corrupción , denuncia , noticias Lunes, 27 octubre 2014

Todas las jugadas de Rodolfo Orellana en Alianza Lima

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“Pocho” Alarcón, principal favorecido por el tentáculo blanquiazul de la red Orellana. Foto: La República.

publicado en La República

El gol marcado por Víctor Cedrón a los 65 minutos del partido contra Universitario fue simple pero efectivo. Logró colocar a Alianza Lima a la cabeza del torneo Clausura y quizás consiguió algo aún más inusual. Separados por kilómetros de distancia, los grandes enemigos aliancistas estallaron al mismo tiempo con la misma alegría.

Desde su casa y desde la clandestinidad: Guillermo Alarcón y Rodolfo Orellana Rengifo. Además de la amistad, negocios y cuentas pendientes con la justicia, Pocho y Rodolfito, como solían llamarse entre ellos, también comparten la pasión por la blanquiazul.

La historia secreta de Rodolfo Orellana en Alianza Lima es indesligable de la de Guillermo Alarcón. Desde el primer momento, Rodolfito sería el hombre de las soluciones rápidas para Pocho. ¿Problemas notariales o judiciales? Nada que Orellana no pudiera solucionarle al presidente de Alianza Lima.

 

Primer contacto

Seis años atrás, este triunfo de Alianza Lima sobre Universitario hubiera parecido un sueño. El 2008 fue uno de los peores momentos para el equipo y el temor más grande era que Alianza termine jugando con el fantasma del Centro Iqueño o la calavera del Defensor Arica. Tal era la crisis que ya no se hablaba de bajar a segunda categoría sino de la muerte del club.

Los problemas no eran solo futbolísticos sino también administrativos. Los malos manejos, la falta de elecciones, los extraños contratos y las deudas con la Sunat se reflejaban en las siete derrotas consecutivas de aquel año.

Todos los ex dirigentes concuerdan en señalar que el responsable de la desgracia aliancista de ese momento era el entonces presidente Alfonso de Souza Ferreira. Por eso, cuando después de un complicado proceso electoral, ganó la lista de Alarcón, todos creyeron que se podría vivir algo parecido a la gran transformación, sobre todo porque él contaba con el apoyo de Augusto Claux, Fernando Farah, Salomón Lerner Ghitis, Aldo Panfichi, Fernando Tuesta, entre otros líderes aliancistas incuestionables. La realidad habría de ser muy distinta de lo esperado.

Una vez ganadas las elecciones, Pocho Alarcón debía inscribir a su junta directiva ante los registros públicos para formalizar su cargo. Aquí fue cuando empezaron los problemas. Los documentos fueron observados por la Sunarp, entre otras cosas, porque no todos los firmantes estaban inscritos y registrados como directivos. Allí fue cuando Alarcón recurrió a Orellana.

–“No te preocupes”, me dijo Alarcón, “ya tengo el estudio que nos va a ayudar con esto” –cuenta Andrés Pujazón, administrador general del club en ese momento.

A los pocos días, Andrés Pujazón y Pocho Alarcón fueron a las oficinas de Orellana para entregarle toda la documentación del club y se proceda con la inscripción. Pujazón recuerda que fueron recibidos por la propia Ludith Orellana Rengifo, hermana de Rodolfo y gerente del estudio, acompañada de la abogada María Zaplana Briceño.

–En mi cara pelada, Ludith Orellana le dijo a Pocho ‘no te preocupes’ y llamó a María Zaplana. Yo qué me iba a imaginar quién era Orellana. Yo estuve a un lado mientras Alarcón conversaba con Ludith.

Después de unos días, la doctora Zaplana, “alta, blanca y cuerpona”, empezó a visitar el club. Algunos ex funcionarios de Alianza Lima aseguran haberla visto en más de cinco ocasiones y que, debido a su atractivo, empezaron a molestar a Pujazón con Zaplana. “Andresito, te vas a poner al día”, recuerdan haberle dicho.

Pujazón niega esos juegos y, muy serio, dice que habrán sido unas tres veces las que Zaplana visitó el club para recoger los libros de actas. Sin embargo, donde todos recuerdan haberla visto y oído fue el 27 de agosto del 2009, en la asamblea de socios que convocó la junta directiva elegida meses antes.

