo Milett Figueroa pone nuevamente sobre el tapete cuáles son los límites en las redes sociales y el respeto de los derechos a la privacidad y a la intimidad.

Cínicamente, se podría afirmar que si pretendes que no se conozca, simplemente no lo grabes.

Pero ¿qué pasa si esa grabación fue hecha sin conocimiento o autorización de la persona involucrada? ¿Las personas famosas renuncian al derecho a la privacidad al tornarse públicas? ¿Hasta qué punto alguien no estaría convirtiéndose en cómplice de un chantaje o una venganza al difundir y compartir un video?

En pleno siglo XXI, nadie puede abogar por una censura en las redes sociales, pero sí defender aquel principio de que los seres humanos tenemos derechos que nadie puede ni debe vulnerar por el simple hecho de contar con acceso a la tecnología.

Es cierto que la difusión del video sexual de Milett no es el primer caso ni el único en nuestro país ni fuera de nuestras fronteras. La conductora Johanna San Miguel fue víctima de la difusión de un audio erótico atribuido a ella, el cual ella niega ser protagonista.

Foto: América Tv.

Foto: América Tv.

Tanto Milett como Johanna han anunciado que recurrirán a la justicia debido a que consideran que sus derechos han sido vulnerados.

A nivel internacional, la expracticante de la Casa Blanca y a quien se le vincula sexualmente con el expresidente Bill Clinton, Monica Lewinsky, se proclamó hace poco como la primera víctima global del daño a su reputación debido al escándalo que sacudió Estados Unidos en 1998.

Incluso recordó que sus padres temieron, en algún momento, que se suicidase y la obligaban a bañarse con la puerta abierta para cerciorarse de que no atentaría contra su propia vida.

Foto: www.ryot.org

Bill Clinton y Monica Lewinsky. Foto: www.ryot.org

Casos como los de Milett y Johanna reflejan esa creciente tendencia en las redes sociales de la destrucción de la reputación en las redes sociales por medio del linchamiento virtual.

No cabe duda que las redes sociales han proporcionado poder a las multitudes, pero muchas veces eso provoca también que se dañe a las personas irreparablemente con comentarios hirientes, la difusión de videos o, simplemente, la agresión gratuita.

Se trata del fenómeno de la ‘tribalización’ que deja traslucir ese impulso natural, animalesco, de agredir a los que se considera diferentes o lejanos, sabiendo, muchas veces, que esas personas no pueden defenderse.

Hemos sido testigos el mes pasado de los numerosos tuits de ultranacionalistas españoles, “celebrando“ la caída del avión de Germanwings en Alpes franceses porque en ese vuelo había varios catalanes.

Es cierto que no todos los linchamientos virtuales son negativos, como apunta en su libro Is Shame Necessary? (¿La vergüenza es necesaria?) la profesora de profesora de la New York University, Jennifer Jacquet.

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Foto: bookpeopleblog.

Para Jacquet, el rechazo público a través de la tecnología ayuda también a las personas a exponer faltas y omisiones de personas, autoridades y empresas. Esa condena, mediante la exposición pública, permite corregir o eliminar el estímulo para que no se repita determinado comportamiento considerado inapropiado.

No obstante, eso no justifica, en absoluto, el daño causado a personas que son víctimas de la ‘viralización’ de su intimidad, apenas porque alguien tuvo acceso a una grabación y la colocó en las redes sociales.

Hugo Coya

Periodista interesado en los silencios ensordecedores
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