#intervenganAPDAYC , noticias Miércoles, 30 octubre 2013

Guía para intervenir APDAYC

Señores congresistas, agradezco la oportunidad de, a través suyo, cerrar periodísticamente, hoy, aquí en el Congreso de la República, una investigación iniciada hace casi dos años. Digo que se trata de un final periodístico porque, como corresponde, a título personal estoy dispuesto a colaborar, duren lo que duren, con las investigaciones de las autoridades que han decidido, finalmente, intervenir a APDAYC.

Como pueden observar, traigo conmigo los documentos que sustentan la investigación realizada por Jonathan Castro y por mí, con la asesoría inicial del periodista del Miami Herald, Enrique Flor, la producción de la agencia INFOS y publicada durante un mes y medio en el blog El Útero de Marita. Copias de estos documentos –y de los otros materiales, inéditos, que serán presentados hoy ante ustedes– también serán entregadas al Ministerio Público.

Con la esperanza de que sea de utilidad para sus propias pesquisas, quisiera reseñar, brevemente, cuáles son las cinco áreas de investigación en las que se dividieron nuestras publicaciones.

Para ilustrarlas me gustaría mostrar esta infografía realizada por Gino Palomino, uno de los muchos lectores que han colaborado espontáneamente, ad honorem, con nuestro trabajo. Se trata de una versión resumida de la organización montada por Armando Massé.

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infografía: Gino Palomino

La primera área de investigación fueron las empresas y asociaciones familiares del clan Massé – Pinillos – Cabello: E. T. Music, Trauni, Iempsa, Disvensac, Canampro, J.R. Inversiones y, por supuesto, la misma APDAYC.

Para no aburrirlos con detalles que pueden encontrar en el blog, sólo menciono algunos puntos relevantes: la editora E. T. Music Perú es de la señora Lourdes Pinillos, esposa de Armando Massé. Pinillos es socia de Luis Ehlrich, dueño de E. T. Music Publishing. APDAYC le ha pagado a esas dos editoras un total que excede los 540 mil soles. Esta es una revelación que incluso directivos de APDAYC que eran autores editados por E. T. Music, como Julio Andrade, desconocían.

El cuñado de Lourdes Pinillos es Carlos Cabello Rodríguez, quien fuera Director General de APDAYC y que, en el 2003, fue sentenciado por el 25o Juzgado Penal de Lima por haber cometido fraude contra APDAYC. El caso prescribió y, actualmente, Cabello gerencia, mediante un service, el local de APDAYC de Surco. En ese local de APDAYC tienen domicilio legal la mayoría de entidades familiares que nombré hace unos instantes, todas vinculadas al negocio de la música.

La segunda área de investigación fue el esquema de perpetuación en el poder de Armando Massé. Massé mismo elaboró el reglamento electoral con el que se ha venido reeligiendo. Gracias a ese reglamento, de los miles de autores y compositores asociados a APDAYC, sólo un grupo privilegiado de 248 pueden votar en la Asamblea General de este año. Y, de ese grupo, solo 14 cumplieron los requisitos para ser elegidos como directivos.

En APDAYC hay algunos socios que son más socios que otros. Los “Principales” tienen un voto que vale por cinco y el de los “Activos”, vale por tres. Gracias al hacker (un estilo de vida que, en principio, no debería ser criminalizado, señores congresistas) Aniversario Perú conseguimos demostrar que existe una correlación entre el valor del voto y la cantidad de regalías. Es decir, que los socios con más votos, son, curiosamente, los que ganan más dinero.

La tercera área de investigación es, precisamente, la de las regalías. El reglamento de distribución de regalías también fue confeccionado por Armando Massé –quien, por cierto, cobró más de 8 mil soles por elaborarlo–. Aquí nosotros funcionamos principalmente como elemento disparador. Colocamos el tema en agenda y habrán visto ustedes, en distintos medios, las mútiples denuncias de autores y compositores, nacionales y extranjeros, que no ganan lo que a todas luces les corresponde.

El caso de las regalías de los directivos es de lo más interesante. Por ejemplo: de los casi 62 mil soles que Julio Andrade ha ganado en los últimos cuatro años, 21 mil –la tercera parte– provienen del “Fondo de Contingencia”, un rubro que no es una regalía directa, arbitrario, al que APDAYC destina el 14% de su millonaria recaudación.

En este punto, debo hacer un anuncio. Con la ayuda desinteresada de varias personas que serían consideradas delincuentes según la Ley de Delitos Informáticos –principalmente el hacker conocido como Kamisama– hemos levantado una base de datos interactiva de los pagos de APDAYC del 2012.

La base de datos está siendo lanzada en este mismo instante en el blog El Útero de Marita. Allí, ustedes, señores congresistas, las autoridades correspondientes y cualquier persona podrá explorar por sí misma cuánto dinero se han llevado los trescientos y algo socios mejor pagados de APDAYC, no solo en qué rubros específicos de regalías, sino en bonos de escolaridad, de estímulo, de producción, los diversos premios llamados “joyas”, rentas mensuales para los socios principales, etcétera. Además, se puede ver la distribución de pagos con relación al tipo de socios.