–Ese día se presenta la señora María Zaplana para explicar que se venía haciendo cargo de la inscripción de la junta directiva en registros públicos y que en breves días saldría esa resolución, tal como sucedió –dice uno de los socios que apoyaron a Alarcón.

ACTA VERDADERA. Estas eran las firmas que constaban en el acta de inscripción de la junta directiva de Alarcón.

ACTA VERDADERA. Estas eran las firmas que constaban en el acta de inscripción de la junta directiva de Alarcón.

ACTA FALSA. Las firmas fueron cortadas del acta de sesión del 6 de marzo de 2008 y colocadas sobre el acta de inscripción del 2009.

ACTA FALSA. Las firmas fueron cortadas del acta de sesión del 6 de marzo de 2008 y colocadas sobre el acta de inscripción del 2009.

Zaplana había sido trabajadora de la Sunarp y dirigente del sindicato de registradores públicos. Cuando fue despedida de su trabajo, Rodolfo Orellana la contrató para que dirija un programa radial junto con Rocío Rojas Castellares, otra de las registradoras públicas vinculadas a la red Orellana, a la que volveremos más adelante.

La Procuraduría Anticorrupción ha considerado a “la doctora Zaplana” como parte de la red con la que operaba Orellana. Sin embargo, ella en diversas oportunidades ha desmentido este hecho, aduciendo que durante la época que trabajó con Orellana no tenía ninguna influencia en Sunarp.

–Ese día, en la asamblea, ella nos dice a todos que en siete días, ¡en siete días, ah!, va a solucionar el problema de la inscripción –recuerda Pujazón.

El 16 de setiembre del 2009, el estudio de Orellana envía un documento solicitando el pago de 10 mil dólares por haber “llevado a cabo la inscripción registral” del Club Alianza Lima.

Andrés Pujazón cuenta que cuando le llegó la factura de los 10 mil dólares casi se cae de espaldas y se negó a pagar esa suma.

–Oye, qué estudio de abogados o notaría te cobra 10 mil dólares por inscribir a alguien, le reclamé a Pocho, pero él no quiso contestar. Así era él. Era una dictadura –cuenta Andrés Pujazón. Después yo me enteré por qué había costado tanto.

Pujazón solo duró en el cargo un mes más después del incidente de la factura.

 

El modus operandi

Fuentes de la Procuraduría Anticorrupción señalan que desconocían que la registradora María Zaplana hubiera apoyado tan de cerca a Alianza Lima por petición de Orellana:

Nosotros le creímos cuando vino acá y dijo que no tenía que ver con Orellana. Pero si son varias las cosas que los vinculan, ya no es una coincidencia. Cuando hay repetición ya indica otro tipo de vínculos –dicen.

Actualmente se viene investigando el origen de la primera acta adulterada en el 31 Juzgado penal de la Corte Suprema de Justicia de Lima. Según cuenta Pujazón, lo que el estudio Orellana hizo para subsanar el error de esta primera acta fue lo siguiente: utilizó un documento de fecha anterior donde sí figuraban las firmas de todos los socios activos e inscritos, recortó ese pedazo de papel, lo pegó sobre el acta observada, sacó una fotocopia y lo legalizó en la Notaría Becerra Sosaya. Luego, Sunarp admitió la documentación y la junta directiva de Alarcón quedó inscrita.

LA PRUEBA. El estudio Orellana, a través de María Zaplana, se encargó de inscribir a la nueva junta directiva de Alianza ante la Sunarp.

LA PRUEBA. El estudio Orellana, a través de María Zaplana, se encargó de inscribir a la nueva junta directiva de Alianza ante la Sunarp.

Poco tiempo después, la junta directiva vivió en carne propia este modus operandi cuando fue destituida mediante un acta falsa.

La gestión de Alarcón había empezado a desgastarse rápidamente. En cuestión de meses, quienes lo llevaron a la presidencia lo acusaban de autoritario. Todo estalló la mañana del 3 de noviembre, en una reunión extraordinaria, cuando la junta directiva acordó destituirlo y el club fue rodeado por unos 35 miembros de seguridad privados.

