Lima , noticias , periodismo , politica Martes, 7 junio 2011

Presidente Humala

Hemos vuelto a la normalidad. (foto: asuckel)

(Un pequeño reciclaje de ideas y frases propias y ajenas)

– Después de 14 meses de campaña electoral, esto se acabó. Se lanzó Kouri, se lanzó Lourdes, cayó Kouri, subió Susana, contraatacó el establishment, no funcionó, ganó Susana, bajó Castañeda, subió Toledo, subió PPK, bajó Toledo, subió PPK pero nunca tanto, subió Ollanta, contraatacó el establishment, no funcionó, Ollanta pasó a segunda vuelta, Keiko pasó piola, empezó la segunda vuelta, subió Ollanta, siguió contraatacando el sistema, funcionó, subió Keiko, contraatacó la sociedad civil, funcionó, subió Ollanta y ganó Ollanta.

– Y así, veinte años después, Mario Vargas Llosa le ganó a Alberto Fujimori.

– Las segundas vueltas de este siglo: Fujimori le ganó a Toledo que le ganó a García que le ganó a Humala que le ganó a Fujimori. The circle of life.

– Muchos factores explican el resultado pero no quiero dejar pasar dos que fueron clave para que detener al fujimorismo en Lima: la movilización social y las redes sociales. Ambas confluyeron en el #26M, una jornada sinceramente histórica (más sobre esto, chez Roberto Bustamante).

– Amigo ppkausa, este es tu país al 99.69% de actas escrutadas (faltan algunos distritos):

Elaborado por Francisco Javier Rodríguez Arias

– ‎»Querida Lima, esta vez me tocó ganar a mí pero no te asustes. Ya nos tocaba. Atentamente, El Interior del País.» (@chinorubio)

– El problema, querido Interior del País, es cómo le explicamos esto a una Lima cuya primera duda ante este mapa es ¿quiénes son los azulitos?

– Claramente hay un problema con nuestro A/B, nuestra élite, nuestra burguesía o, como dice Alberto Vergara, nuestra casta dirigencial (no llega a ser clase). Llámenlo como quieran (PPKausismo le digo yo) pero ese es un sector de la población que vive de espaldas al Perú, es un sector capaz de creer que un señor apellidado Kuczynsky Godard podría ser una alternativa seria en un país tan fracturado, es un sector que repite y repite y repite los mismos errores electorales y postelectorales. ¡Y todavía tienen la concha de ser los más frustrados con el resultado!

– «Creyeron muchos que el poder fáctico (capital y prensa) podría detener la turba electoral y persuadir a muchos de los peligros del Nacionalismo, pero como en el 90, el periodismo carece de poder frente a las decisiones que cada cual toma respecto de sus lideres. No hay medio de comunicación (ni solo ni corporativamente) que determine el curso de los acontecimientos históricos.  El populorum es independiente, plenamente autónomo de las plumas y las voces que procuran encauzarlo o encantarlo. La realidad social manda y la pobreza en las tripas tiene más incidencia en las urnas que cualquier editorial.» (Raúl Mendoza Cánepa).

– «Los ganadores de siempre, se rehúsan a perder. Y no porque no reconozcan los resultados electorales o hablen de fraude. Sino porque un día después de las elecciones, Lima amaneció con las consecuencias esperadas del miedo económico del que tanto se habló durante la campaña: la bolsa de valores de Lima cayó 8 puntos y de manera preventiva se suspendieron las operaciones temporalmente. Los lobbyistas se cayeron de la cama temprano para anticiparse con recomendaciones de personajes a cargos estratégicos como el Ministerio de Economía, el Banco Central de Reserva e incluso la Presidencia del Consejo de Ministros. (Cancillería entra a definiciones secundarias por el momento). Los medios de comunicación –la mayoría de preferencias distintas a los resultados de los comicios— se sumaron a la presión. Los ganadores de siempre, no quieren dejar de serlo.» (Carlos Meléndez)

– Comentario a este post: «Qué fácil te resulta denigrar al 50% del país que no votó por OH y q es el q mantiene con sus impuestos al otro 50%». Impresionante. He visto ese razonamiento estilo «nosotros te mantenemos, humaliento» en algunos muros de Facebook.

– No hemos aprendido nada y no aprenderemos. Los aspavientos de la gentita del Movimiento Libertad luego del triunfo de Fujimori fueron idénticos al drama PPKausa de estas elecciones. Por eso es que nuestra mente más preclara, Mario Vargas Llosa (a quien los peruanos, nuevamente, le debemos una disculpa), sabe exactamente de lo que habla cuando la raja:

[youtube width=»480″ height=»390″]http://www.youtube.com/watch?v=R8D73aYymWY&feature=player_embedded#at=85[/youtube]

– Nuestra clase dirigencial tiene que leer más a Vargas Llosa y menos a Ricardo Lago, debe entender que necesitan voces que digan la verdad, no que les inventen los cuentos que quieren escuchar, deben entender que un mall no es progreso, deben entender que en el sur también han votado por sus bolsillos (vacíos), deben darse cuenta, por dios, que a los embajadores del comercial Marca Perú sólo los conocen en Lima. Que su rabia por haber perdido las elecciones no los ciegue aún más. Deben ser más Gastón y menos Willax.

– Y esto nos lleva al tema de la prensa.