Incluso se puede “enfrentar” los pagos de dos autores. Así todos podemos comprobar exactamente cómo hace Armando Massé para ganar más regalías que Pedro Suárez Vértiz.

La cuarta área de investigación explora qué se ha hecho con lo recaudado. Según la ley, APDAYC puede usar hasta un 30% de su recaudación en gastos administrativos. Aquí la palabra clave es “hasta”. Podría ser menos, pero nunca lo es. De hecho, casi siempre ha sido más del 30%.

Massé se jacta de haber pasado de 6 millones de recaudación a 60 millones. Esto quiere decir que los gastos administrativos se han multiplicado por diez durante su gestión. O sea, este año APDAYC destinará 20 millones de soles, cobrados a todos los peruanos, para gastos administrativos.

¿En qué se ha ido este dinero? En  pagar la maestría de Massé en Centrum, por ejemplo. Pero también en prestarle dinero a Aprofip –otra de la sociedades de Massé– para que ésta compre un catálogo musical que finalmente terminaría en manos de Trauni, otra de sus empresas familiares. ¿En qué más se ha ido este dinero que pudo perfectamente haber sido distribuido entre autores y compositores? En comprar radios por todo el Perú, que son administradas por la Fundación Autor, también creada por Massé, y a la que, por dicha administración, APDAYC le paga el 2% de toda su millonaria recaudación.

Finalmente, la quinta área de investigación se refiere a los movimientos de Massé para constituirse, él y su entorno, en una Ventanilla Única para pagos de derechos de autor. Esto incluye las movidas para quebrar Anaie, la sociedad de actores e intérpretes, y crear SONIEM, una sociedad de gestión tomada por cantantes con más de una vinculación con Massé, como vemos en nuestro organigrama.

Además, están las movidas para hacerle a Unimpro –la socidad de gestión de derechos fonográficos– lo mismo que se le hizo a Anaie. Cada día que pasa, Unimpro está más cercada. Para esto Massé ha formado Aprofip y Camprofon, que agrupan a decenas de socios de Unimpro, y que están dominadas por el entorno famiilar de Massé.

No sólo eso. Según la propia declaración del actual director general de APDAYC, Rubén Ugarteche, la empresa Fono Left también es de Massé. Fono Left, según denuncia Unimpro, está haciendo las veces de sociedad de gestión cuando no lo es.

Nosotros hemos demostrado que, en el caso del Sodimac, Tottus y Open Plaza, sus gerentes fueron demandados por APDAYC cuando decidieron prescindir de la música de su catálogo. Ahora, curiosamente, usan música de Fono Left, que privilegia las composiciones de los autores del entorno de Massé. Según un testimonio que hemos publicado, APDAYC se ha acercado a por lo menos una cadena de supermercado más, con esa denuncia en la mano, para convencerlos de usar la música de su catálogo.

Así, Armando Massé queda al centro no solo de los cobros por derechos de autores y compositores, sino también de los cobros por derechos de intérpretes y derechos de producciones fonográficas. Su organización decide qué canciones suenan en los centros comerciales y en sus radios.

Además –y esto no se ha dicho hasta ahora–, según propia publicación en el Facebook de APDAYC del 27 de mayo de este año, ya han adquirido “el 90% del catálogo de la música nacional (IEMPSA, El Virrey, DIN, Disvensa, Sonoradio)“. Ojo que Iempsa y Disvensa, por ejemplo, no le pertenecen a APDAYC, sino al entorno familiar de Massé.

Ya se entiende, entonces, por qué vinieron, aquí al Congreso, cinco entidades vinculadas a Massé –bajo la apariencia de independencia entre ellas– para presionar por la aprobación de la ley de cuotas de radio.

No fue la única vez en la que Massé se ha burlado del Congreso. Ante una pregunta del congresista Luis Galarreta, respondió que Fono Left no era suya. Según su brazo derecho –y lo tenemos grabado– sí lo es. En los papeles le pertenece a un amigo con el que viaja por el mundo.

Infografía elaborada por el diario La República sobre la base de la elaborada por Gino Palomino

Infografía elaborada por el diario La República sobre la base de la elaborada por Gino Palomino

Es en este punto que me gustaría pasar a lo que nosotros, como periodistas, no pudimos hacer y sí pueden hacer ustedes, señores congresistas, y las autoridades correspondientes, para desentrañar la verdad sobre APDAYC.

