corrupción , noticias , politica Jueves, 9 octubre 2014

Luis Castañeda, episodio III: Revenge of the Sith (y otras consecuencias de su aplastante triunfo)

LAA FOTO

PAYBACK TIME, BITCHES!!

¿Sigues en depre por la victoria de Castañeda? ¿Ya se te acabaron los memes de «fuck it, me mudo a Narnia»? ¿Repasaste todos los posts de Hummus of Barranco para sentirte mejor? Aquí estamos para ayudarte a pasar de la etapa de negociación a la de aceptación. Lo primero, por favor, es dejar de insultar a los electores de Castañeda. Repetir que son idiotas ochocientas veces puede ayudarte a superar la fase de ira pero no ayuda a entender dónde estamos y a dónde vamos. Tampoco sirve de nada ponerse paternalistas. Primero, tratemos de entender cómo ha quedado el panorama.

Primero lo primero: este es el monstruo

YOMI YOM. Imagen: Andrés Edery

YOMI YOM. Imagen: Andrés Edery

  • Castañeda es el primer alcalde de Lima, en más de un siglo, que postula a un tercer período y lo logra (los antecedentes más cercanos: Torrico y Elguera en el siglo XIX  (gracias por el dato, Godoy)).
  • Su partido, Solidaridad Nacional, se fortalece. Independizado, por fin, del PPC desde el 2008, en las últimas elecciones colocó 9 congresistas. Se fue Reggiardo (llevándose la inscripción de Cambio 90, al que rebautizó como Partido Patria Segura) y expulsaron a Heriberto Benítez. El triunfo de su líder estabilizará los 7 de la bancada.
  • Colocó a 19 alcaldes distritales. Casi la mitad de los distritos tiene un alcalde de Solidaridad Nacional (incluyendo a Miyashiro, que postuló con su agrupación propia, pero aliado a Castañeda). Comparen eso con los 0.0 (cero cero) alcaldes que tenía Villarán.
  • La única buena noticia: está limitado a Lima. No ha conseguido ninguna región ni alcaldía provincial (salvo la alcaldía provincial de Pasco). Ante la debacle de cierto partido y la solidez exclusivamente limeña de la gente del Mudo, ya podríamos decir que Solidaridad is the new PPC.

Previsiblemente, su luna de miel será larga. El respaldo a Castañeda es increíble, especialmente en sectores populares. Al 100% de la ONPE, sus porcentajes más altos fueron obtenidos en Puente Piedra (63.86%), Villa el Salvador (62.15%) y Comas (60.09%). Pero, ojo, el Mudo no es un fenómeno exclusivo del D/E. Los distritos A/B en los que obtuvo sus porcentajes «más bajos», también votaron en bloques altísimos por el actual alcalde.  El distrito que menos votó por Castañeda fue San Isidro (33.49%, distrito en el que, por cierto, ganó el Apra, por una diferencia de solo 34 votos). Lo siguen Miraflores (34.5%) y, ya lejos, La Molina (39.98%). Todos esos porcentajes están muy por encima, por ejemplo, de la valla del 30% que ha obligado a tantas regiones ir a una segunda vuelta.  

¿Qué carajos pasó?

¡Milagro!  Apareció y habló

¿Qué gana en un cerro?, pregunta el tuitero. Qué creen que ganó.

Pasó que aprendió. Después de haber tenido una catastrófica campaña en el 2011, esta vez sí supo jugar sus cartas. Castañeda siempre ha tenido un techo alto pero, como sucedió en la campaña presidencial, también muy frágil. Pudo haber perdido fácilmente su 60% inicial pero esta vez , como dice Fernando Vivas, capitalizó todo:

La mejor campaña: la de Castañeda, porque fue concebida a partir de la angurria y los complejos de sus rivales; porque convirtió un primer error (la conferencia de prensa cancelada) en un efectivo distanciamiento con los medios que le sirvió para hacerse de una imagen de candidato popular no tradicional; porque capitalizó la tacha del JEE anulada por el JNE ; y porque creó la mejor postal de la contienda subiéndose a un cerro para que lo entreviste Beto. Que fue una buena idea, lo confirmó Susana, pues más adelante ella hizo lo mismo.

