cibercultura , noticias , politica Lunes, 23 marzo 2015

Historias de karma: 3 desastres ocasionados por Silva Martinot cuando alguien se metió con su familia

«La presión que hacen ustedes, mediáticamente, ha hecho que se tome una decisión que desde mi punto de vista no es correcta».

José Luis Silva Martinot, exministro de Comercio Exterior y Turismo.

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«Me arrepiento de haber sido ministro. Por culpa de haber sido ministro, mi hijo hoy ha sido maltratado hoy por la justicia peruana»

Ya todos conocen el caso de Mateo Silva Martinot Durand, hijo del exministro, que atropelló, borracho, dos veces a la misma persona y luego fugó. Mateo ya está en prisión y, la verdad, no íbamos a seguir más con este tema, pensando (ilusos nosotros) que la justicia ya estaba enrumbada.

Pero luego vimos esto:

Lúcar siempre se supera a sí mismo. Pero hay más. Miren quién es su abogado y lo que ha hecho

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¡¡¡El amigo de los niños!!!

 

¡¡Exactamente!! ¡¡El gran Chabelo, el Saul Goodman perucho, Julio Rodríguez!! El mismísimo abogado, a la vez, de Luis Castañeda y el Grupo Orión. Digamos que es un experto en todo tipo de atropellos y que contratarlo es casi casi una admisión de culpa ante la sociedad.

Ya mucho, ¿no?

Así que decidimos recordar un tema que conocemos mejor que nadie.

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El ataque del cizañero anónimo

A las 15:03 horas del 18 de abril de este año, un correo apareció en la bandeja de entrada de Giselle Durand, esposa de Silva Martinot. El mensaje revelaba una supuesta relación extralaboral entre el entonces ministro y una funcionaria con la que había compartido viajes.

Además, llegaron otros correos, también anónimos y del mismo calibre, a distintos funcionarios del Mincetur. Un roche absoluto.

Entonces, Silva Martinot dedujo que (duh) alguien le había hackeado el correo. Llamaron a «expertos». Ricardo Uceda cuanta lo que sucedió después:

Cuando Silva denuncia el hecho a la policía a fin de determinar desde dónde y cómo operaba el extorsionador que se hacía llamar G. Carrillo –usaba varios mails que combinaban ese nombre–, las investigaciones descubren que, efectivamente, el mail de Silva había sido ilícitamente penetrado desde el exterior desde una cuenta que pertenecía a Prensa Popular, la empresa del Grupo El Comercio que edita Perú 21. Esto llevó a la computadora de Rudy Palma 

Pero fue una casualidad. La investigación demostró que los correos reveladores siguieron llegando incluso después de que Palma fue arrestado. No tenía nada que ver con el caso original. El cizañero anónimo nunca fue descubierto.

Pero todo esto no impidió que Silva Martinot enloqueciera. Abundan los testimonios que aseguran que él mismo, en persona, se encargó de presionar a todos los involucrados en el caso. Esto derivó en tres insólitas consecuencias.

 

1. Rudy Palma fue recluido en Lurigancho

AISLADO. Rudy Palma no puede dar entrevistas. Foto: La República

AISLADO. Rudy Palma no podía dar entrevistas. Foto: La República

El ex periodista de Perú.21, evidentemente, había cometido un error ético. Pero, ¿acaso cometió un delito digno de ser enviado al Penal de Máxima Seguridad de Lurigancho? Aunque no lo crean, allí fue enviado, a pesar de haber colaborado con la justicia (no fugó, como Mateo).

Ojo: Palma ni siquiera calificaba como hacker. Simplemente, había detectado un error común en las redes de la burocracia: que el usuario y la contraseña de los correos electrónicos son la combinación de la inicial del primer nombre con el apellido paterno.

Esta explicación es simple, sencilla y fue confirmada, además, por el propio Jimy Fajardo Castro, administrador de la red del Mincetur, en su manifestación ante la Divindat, la División de Delitos de Alta Tecnología, del 26 de abril.

Sin embargo, Silva Martinot (que siguió el caso, acudiendo personalmente a la dependencia, aunque no estaba citado) no la creyó. La fiscalía quiso acusar a Palma de intrusión en la seguridad del Estado y revelación de secretos de Estado. Ricardo Uceda comentó entonces:

 El pedido, por su desmesura, solo es comprensible políticamente, si hubiera posibilidad alguna de resucitar la tesis, alentada por el gobierno, de que apretándole las clavijas a Palma podía encontrarse una pista para incriminar al grupo editorial. 

Y aquí pasamos a la segunda consecuencia.

 

2. Chuponearon a 18 personas

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Este es un caso que fue revelado en primicia por este pechito. Como se suponía que Rudy Palma era parte de una «red criminal», la Fiscalía Contra el Crimen Organizado ordenó que se chuponeen a 18 números telefónicos que casi casi podríamos decir fueron elegidos al azar.

Entre esos números estaban el del congresista de oposición Luis Galarreta y 8 periodistas.

Nuevamente: nada hacía suponer que a) Rudy Palma era parte de ninguna organización de chuponeo, ni b) esos números pertenecían a miembros de esa red. Y, sin embargo, en mayo del 2012, se ordenó interceptar legalmente a esas personas.

Recuerden ese mes: mayo del 2012. Mañana tendremos algo interesante sobre ese mes y la DINI. Mientras tanto, pueden leer nuestro reportaje original aquí.

 

3. La mal llamada Ley Beingolea

En la imagen: la ley de delitos informáticos aprobada por el gobierno.

En la imagen: la ley de delitos informáticos aprobada por el gobierno.

Precisamente en esos momentos, el Congreso sobrereaccionó y, usando el caso Rudy Palma como parte de sus justificacionesse inició el camino para aprobar la monstruosa Ley de Delitos Informáticos. Le pusieron como chapa «Ley Beingolea» porque él presidió la comisión pero al final, fue todo el congreso el que terminó armando un mamarracho. Un año después, en noviembre de 2013, el dictamen final del Frankenstein fue aprobado en tiempo récord por el Ejecutivo. Por cierto, Silva Martinot seguía en el gabinete en ese entonces.

Rudy Palma salió de prisión. Se comprobó que él no fue quien enviaba los mails con contenido personal. Jamás hubo una explicación real de por qué se eligió chuponear a esas 18 personas.  La Ley de Delitos Informáticos ha venido siendo, poco a poco, corregida.

Pero, claro, ahora Silva Martinot sale a quejarse de la presión en el caso de su hijo.

Ya pues, compadre.

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