En primer lugar, levantar el secreto tributario y bancario de las siguientes personas Armando Joaquín Massé Fernández, Evelyn Bellido, José Escajadillo, Carlos Gamaliel Cabello Rodríguez, Lourdes Pinillos Giannoni, Jesús Pinillos Giannoni, Rosa Pinillos Giannoni, Estanis Mogollón, Arturo “Pocho” Prieto, Alberto “Tito” Mauri, Rosa Guerra “Rossy War”, Enrique Cano-Alva Pueyo “Kike Cano”, Ernesto Diez Canseco Miglia, los ciudadanos norteamericanos Luis y Yolanda Ehlrich, los empleados de APDAYC Eusebio Hurtado Viguria, Javier Castañón, José Zelada, Oscar Daniel Soto Enciso, además de los de las siguientes personas jurídicas: Asociación Peruana de Autores y Compositores, Fundación Autor, Producciones Iempsa, Asociación de Productores Fonográficos Independientes del Perú, Sociedad Nacional de Intérpretes y Ejecutantes de la Música, Trauni SAC, Cámara Nacional de Productores Fonográficos, JR Inversiones y Negocios, Distribuidora y Ventas SA, E. T. Music Perú, Mus & K Perú, Zurigata Producciones, Huacasoft SAC y Fono Left SAC.

Además, someter a un análisis esta información. Se trata del backup de la informacion contable de APDAYC, desde el 2000 hasta setiembre de este año. Se encuentra en lenguaje SQL y, según dos fuentes, revela información muy distinta a la que conoce Indecopi.

Además, hago entrega de una tabulación –también realizada con la ayuda de amigos informáticos– de las canciones más repetidas de Radio Inspiración en lo que va del 2013 y también el ránking del 2012. ¿Cuántas de las canciones pertenecen a E. T. Music o Iempsa o a intérpretes, como el Grupo 5, cuyo representante legal de Armando Massé?

2013

Ránking de Radio Inspiración hasta setiembre de 2013. Tabulado por Aniversario Perú.

2012

Elaborado por la misma Radio Inspiración.

Quisiera también llamar la atención de las autoridades sobre el concurso público 02-2010-MTC, en el que APDAYC obtuvo frecuencias de radios en distintas localidades del país. En dicho concurso, compitiendo contra APDAYC, también se presentaron cuatro personajes estrechamente vinculados a la organización de Armando Massé. Esto debería ser más que suficiente para una intervención de la Contraloría en dicho proceso y, por cierto, también en los otros concursos que asignaron frecuencias radiales a esta institución.

La Contraloría también debería revisar el convenio, suscrito durante el gobierno anterior, entre IRTP y APDAYC. Si bien siempre se dijo que este convenio no implicaba la administración de Radio Nacional por parte de APDAYC, el blog Desde el Tercer Piso consignó que el congresista Jaime Delgado, durante la campaña del 2011, le pagó más de mil soles a APDAYC por 25 avisos emitidos en la radio de todos los peruanos. ¿Por qué APDAYC cobró por avisaje en Radio Nacional y cuántos casos similares ocurrieron?

Sería interesante también, que se cite a los gerentes del Grupo Falabella, del Grupo Ripley, de Supermercados Peruanos y de Cencosud para que expliquen las circunstancias de sus contratos con Fono Left.

Finalizo, agradeciendo la oportunidad de exponer al país, que ustedes representan, los hallazgos de este trabajo periodístico que culmina hoy, aquí, ante ustedes. En ningún caso nuestras investigaciones han tenido el propósito de establecer responsabilidades legales de ningún tipo. Somos periodistas, no abogados ni auditores. Pero sí quisimos aportar elementos de interés público –dado que APDAYC se ha constituido en una suerte de Sunat paralela que cobra masiva e indiscriminadamente a los ciudadanos–. Los elementos que hemos aportado, consideramos, merecen investigaciones oficiales por las instituciones competentes.

Por cierto, habrán notado los señores congresistas que no he mencionado a Indecopi, en absoluto, como una de las entidades que debería intervenir APDAYC. Una institución que asegura haber investigado 45 veces a su fiscalizada y que, sin embargo, ha permitido durante 14 años que se perpetúe la directiva responsable de todas estas tropelías; una entidad que investiga el proceso de compras de radios y que, sin embargo, tiene a Martín Moscoso –jefe de la Oficina de Derechos de Autor desde hace 10 años– acudiendo feliz a tomarse fotos al local de Radio Inspiración y avalando con su sonriente presencia un convenio contranatura con Aspec; una entidad que sabe que el modelo de sociedades de gestión está en crisis y ha generado casos comprobados y sancionados de corrupción en los símiles de APDAYC de España, de Colombia y de Brasil y, sin embargo, recién ahora, ante el escándalo, se da cuenta que la Ley de Derechos de Autor necesita correcciones urgentes.

De esta manera, para terminar, me permito exhortarlos, señores congresistas, a abordar concienzudamente el tema de fondo: las modificaciones a la Ley de Derechos de Autor. Estas modificaciones deberían realizarse de una manera consensuada, escuchando también las voces de la sociedad civil, de abogados especializados, de activistas online, para que el resultado sea un marco legal justo, ejemplar, pionero, listo para enfrentar los desafíos de la era digital que tan bien ha resumido Lawrence Lessig, cuyas charlas y libros están disponibles de manera legal y gratuita en Internet y cuyas ideas deberían modelar un nuevo entorno para el arte y la creatividad en el Perú; un entorno libre, por fin, de un sistema de abuso, chantaje y corrupción.

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