Sobre todo, supo entender cuáles serían los clivajes de la campaña: las obras y la gestión de Villarán, ambos indesligables. Aprovechó al extremo, pero con inteligencia, los puntos flacos de la actual gestión. Milton Vela lo resume muy bien:

Hubo MUCHA inteligencia en su campaña de comunicación integrada. Me da bronca decirlo, lo confieso, pero su comunicación fue notable, desde Internet, paneles exteriores, televisión, hubo unidad e inteligencia en reforzar la frase fuerza “Vuelven las obras”, no atacar frontalmente a Villarán -había mucha gente que hacía ese servicio- pero sí destacar el “ella no, pero nosotros sí lo haremos”.

Pésima gramática, gran idea.

Pésima gramática, gran idea.

¿Quién fue el artífice de esta campaña? Como se sabe, la victoria tiene muchos padres. Uno de ellos es, según una entrevista de El Montonero, el publicista personal de Alan García, Hugo Otero (que, fiel a su costumbre, sólo dice que «conversaba» con Castañeda). Esto evidenciaría, claramente, que Castañeda era el primer cañón de la escopeta de García (y Cornejo era el segundo). Por otro lado, la campaña digital de Castañeda estuvo a cargo de la agencia peruana Electo, dirigida por Víctor Aguilar Rodríguez, hijo de la alcaldesa de Piura, Ruby Rodríguez. Ellos no dudaron en atribuir la victoria a «Pepe» Luna, congresista y dueño de la universidad Telesup:


Aunque, como ya se ha dicho antes, la jefa de campaña de Castañeda fue la misma Villarán.

¿A dónde vamos?

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Castañeda ya ha dicho que «el Corredor Azul es un antisistema» (¿?). ¿Vuelve el imperio de Orión? ¿Regresarán los comerciantes a La Parada? ¿Este año será la última vez que tendremos el privilegio de asistir a un FAEL? Finalmente, fíjense en la imagen, quizás eso es lo que quieren sus votantes. Oscar del Valle nos proporciona una pista:

Lima es una ciudad con cerca de un 70% de informalidad. Gran parte de ella, conformada por negocios de migrantes o hijos de migrantes, que además tuvieron que esforzarse mucho para sobrevivir en la capital y que hoy, empujados por los beneficios del desarrollo, empiezan a ver los frutos de su esfuerzo. Una candidata como Susana Villarán, que ofrece reformas y cambios la tiene difícil ante este escenario.  (…) Es lógico que, luego de haber alcanzado cierta estabilidad económica y teniendo mucho que perder con una alcaldesa reformista, lo más racional para el comerciante informal sea emitir un “voto conservador informal”. Sobre todo si, como señala Julio Cotler, “el 60% de la clase emergente es todavía vulnerable y puede caer nuevamente en la pobreza ante un resfrío”. El alcalde que mejor capitalizó este temor por parte del electorado informal es Luis Castañeda Lossio, un alcalde ciertamente sin propuestas y que parece prometer un continuismo en vez de alentar las reformas estructurales y de raíz que Lima necesita. Desde la visión de los comerciantes informales, resulta favorable un voto conservador que no va a alterar sus vidas ni sus bolsillos y creo que es perfectamente entendible.

Por supuesto, el conservadurismo es todo lo contrario al progreso. Las reformas se pueden llevar a cabo sin perjudicar a la mayoría, pero eso es algo que Castañeda no asumirá. Otro punto álgido de la gestión «solidaria» será la previsible venganza que ejercerá contra los que considera sus perseguidores. Y sí tienen de dónde agarrarse. A los integrantes de la gestión saliente les esperan años difíciles. Pero hay buenas noticias: a diferencia de sus primeras gestiones, ahora hay demasiados reflectores no sólo sobre el sillón municipal, sino también sobre el Concejo. Ahora los regidores también tienen protagonismo. Ahora del devenir municipal es parte de la agenda. Y más importante aún: ahora sabemos de qué son capaces Castañeda y su entorno. Ya empieza el Episodio III, ¿están preparados?

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