Alarcón manejó la situación mejor de lo que cualquiera hubiera esperado. Con ayuda de la Policía, logró retirar a la seguridad privada y ese mismo día por la noche se realizó otra asamblea en la que destituyeron a los miembros que habían intentado dar “el golpe”. Se levantó otra acta con información falsa dejando constancia de los acuerdos y se inscribió ante los registros públicos a la nueva junta directiva de Pocho.

Luego, el camino fue sencillo, casi al mes de este hecho, Alianza venció a Cristal 1-0 y se salvó de la baja. El apoyo a Pocho también se consolidó.

 

Los amigos que perdió

Héctor Ordóñez, entonces dirigente aliancista, era uno de los amigos más cercanos de Pocho y, tal vez, el primero que empezó a notar sus cambios. Héctor visitaba con frecuencia el estudio de Alarcón, ubicado en Bernini 255, San Borja. Sin embargo, poco a poco se dio cuenta de que había algo raro. Ya no le dejaban estacionar el auto en la cochera y después vio que los antiguos empleados cambiaron.

–Ahí me entero que le había dado el edificio a Orellana y él (Alarcón) solo tenía una oficina abajo. Luego, me entero del remate de la casa –cuenta Ordóñez.

“Orellana no ha pagado pero ya lo voy a arreglar”, recuerda que le dijo Alarcón. Y efectivamente, así lo hizo.

Esta historia empieza cuando Pocho Alarcón y su esposa, María Eliana Villarán Cochella, fueron denunciados por la Cooperativa de Ahorro y Crédito Ábaco por estafa y delito contra la fe pública en la modalidad de falsedad ideológica, al no haber cancelado los préstamos que esa entidad financiera les hizo en el año 2000 por US$500,000 y US$10,984, respectivamente.

Ante el incumplimiento del pago, Ábaco decidió embargar las propiedades de Alarcón. Sin embargo, éste, valiéndose de varias jugadas y estrategias legales logró frustar las acciones de la cooperativa. Alarcón adquirió una supuesta deuda por US$2’600,000 al comprarle la concesión minera Malgama, en Ayacucho, a la empresa Pan American Amazon Timber SAC que, luego, cedió sus derechos a la empresa Flotal Construcciones Logísticas y Servicios SAC, su nuevo acreedor. A fines del 2010, cuando Ábaco quiso embargar, se dio cuenta de que todo estaba a nombre de Flotal, una empresa vinculada también a la red Orellana.

– Pocho, no te metas con Orellana, yo escucho pésimas cosas de él –recuerda haberle advertido Tito Ordóñez a Alarcón.

– No, es puro juego político –le respondió Alarcón.

Los vínculos de Orellana terminaron de resquebrajar la relación con muchos de los amigos más cercanos de Pocho. El día de su cumpleaños marcó un punto de quiebre. La recepción había sido organizada en El Hornero de La Molina, y uno de los invitados de Alarcón causó malestar entre los asistentes.

– Era una mesa larga y él (Orellana) estaba casi frente a mí –cuenta un dirigente que dejó de ser amigo de Alarcón por esas fechas–. Yo le dije a Pocho, ‘oye, ¿qué  hace este tipo aquí?’, ‘no te preocupes, Rodolfito es un buen tipo, está ayudando con algunas cosas del Club’, me contestó.

Ese mismo día, Ordóñez también tuvo otro choque con Pocho. Incómodo por las decisiones que se venían tomando, le dijo: “Este no es el Alarcón Fútbol Club”. En ese momento, Pocho se levantó y, sin decir una palabra, se fue de su propia reunión de cumpleaños.

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CONFESIÓN: Luis Ramírez confiesa que demandó a Alarcón a pedido del propio Alarcón. Al final, Estela Valdivia integró el tribunal que favoreció al amigo de Orellana.

Jugadas legales

En julio del 2011, un laudo arbitral ordenó que se reponga a los socios que habían sido destituidos por Alarcón. La salida de Pocho fue ingeniosa. Le pidió a Luis Ramírez Bergamino, uno de los pocos amigos que aún le quedaban, que lo demande por el mismo motivo. ¿El plan? Eso obligaría a que el abogado del Club y el abogado de Ramírez tengan que elegir un tercer abogado. Este abogado dirimente le daría la razón a Alarcón y, por supuesto, su veredicto sería la no restitución de los socios. Efectivamente, así  se hizo.

