corrupción , noticias , politica Viernes, 9 enero 2015

Martin Belaunde todavía está en Bolivia y parece que ya sabemos por dónde se escapó

Martín Belaunde había prometido hablar el 5 de enero y ya nos estábamos olvidando de Castañeda. No cumplió, no apareció, no se mostró. Pero hoy, de la mismísima nada, decidió dar una conferencia de prensa desde Santa Cruz.

Ojo: no desde La Paz, que era donde todos pensaban que estaba.

La clandestinidad mata.

La clandestinidad mata.

 

Lo que dijo

En menos de dos minutos y medio, Martín nos dijo todo lo que creía que queríamos escuchar. Encima, diciendo que lo que él estaba haciendo era “dar una declaración”, se quitó antes que alguien reaccionara para hacerle una pregunta.

Aquí lo que Martín dijo:

Estamos asumiendo que viste los dos minutos (vamos, no es tanto). Pero igual aquí sus frases desmenuzadas:

“No he cometido ningún delito ni en el Perú ni en ningún otro Estado. Por lo que no existe razón alguna para esconderme.”

Sin embargo, aquí lo tenemos, apareciendo luego de -efectivamente- haber estado escondido.

La injerencia política y mediática no permite que sea juzgado de modo imparcial ni transparente [en mi país]

Mas bien podríamos argumentar que hay una injerencia para que no sea juzgado (ver: el fail de querer hacerlo colaborador efectivo y también su fuga frente a las narices de todo el mundo).

No se me persigue por delito alguno. Es un montaje político disfrazado de juicio que responde a interés de los políticos de oposición y algunos personajes vinculados al régimen de turno.

¿De oposición? ¿Entonces las declaraciones de Ollanta y Nadine diciendo que sí quieren que sea capturado son floro? ¿Urresti en realidad es un vigilante que actúa contra la voluntad de ellos? ¿También nos florea?

Pucha Martín, tanto suspenso para tan poca carne.

 

Lo que no dijo

Justo hoy, Martín decidió apagar el celular y dejar de tuitear. Tal vez para ser consecuente con eso de que no va a responder preguntas. Esto simplemente causa más preguntas. Por ejemplo:

milaaa

Otra cosa que no dijo: ¿cómo hizo para salir del Perú?

Nos podríamos haber quedado con esa interrogante para siempre. Pero felizmente Daniel Yovera ha encontrado un testimonio clave y ha elaborado esta investigación que revela por dónde se escapó Martín Belaunde.

El exgobernador de Madre de Dios y también periodista, Gilbert Galindo, cuenta que Martín estuvo con protección policial en Puerto Maldonado y encima acompañado con otro prófugo: Luis Aguirre, el expresidente regional de ese departamento. Tiene tres testimonios que acreditan esto.

Según cuenta Galindo, Belaunde se hospedó en el hotel Paititi y lo encontraron conversando con un chofer que siempre lo ha ayudado y transportado: Joaquín Medina Carhuajulca. Este personaje estaba prófugo pero cayó este 31 de diciembre por llenar 7,500 dólares de una coima.

Eso no es todo, según el testimonio de Galindo, luego de la caída de Luis Aguirre y de Belaunde, a Medina le encargaron el trabajo de supervisar todas las obras vinculadas a ellos. Tomen nota señores: ya hay una persona capturada a quien pueden interrogar.

Pero eso no es todo. Aquí un extracto de la investigación de Yovera:

“Quienes me llamaron me dijeron, además, que detrás de la camioneta había un patrullero con dos policías, resguardándola… el dueño del hotel Paititi sabe de lo que estoy hablando”, señala. (…)

Por aquellos días, una persona que trabaja en una agencia de viajes que recoge huéspedes clientes en el Hotel Wasaí, buscó a Galindo –quien también es periodista– y le dijo: “Martín Belaunde está en el hotel”.

“Me comentó que vio allí a Martín, conversando con el dueño del hotel, me dijo que estaba hospedado con otro nombre y que había estado tres días, entre los últimos días de noviembre y los primeros de diciembre”, afirmó Galindo.

De acuerdo al exgobernador, cada vez que iba a la ciudad Belaunde Lossio se hospedaba en ese hotel.

La misma persona que le entregó el dato le dijo que había podido conocer que Belaunde se había dirigido a Bolivia por la zona llamada Puerto Pardo, y tomado la ruta del río Madre de Dios hacia Bolivia.

Ya saben colegas destacados en Bolivia: la próxima vez que Martín quiera dar la cara -o prender su celular- hay que lloverle con un huevo de preguntas.