noticias Lunes, 13 octubre 2014

Los golondrinos no son exclusivos de San Isidro. En varias regiones del Perú sigue habiendo problemas por estos votantes

Diego Pereira

I'm back, bitches » @algunpereira » diego@utero.pe

Madeleine arañó la verdad cuando afirmó que «los ‘votos golondrinos’ existen en los pequeños pueblos del país, en las provincias» (o sea, ahí donde solo llegan las ONG). Solo tuvimos que escarbar un poquito para descubrir que los votos golondrinos no son exclusivos de San Isidro.

Horror.

Empezando por esta golondrina que pasó desapercibida: Ana Jara votando en Ica.

¡Ampay! Foto: captura de pantalla del Twitter de Ana Jara.

¡Ampay! Foto: captura de pantalla del Twitter de Ana Jara.

 

Fuera de bromas (y fuera de San Isidro) el voto golondrino es real

Lo cierto es que el «golondrinaje» se puede definir fácilmente y sin hacerse muchas bolas: es un operativo que busca cambiar el voto mediante cambios domiciliarios con la finalidad de favorecer a un candidato, generalmente en un distrito con pocos electores.

Lo curioso de todo el escándalo armado por los golondrinos sanisidrinos es que Fernando Andrade acaba de presentar un proyecto de ley para evitar el voto golondrino. La iniciativa es buena, con tal de que se aplique donde realmente se necesita.

Pero, ¿dónde se necesita?

1. En Puerto Bermúdez:

Como adelante Lúcar, aquí el 90% de los votos fueron quemados por acusaciones de votos golondrinos. La situación es bastante caótica.

2. En Huarochirí:

 

Y aquí el caos fue similar: un tumulto de personas se apoderaron de varias ánforas y quemaron todo exigiendo nuevas elecciones también por culpa de los votos golondrinos. 

3. En Tumbes

Captura de pantalla, La República.

Captura de pantalla, La República.

En San Jacinto (Tumbes), una mujer falleció producto de un disparo en la cabeza luego de que la Policía hiciera varios disparos al aire intentando dispersar a la turba que protestaba por los votos golondrinos.

4. En Cajamarca

Captura de pantalla, El Comercio

Captura de pantalla, El Comercio

Aquí básicamente TODAS las provincias tuvieron incidentes con los votos golondrinos.

5. En Chiclayo

Foto: La República.

Foto: La República.

En Zaña y Pimental no solo se exige la anulación del proceso electoral por los votos golondrinos, sino que también encontraron actas lacradas detrás de un colegio en Tumán.

6. En La Libertad

Foto: RPP Noticias

Foto: RPP Noticias

Por cierto, José Murgia Zannier –candidato aprista a la Presidencia Regional de La Libertad– también denunció votos golondrinos en la sierra de dicho departamento.

Lamentablemente para nuestro país, las golondrinas no son solamente limeñas. Y sobre quema de ánforas por presunto fraude hay aún más casos:

 

Oda a la golondrina

Habíamos jurado dejar a Maddy de lado y mantenemos esa promesa en pie.

Si nos referimos a ella indirectamente es porque eso es lo que hizo Aldo Mariátegui en su columna de ayer refiriéndose al terrible, espantoso y multitudinario ataque de los votos golondrinos en San Isidro por parte del PPC.

Respondiendo a lo comentado por Fernando TuestaAldo insiste en el tema con un poema conmovedor, parafraseando a Gustavo Adolfo Bécquer (cursi, sí, pero efectivo para sus lectores imaginamos):

Volverán los oscuros golondrinos/en San Isidro a votar/y otra vez por el PPC/jugando sufragarán/Pero aquellos que Tuesta disculpa/y ponían a Velarde a ganar/aquellos que residían desde Cantella…/¡aquellos ya no votarán!/Volverán los evangelistas de Lay/con el PPC a pactar/pero aquellos que a Meier abandonaron/¡aquellos ya no volverán!”.

Por favor, intenta controlar tus lágrimas y sigue leyendo:

¡Becquer ya es peruano! Es que, según Tuesta, no es ningún problema que aparezcan votantes golondrinos que son militantes del partido que ganó apretadamente las elecciones porque son “pocos” (hasta ahora…). Es decir, si son “pocos” no hay ninguna trafa y “un golondrino no hace verano (electoral)”. Además, como esto ha perjudicado al fujimorismo y no a su adorada izquierda, entonces no hay problema para Tuesta. No se por qué, pero intuyo que la reacción de Tuesta y de muchos sería muy distinta si la sanisidrina derrotada por tan poco margen y con golondrinos fuera su Glave o Villarán y no Osterling. ¡Allí sí habría harta chilla!

 

Bueno, en el interior del país sí hay «harta chilla» (no confundir con harta chía) y la situación parece estar aún lejos de resolverse.

Diego Pereira

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