El tribunal arbitral que le dio la razón a Pocho Alarcón estuvo formado por Carlos Paredes Castro, David Montoya Reynaga y nada menos que Estela Valdivia, la abogada de Vladimiro Montesinos.

– Es bien sospechoso, después que conversamos por teléfono, fui al banco y me encontré con Carlos Dávila Valdivia (hijo de Estela Valdivia). Él me dijo ‘si algo aparece en La República, yo lo denuncio, pero con mi madre no se meta’ –cuenta Pujazón.

Finalmente, en el 2013, todas las piezas del dominó comenzaron a caer. Se le abrió un proceso a Alarcón y otros tres socios, entre otras razones, por haber consignado información falsa en el acta que permitió  expulsar a los miembros opositores a Pocho. Además, la factura por los 10 mil dólares a cuenta de Orellana sirvió para sustentar el mal uso de recursos que hizo Alarcón durante su gestión.

– En registros públicos hay hinchas de Alianza Lima por todas partes. Me dicen ‘Andrés, ha venido Orellana con María Zaplana, ella ha sido secretaria general de acá  pero nadie la quiere‘. Ahí nos enteramos que habían falsificado todo y hago la denuncia por falsedad genérica –dice Pujazón.

En noviembre del año pasado, el 36 Juzgado Penal de Lima ordena la captura de Alarcón, cuando este no se presenta a la lectura de su sentencia. Los otros tres socios terminan en prisión. Pero Alarcón tuvo una mano amiga que llegó de la Amazonía.

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MOTORIZADO. Eder Zagaceta, abogado del estudio Orellana, se movió rápido para presentar un hábeas corpus en Ucayali a favor de Alarcón.

En un juzgado de Atalaya, Ucayali, el abogado Eder Hernán Zagaceta Barbarán presentó una demanda de hábeas corpus a favor de Guillermo Alarcón. Como informó La República en su momento, esta se aceptó a pesar de que el proceso se veía en Lima. La orden de detención contra Pocho se anuló.

El abogado Zagaceta pertenece nada menos que al estudio Orellana. También en Atalaya, Rodolfo Orellana había sido beneficiado con dos sentencias de hábeas corpus. En enero de este año, el juez Luis Palomino Morales –el mismo que anuló la orden de captura contra Alarcón– había ordenado también que se archive una investigación contra Orellana por lavado de activos.

Eventualmente, Alarcón fue detenido y sentenciado. Y, en paralelo, la red Orellana cayó, aunque el principal implicado continúa prófugo. En su proceso de investigación, la Procuraduría Anticorrupción aún no ha llegado a establecer el grado de relación que hubo entre Pocho Alarcón y Rodolfo Orellana Rengifo. Para los socios de Alianza Lima, se trató del encuentro de dos ambiciones desmedidas, que hizo que Pocho terminara traicionando a todos sus amigos.

Cuando Alarcón ingresó a prisión se encontró con uno de los tres socios que habían sido encarcelados antes que él, por el caso de las actas falsas. “No me va a alcanzar la vida para pedirte que me perdones”, le dijo mientras se acercaba con los brazos abiertos.

 

 

 

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PRÓFUGO. La red de Rodolfo Orellana ha caído, pero él sigue prófugo. Foto: La República.

Más vínculos

Un último ejemplo: el juez Rudy Espejo Velita, quien fue abogado de Alarcón en uno de los tantos procesos al interior de Alianza Lima, resultó ser el mismo juez que aparece junto con Rodolfo Orellana, Heriberto Benítez y Benedicto Jiménez en el reportaje “La jarana de Orellana”, difundido por Panorama. Esta fiesta se realizó en las mismas oficinas en las que funcionaba el estudio de Alarcón.

