noticias Domingo, 12 enero 2014

Vargas Llosa vs. Vargas Llosa

La Guerra por la Concentración ha hecho que la familia Vargas Llosa entre en un conflicto irreconciliable.

Imagen Referencial

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Bueno, estoy exagerando bastante. Lo cierto es este tema ha hecho que  Mario Vargas LLosa discrepe con su hijo, Álvaro Vargas Llosa. Y sus columnas de esta última semana lo grafican muy bien.

En el diario El País de España, Vargas Llosa papá volvió a escribir sobre la concentración de medios y lo peligroso, en su opinión, de que el gruop El Comercio controle un poco menos del 80% de la prensa escrita:

“Ahora bien, que haya una economía de mercado y se respete la propiedad privada no bastan, por sí solas, para garantizar la libertad de prensa en un país. Esta se ve amenazada, también, si un grupo económico pasa a controlar de manera significativamente mayoritaria los medios de comunicación escritos o audiovisuales. Es lo que acaba de ocurrir en el Perú con la compra, por el grupo El Comercio, de los diarios de Epensa, operación que le asegura el control de poco menos que el 80% de la prensa escrita en el país. (El Comercio posee también un canal de cable y el más importante canal de televisión de señal abierta del Perú). Esto ha generado un intenso debate sobre la libertad de información y de crítica, algo, me parece, sumamente útil porque el tema desborda el ámbito nacional y afecta a buena parte de los países latinoamericanos”.

Al otro lado del ring, Vargas Llosa hijo, en el diario La Tercera de Chile, asegura que decir que existe acaparamiento o monopolio es un absurdo, porque -como los medios escritos no son un bien finito- pueden entrar periódicos en cualquier momento, que reviertan la participación en el mercado del grupo El Comercio

La figura del acaparamiento y el monopolio es un absurdo en este caso (para no hablar de lo obsoleta que resulta en la era informática). El acaparamiento tiene sentido cuando se habla de licencias y frecuencias, no cuando se habla de lectores de diarios. A menos que El Comercio encadene a sus lectores a su edificio en el Jirón Miró Quesada, no se ve cómo podría “acapararlos”. Hace una década, La República abarcaba una cuota de mercado tres veces superior a la de su rival. Como no había “acaparamiento”, las cuotas de todos los participantes sufrieron variación: algunos lectores migraron de unos diarios a otros y surgieron muchos nuevos. En ese proceso, la creación de medios desde cero, sólo uno de ellos político y los otros de muy diverso tipo, permitió al grupo hoy dominante ampliar su cuota y alcanzar esa posición”.

Al menos los dos coinciden que Ollanta debería ahorrarse los comentarios en este tema.