literatura , noticias , tv Viernes, 28 noviembre 2014

8 datos que no conocías de la vida del Chavo del Ocho

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De pronto, hoy se ha convertido en un día  muy triste. Hoy murió Roberto Gómez Bolaños, el gran Chespirito y por más que no lo hayamos conocido en carne y hueso, es imposible no sentirse triste. Recuerdo muchos, muchos momentos de mi infancia tomando una taza de leche y acompañada de El Chavo. Recuerdo los años de secundaria, en la casa de mi mejor amiga disfrutando de Los Caquitos, a esa edad recién podíamos apreciar la genialidad de Lucas Tañeda y Chaparrón Bonaparte. Hay muchos recuerdos de nuestras vidas en los que seguramente aparece Chespirito, por eso, hoy, que él ya no está más aquí queremos desenterrar algunos datos que no eran muy conocidos sobre su personaje más conocido: El Chavo del Ocho.

Todos estos datos que van a leer , los detalles de su vida, los hemos sacado de su diario secreto que, en realidad, es un libro escrito por el propio Chespirito. Aquí, cuenta la historia desgarradora de un niño que luego sería el personaje del Chavo del 8.

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1. Su papá lo abandonó. Al igual que muchos niños, el chavo tuvo un papá irresponsable que lo abandonó antes de nacer.  Nunca lo conoció, a tal punto de que pensaba que él había nacido solamente de su mamá. “Mis amigos me explicaron que todos los que nacen es porque su papá antes se acostó con su mamá. Lo que pasó fue que yo no conocí a mi papá. O sea que nomás se acostó y se fue”

2. Su mamá lo abandonó. El chavo envidia a Quico porque tiene una mamá que lo quiere, defiende y engríe por sobre todo. Él no tuvo esa suerte pues su mamá no lo quería y  lo abandonó en la guardería donde lo dejaba durante el día. “Un día mi mamá no pasó a recogerme, y los demás tampoco”.

3. Sufrió maltrato físico y psicológico. Después que su mamá lo abandonó, lo llevaron a un orfelinato pero allí solo recibió golpes y malos tratos. “La encargada principal era la señora Martina, la cual siempre estaba de mal humor y les pegaba a todos los niños. A mí una vez me sacó sangre de la nariz y luego se enojó porque manché mi ropa con  la sangre”.

4. Su mejor amigo murió. Recordarán que en algunos de los capítulos, el Chavo del Ocho menciona que tiene un amigo que se llama Chente, pero nadie le cree.  Todos piensan que es su amigo imaginario , pero lo cierto es que este amigo sí existió. Fue uno de los niños que vivió en el orfanato junto con el chavo, se convirtió en su mejor amigo pero él también lo abandonó. “Lo malo era que Chente siempre estaba enfermo. Y así, hasta que se murió”.

5. Vivió con pirañitas de la calle. Cuando se escapó del orfelinato, se juntó con varios niños que vivían en estado de abandono, fumó y aspiró terokal  pero, eso sí, nunca robó. “hasta que el cigarro llegó a mí. Entonces yo también le di una chupada pero me dio muchísima tos”. “También tenían una bolsa de plástico, la cual tenía algo adentro, algo que olía parecido a como huelen los talleres en donde pintan carros”.

6. Nunca robó. El motivo por el que le encantan las tortas de jamón es porque cuando se escapó del orfelinato y se moría de hambre, un señor le regaló una  de esas tortas. El chavo ni siquiera robó por hambre y por eso, cuando en uno de los capítulos lo acusan de ratero, él se va de la vecindad. “Entonces pensé en robarme algo pero recordé que era pecado robarse las cosas, sobre todo cuando el dueño es otro”.

7. La única persona que lo acogió también murió. “A esta viejita del 8 le temblaban mucho las manos, por lo cual no podía hacer muchas cosas. Por eso yo la ayudaba”. “Hasta que un día llegué a la vivienda y me di cuenta de que ya no le temblaban las manos, y toda ella estaba quietecita, quietecita”. Después de eso, las demás personas de la vecindad se turnaban para dejarlo dormir en sus casas, porque el chavo NO duerme en el barril.

8. Jaimito el cartero murió de cansancio. Esto no aparece en ninguno de los capítulos pero lo cierto es que un buen día, el pobre Jaimito no se levantó más pero lo peor es que al parecer llevaba buen tiempo sin que nadie se diera cuenta. “Entonces subí para ver si le pasaba algo. Y lo que le pasaba era que ya estaba muerto”. “Jaimito el cartero siempre decía que prefería evitar la fatiga. O sea que ya evitó la fatiga para siempre.”

La vida del Chavo del Ocho, antes de llegar a la vecindad, fue muy dura por eso cuando conoció a Don Ramón, la Chilindrina, Doña Florinda, Quico y todas las otras personas que vivían allí, se encariñó mucho con ellos aunque no por eso dejó de pasar hambre. Aquí, el primer capítulo de la historia del Chavo.

Sí pues, detrás de las risas y torpezas del niño del Ocho, había una historia muy triste y bastante común, tal vez por eso más triste. No podemos evitar tener un nudito en la garganta ahora que sabemos que ya no está. ¿Se acuerdan de esta canción después del viaje a Acapulco?

Buenas noches, chavito.

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