Rudy Espejo Velita, actualmente juez en Piura, también fue abogado de Manuel Villacrez, acusado de ser testaferro de Orellana. Además tiene una hija con Rocío Rojas Castellares, la registradora pública que, junto con María Zaplana Briceño, conducía el programa radial de Orellana “Negocios Inmobiliarios.com”. Rocío Rojas Castellares fue representante legal de Rosalía Vargas Schaus, la cuñada de Rodolfo Orellana.

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Actualización del lunes 27/10

Para la elaboración del informe buscamos contactarnos con la señora María Zaplana Briceño en las direcciones y teléfonos de Paseo la República y Chorrillos, pero no fue posible ubicarla. Después de la publicación, ella junto a Rocío Rojas Castellares se acercaron para dar su versión.

De acuerdo a María Zaplana Briceño, su participación en la inscripción de la primera junta directiva de Pocho Alarcón, en el 2009, solo fue durante una primera etapa  y si bien el contacto se realizó a través de Rodolfo Orellana y su hermana Ludith, ella niega haber tenido participación en la alteración de las actas.

–Como era especialista en asociaciones, Ludith Orellana me llama y me dice “tenemos un tema con Alianza Lima, vente a nuestras oficinas porque están viniendo a traer los documentos”. Quienes asistieron a la reunión fueron Ludith, Andrés Pujazón pero a Alarcón nunca lo vi ahí.

Zaplana confirma su participación en  el tema de la inscripción al club en los siguientes momentos. Primero, cuando por encargo de Ludith Orellana recibió a Pujazón y a otro socio en el Estudio Orellana, ubicado en Guardia Civil. Después, cuando se reunió con Pocho Alarcón en el Club Alianza Lima para explicarle cómo se podían subsanar las observaciones hechas por la Sunarp. Luego, en la asamblea de socios del 27 de agosto.

–Efectivamente, yo dije que en siete días se podía inscribir porque ese es el plazo legal. El problema principal no era el de las firmas sino el de la convocatoria de los asistentes a la Asamblea.

Esta convocatoria debía ser firmada por Alfonso de Souza Ferreira, el anterior presidente de Alianza Lima, sin embargo debido a los líos internos eso era imposible. Zaplana propuso entonces revisar el estatuto del club, si este lo permitía, Carlos Franco, el anterior vicepresidente, también podía firmar ese documento.

Durante la asamblea del 27 de agosto,  Zaplana cuenta que Pujazón le confirmó que Carlos Franco había aceptado firmar la convocatoria. Así, días después, Ludith Orellana le pidió que acompañe al encargado notarial para recoger la firma de Franco. Ella afirma que lo último que hizo fue redactar un texto para la esquela de convocatoria que debía ser firmada por Franco.

Yo no tuve nada que ver con las firmas. A mí, el señor Pujazón me dijo que ya tenía firmada el acta. Después yo me retiré y supe que contrataron a un chico que había trabajado en Huacho. No recibí ni un sol por las horas que pasé en el Club.

Durante la época en la que María Zaplana trabajó en el programa radial Negocios Inmobiliarios, afirma que asistió al Estudio Orellana porque ahí se atendían las consultas que recibían en el programa. Asegura haber visto a Blanca Paredes y a Benedicto Jiménez sin saber las relaciones que estos personajes podrían tener con Orellana.

–Los abogados actuamos bajo el principio de buena fe. Además, como repito después yo me retiré. Alarcón me llamó luego a fines de setiembre para decirme que quería modificar el estatuto porque le querían dar un golpe de estado y le dije que yo estaba con un embarazo de riesgo y no iba a poder.

 

Relaciones

Según Rocío Rojas Castellares, socia de María Zaplana en el estudio de abogados ZyR abogados, el que hayan terminado vinculadas a la red Orellana fue, de alguna manera, producto del azar.

–A María le preguntaron si conocía a una abogada que supiera de procesal y ella me recomendó con Orellana para ver el tema de Pachacamac. Luego, a mí me preguntaron si conocía a un penalista y recomendé al papá de mi hija (Rudy Espejo)

Tanto María Zaplana como Rocío Rojas son conscientes de que su relación laboral con Orellana las ha puesto en la mira, pero consideran que existe una persecución innecesaria.

–La época en la que Ludith Orellana estuvo más guapa fue cuando iba donde mi peluquera. Yo se la recomendé. ¿También la van a investigar a ella?