– Primera alerta, durante las municipales: «Los periodistas alucinamos que decidimos elecciones. Pero no es así y, es más, a veces parece que fuera al revés. Vargas Llosa perdió en 1990 y Lourdes ni siquiera pasó a la segunda vuelta en 2006, a pesar de contar ambos con toda la maquinaria mediática a su disposición. Y, por otro lado, el apanado unánime contra Humala en las últimas elecciones no impidió que ganara la primera vuelta y que casi se la lleve en la segunda (incluso subiendo en intención de voto durante las últimas semanas, ¿ya se olvidaron?). Algo similar sucedió con Toledo en la primera vuelta del 2000, cuando se enfrentó a toda la prensa comprada por Montesinos, y aún así empató con Fujimori». («Puñetazos» 5/9/10).

– Segunda, luego de la victoria de Villarán: «Una vez más, coleguitas: Los medios no hacen ganar elecciones. ¿Probamos de nuevo el 2011 o nos dedicamos a nuestra chamba no más?» («Susana llegó«, 26/10/10)

– Pero probaron de nuevo. Siete meses después, hay que repetirlo, coleguitas: a la gente no le gusta que les digamos por quién tiene que votar. Y les gusta menos si insultamos su inteligencia (¿Reinaldo Dos Santos? ¿en serio?) y, peor, si les mentimos.

– Si no hubiera circulado tanta mentira (que Humala es prosendero, que se va a llevar tus pensiones, que quiere estatizar hasta a los niños, etc.), ahorita estaríamos viviendo una transición mucho más ordenada en vez de la histeria limeña que ha invadido Facebook.

– ¿Se imaginan lo nocivo que hubiera sido para la moral del país si el fujimorismo hubiera triunfado gracias a una campaña de mentiras, manipulación mediática y colusión con el gobierno? ¿Ese hubiera sido el mensaje para el país? ¿El vale todo, el fin justifica los medios, el no importa que robe con tal que mantenga nuestro status? El fujimorismo como opción política tiene derecho a soñar con volver al poder, sí, claro. Pero no así. No así.

– «No sé si es lo mejor pero es lo correcto». (Patricia del Río).

¿Y ahora qué? Miren lo que puse hace dos meses:

– ¿Qué posibilidades tiene cada uno? Ambos van a jugar a la “coalición democrática” de uno frente al otro.

– En ese campo, Fujimori la tiene más difícil. Rodeada de su núcleo duro y con un vicepresidente como Rafael Rey, seguramente podrán convocar a la derecha empresarial y mediática. No es poco, pero tampoco es una gran concertación (después de todo, el fujimorismo es sólo un subconjunto de la derecha empresarial y mediática). (…)

Se dirá que ella no es una autócrata pero la respuesta será fácil: Keiko no gobernará (no seamos ingenuos). Liberará a Fujimori y lo nombrará primer ministro o, qué apropiado, asesor presidencial.

El apoyo de los medios será crucial. Levante la mano el que tenga la más mínima duda de que los medios masivos, salvo dos o tres periódicos, se van a jugar el todo por el todo a favor de Fujimori. Mejor emputecidos que expropiados, será el razonamiento de sobrevivencia. Los niveles de histeria mediática superarán al 2006 con creces.

– A diferencia de Keiko, Humala viene de una racha ganadora. No dejó de crecer desde enero. Pero también la tiene muy difícil para concertar. Ha sido representado como una amenaza directa al bolsillo de la clase media. ¿Quiénes querrán aliarse? Los que lo hagan serán calificados, inmediatamente, de tontos útiles. (…)

Se habla también de un acercamiento de Perú Posible, deslizado por el mismísimo Toledo el último viernes. (…) Si esto es verdad, encaja en el objetivo de Humala de demostrar que es más Lula que Chávez.

(en «No han ganado los ignorantes…» del 11 de abril)

– ¿Y, entonces, ahora qué se viene?

– En una entrevista a Alberto Vergara, el politólogo dijo que todo depende de la madurez tanto del nuevo gobierno como de la clase dirigente. El oficialismo tendrá que respetar las formas democráticas y cuidar, también, la economía de la clase media. Que amarre a sus ultras. Que cuadre a los nuevos Torres Caro. Que tenga lejitos a su promoción del Ejército. Los humalistas no pueden olvidar que gobiernan desde territorio enemigo: no ganaron en ningún distrito limeño (salvo Carabayllo). Su reto es doble: satisfacer la expectativas del interior del país y conquistar Lima.

– La oposición tendrá que sostener al gobierno, mientras éste se mantenga en los cauces democráticos, claro. Debe asumir que perdió, debe jugar limpio, debe dejar de sembrar pánico. Algo que pocos dicen de Venezuela es que, sí, Chávez es un demente megalómano, pero él se alimenta de una oposición torpe, histérica y también antidemocrática (no olviden el golpe mediático que puso a Carmona en la presidencia) que agudiza las contradicciones. Si queremos que Perú no se convierta en Venezuela, los políticos opositores necesitarán cabeza fría. Humala tiene que durar cinco años en el poder. Ni un día más. Pero tampoco ni un día menos.

– Insisto: Siempre y cuando se mantenga en los cauces democráticos.

Ya saben.

– Ahora, relajémonos. Ya ganaron. Sí, todos nos pusimos estúpidos en algún momento u otro de estos largos 14 meses de campañas. Pero ya todo terminó. Ya fue. Ahora, a juntarnos. Los que votaron por Fujimori no son corruptos, los que votaron por Humala no son ignorantes y los que votaron viciado no son irresponsables. Fue una situación difícil y las decisiones que se tomaron fueron difíciles. Desde el lunes  todos ya somos oposición.

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