internacionales , noticias , politica Martes, 4 febrero 2014

Por qué todo lo que creías sobre las 200 millas marítimas estaba equivocado

¿Qué está pasando que agentes chilenos exigen que cambiemos nuestra constitución? ¿Por qué nuestro eufórico congresista Jorge Rimarachín nos alerta de una «chilenización»?

Take it easy, boy. El pasado viernes tuvimos una charla muy didáctica con el internacionalista Farid Kahhat. Así que con su ayuda, y el googleo intenso de éste su servidor, te vamos a presentar 6 datos que debes tener en cuenta para entender el tema de las 200 millas y la Convemar.

 

1. ¿Qué es la Convemar y por qué estamos hablando de ella?

convemar

Estas son las zonas marítimas según la Convemar. Imagen: Wikimedia

La Convemar es la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, considerado uno de los tratados multilaterales más importantes de la historia.

¿Qué establece? Algo tan simple como que los países tienen derecho a dos cosas:

  1. Un mar territorial de hasta 12 millas (donde hay soberanía; es decir, nadie puede entrar sin permiso).
  2. Una Zona Económica Exclusiva de hasta 188 millas (donde países extranjeros tienen derecho al libre tránsito pero no a pescar sin permiso).

¿Y por qué estamos hablando ahora de ésta convención? Bueno, porque el Perú es uno de los pocos países que no lo han firmado y la Corte de La Haya, en su sentencia, reconoce que los límites trazados se ajustan a lo regulado en la Convemar. Esto último ha sido aprovechado por algunos chilenos que han pedido que el Perú firme la Convemar para poder acatar el fallo.

 

2. ¿Pero necesitamos firmar la Convemar o no?

Imagen: Wikimedia

En gris, los países que no han firmado la Convemar. ¡Hasta Bolivia lo ha firmado! Imagen: Wikimedia

No hay nada en nuestra legislación que nos ponga en contra de ésta Convención. Acá está el artículo 54 de nuestra Constitución:

Artículo 54°. El territorio del Estado es inalienable e inviolable. Comprende el suelo, el subsuelo, el dominio marítimo, y el espacio aéreo que los cubre.

El dominio marítimo del Estado comprende el mar adyacente a sus costas, así como su lecho y subsuelo, hasta la distancia de doscientas millas marinas medidas desde las líneas de base que establece la ley.

En su dominio marítimo, el Estado ejerce soberanía y jurisdicción, sin perjuicio de las libertades de comunicación internacional, de acuerdo con la ley y con los tratados ratificados por el Estado.

Como explicó Farid Kahhat, al hablar de «dominio» (que no es una figura legal reconocida internacionalmente), este artículo es suficientemente ambiguo. Por tanto, no choca con ninguna regulación internacional.

Esto fue lo que nos salvó.

Si la Corte hubiera encontrado que íbamos en contra del derecho internacional establecido en la Convemar, podríamos haber perdido en La Haya. 

 

3. Ah, ya. Entonces mejor no firmamos la Convemar.

Una nada sensacionalista portada de La Razón.

Una nada sensacionalista portada de La Razón.

Noooo. No no nnnooo.

A ver: Que no necesitemos firmar la Convemar para cumplir con La Haya no quiere decir que nos perjudique firmarla. ¿Se entiende?

Firmando la Convemar no perdemos dominio marítimo (gracias a ella nos reconocieron 188 millas de Zona Económica Exclusiva), no aumentará la depredación marina (ahora tendrán que pedirnos permiso para pescar, antes no porque era altamar) y no renunciamos al mar que nos entregó La Haya (al contrario, gracias a la Convemar es que la Corte nos otorgó ese territorio marítimo).

Entrevistado en LaLey.pe, el especialista en derecho del mar, Miguel Ángel Rodríguez, coincide:
Eso sí, para Rodríguez, ya es momento que el Perú firme la Convemar, no por un asunto con Chile sino por las múltiples ventajas que traería al país. Consideró que sostener que el mar territorial tiene una distancia de 200 millas, y que por lo tanto nadie puede entrar siquiera a navegar, es «absurdo e insostenible» en el derecho internacional.

 

4. Pero… ¿y las 200 millas del mar de Grau?

Olviden todo lo que aprendieron en el colegio: el Perú nunca ha tenido 200 millas de mar territorial.

Desde el gobierno de José Luis Bustamente y Rivero, el Estado Peruano ha reivindicado 200 millas de soberanía en el mar. Pero siempre fue sólo eso: una reivindicación. Una proclama. Una intención. Nunca llegó a ser parte de Constitución ni ley alguna; ni estuvo normada por el Derecho Internacional.

Fernando Vivas ha explicado mejor que nadie nuestra situación:

La gran ironía es que, mientras el Perú se apartó de la Convemar fundada en 1982 por no dar el brazo a torcer en el dogma del «mar territorial», la convención sí recogió en lo esencial la idea de las 200 millas. Simplemente la relativizó y modernizó, reconociendo la soberanía plena hasta las 12 millas y desde allí hasta las 200 creando una «zona económica exclusiva», que facilita la navegación ajena, pero asegura la explotación de la pesca y el subsuelo. ¡Eso es lo que importa! La soberanía líquida hasta más allá del horizonte quedará como un sueño del milenio pasado.

 

5. Entonces, ¿qué demonios hemos ganado?

Imagen Originial: Corte La Haya

Lo rojo es nuestro mar territorial. Lo lila es nuestra Zona Económica Exclusiva. Imagen Original: Corte La Haya

Eso ya lo hemos explicado en este post. Pero, a ver, vamos de nuevo.

  • La línea negra del mapa que trazó La Haya, define donde termina (o comienza) el mar territorial y la zona económica exclusiva de cada país.
  • Hasta 12 millas tenemos mar territorial, donde ejercemos soberanía, y que nunca estuvieron en discusión.

En esa zona –entre la milla 12 y la milla 200– no podremos impedirles, a los extranjeros, la libre navegación, el sobrevuelo y el tendido de cables.  Sin embargo, sí podremos fiscalizar la pesca en esta zona (antes cualquier podía pescar ahí porque era considerado altamar). De hecho, nos aseguramos la explotación exclusiva de cualquier recurso, incluyendo yacimientos minerales o petroleros.

 

6. ¿Le hacemos caso a Rimarachín? ¿O al agente chileno sobre cambiar nuestra constitución?

Pues, a ninguno. Como acabamos de explicar (y al contrario de lo que nos quiere hacer creer nuestro apasionado congresista), incluso si firmarámos la Convemar, no perderíamos nada. Pero tampoco es que necesitemos firmarla para acatar La Haya.

Por el otro lado, no hay fundamento en lo que afirma el agente chileno Alberto Van Klaveren sobre cambiar nuestra Constitución. Como explicó el ex-canciller Eduerdo Ferrero Costa“el fallo no tiene condiciones para su implementación, el fallo no tiene plazos exigibles, el fallo ya está vigente y es obligatorio». O sea que, lo único que se necesitamos para ejecutar el fallo es determinar las coordenadas. Y ya. Nada más.

Quizás –aunque esto es debatible– se necesite ajustar la Constitución si es que –eventualmente– firmamos la Convemar. Pero esa es otra discusión, amigos Rimarachín y Van Klaveren.

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