discriminación , noticias , sociedad Viernes, 30 mayo 2014

Magaly Solier no vino a RPP para hablar del enfermo del Metropolitano

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imagen: El Comercio

Teníamos entrevista con Magaly Solier en el último bloque de Ampliación de Noticias, para promocionar su disco. Magaly llegó llorando muy alterada y le pregunté (durante la pausa) qué le pasaba. Me contó que un hombre se había masturbado atrás suyo en el Metropolitano, que ella se había bajado del bus y le había metido un par de cachetadas. Le pedí que lo denunciara al aire y eso hizo. A Magaly le temblaban las manos y vi en su cara ese rostro que ya conozco: asco, ira impotencia, ganas de matar a alguien. Por supuesto, ella no encontró quién la ayudara y nadie en el bus se solidarizó con ella. Ya basta. Que un imbécil te agreda o se masturbe encima tuyo no le importa a nadie. No hay quién te defienda.

La misma historia y la misma reacción la tuve yo en uno de mis primeros viajes en ikarus a la universidad, le pasó a Daysy, que trabajaba en mi casa, hace un par de años, me la contó Susana una chica que hacía danza conmigo, me la explicó Sara la secretaria de un centro pre universitario, y se la he escuchado toda la mañana a mujeres que llamaban a RPP a decir “ya basta”. ¿Qué tiene que pasar para que ocurra un cambio? ¿Encima de quién más se tienen que masturbar estos imbéciles para que dejemos de ser la anécdota del día y se haga algo al respecto?