Archive | mayo, 2011

¡Madre Mía!

Hay muchos ataques a Ollanta Humala. Que Chávez, que el Andahuaylazo, que se va a comer a los niños, etc. Sobre lo que no se ahonda mucho -hasta ahora- es en el caso Madre Mía. Imagino que porque podría rebotarle al fujimorismo. Después de todo, las desapariciones de Madre Mía ocurrieron poco después del golpe del 1992, cuando Fujimori era un dictador (según el propio Rafael Rey) y tenía manejo directo de las Fuerzas Armadas. Además, si juzgan Madre Mía tendrían que juzgar varias otras desapariciones de los años 90 y eso no le conviene a la agenda anti derechos humanos del fujimorismo.

Mientras escribía el párrafo anterior, como para darme la contra, apareció un nuevo testigo en todos los medios.

De este nuevo testigo hablaremos en un ratito. Primero, creo que hay que explicar el caso por completo otra vez. Para la justicia, Ollanta Humala no fue el famoso Capitán Carlos que aventaba gente al río. Sin embargo, hay también un proceso abierto en el que se investiga la supuesta compra de testigos en el caso anterior. ¿Muy enredado?

Para contarles el caso Madre Mía recurro a fuentes incuestionables: los periodistas que más han investigado el caso. En orden cronológico, fueron Martín Arredondo, Heidi Grossmann, Edmundo Cruz y Daniel Yovera. Los cuatro son grandes profesionales, reconocidos periodistas e insospechables de fujimorismo. A los cuatro les mandé un correo y tuvieron la gentileza de contestar. Junto, edito y linkeo sus respuestas, ustedes juzguen sus historias:

1. ¿Cómo así te involucraste en este tema?

Martín Arredondo: Para enero del 2006 me había convertido en el caserito del Alto Huallaga. Hice varios reportajes pequeños en esa zona para Panorama. El secreto del éxito estaba en mi amical relación con el corresponsal de esa zona, Amancio del Aguila. Un día me llamó por teléfono para contarme un rumor que recorría las plazas y calles de Tingomaría y Aucayacu. La presencia mediática de Ollanta Humala hizo que numerosos pobladores de un pequeño distrito llamado Madre Mía lo reconocieran como el capitán Carlos de la base militar que ahí estaba. De inmediato lo llamé y de mi bolsillo (eran tiempos de crisis en Panorama) le mandé dinero para que viajara y confirmara el run run. Una semana después me llamó para confirmarme el dato: Ollanta Humala era el capitan Carlos, jefe de la base antisubversiva Madre Mia en 1992.

Heidi Grossmann: Cuando el tema apareció en Panorama, sólo se hizo público que un tal “capitán Carlos” había sido jefe del cuartel de Madre Mía y algunas personas reconocían a Ollanta Humala como tal. El famoso capitán era conocido en la zona por su grotesco modo de actuar: violando los derechos humanos. La historia parecía no tener ningún asidero y obeder a una campaña del medio (canal 5 piloteado por Genaro Delgado Parker) acorde con la posición del gobierno de Alejandro Toledo, contraria a la de Humala. Eduardo Guzmán, director del programa Reporte Semanal, decidió que fuera yo a averiguar qué había de cierto en el tema. A mí me pareció un desperdicio de recursos y esfuerzos, pero la directiva fue: si es real, investiga más. Si no lo es, nos tiraremos abajo esa farsa.

Edmundo Cruz: En vista a las elecciones del 2006, los miembros de la Unidad de Investigación del diario “La República” nos repartimos tareas específicas. Opté por investigar a Ollanta Humala por dos motivos: (a) Porque siendo Humala uno de los candidatos con las mayores preferencias electorales, era sin embargo un desconocido en cuanto a su trayectoria castrense. Se conocía su protagonismo en el levantamiento de Locumba y su respaldo al Andahuaylazo encabezado por su hermano Antauro. Pero aparte de esto, se sabía poco, y él había servido 20 años en el Ejército, en la época de la violencia política y en zonas importantes (b) Para el tema tenía la ventaja de contar con un red de fuentes en ese sector. La misión la asumí en equipo con la colega Elizabeth Prado.

Daniel Yovera: En principio, porque Juan Carlos Tafur -en ese entonces, director de La Primera, en cuya Unidad de Investigación yo laboraba- decidió entrar al tema, pues éste había adquirido fuerza luego de que dos canales de televisión y un diario presentaron denuncias y testimonios importantes. Catherine Lanseros, que era la jefa de la unidad de investigación, me pidió que vaya a Madre Mía, y al llegar allí, pude entrar a otras zonas como Aucayacu, Ramal de Aspuzana, Pucayacu, La Morada, entre otros, y conversar con algunos pobladores que me pudieran ofrecer información adicional a la que ya se había hecho pública. Esto fue entre febrero y marzo del 2006.


Uno de los pobladores de Madre Mía, en el reportaje original de Panorama, reconoce a Humala como “Carlos”. Foto: Caretas.


2. ¿Con quiénes hablaste en Madre Mía? ¿Qué te dijeron?

Martín Arredondo: Dos semanas después llegue a Aucayacu. Primero fue un ex soldado de esa base que confirmaba el dato. A él nunca le dije que era periodista. Al dia siguiente, pisé Madre Mía. Los pobladores alrededor de la base reconocían a Ollanta como el capitán Carlos, pero hasta ahí no recibí ninguna denuncia. La cosa empezó al cruzar el río y penetrar la montaña hasta llegar a caseríos lejanos. Ahí empezaron a surgir las primeras acusaciones que hablaban de violencia y abuso.

Dejé mi teléfono para continuar con la historia a la semana siguiente. Una semana después volví a Madre Mía. Entonces conocí a la familia Estela. Don Norvil Estela me reconoció y me invitó a su casa. Con la camara encendida, Don Norvil empezo a detallar como su hijo Hermes Estela Vasquez fue secuestrado por una patrulla de la base de Madre Mia. El mismo fue a pedirle explicaciones a Ollanta Humala por la vida de su hijo. Recuerdo clarito que sus otros hijos que tambien salieron en el reportaje sentían que sus declaraciones eran en vano.

Heidi Grossmann: Cuando ya regresaba de Madre Mía sin haber encontrado a nadie, en uno de los pueblitos conocimos a un campesino que nos contó la historia de Jorge Ávila Rivera, un hombre que sobrevivió a las torturas en el cuartel de Madre Mía. Lo buscamos por toda la zona, hasta que al día siguiente lo encontramos como trabajador en la municipalidad de Aucayacu. Había sido secuestrado junto a su hermana y cuñado acusados de senderistas. Fueron torturados en el cuartel de Madre Mía y vieron directamente a Humala dando las órdenes como jefe del cuartel, era el famoso “capitán Carlos”. Jorge contó que fue depositado en un hueco en la tierra dentro del cuartel, que permaneció ahí varios días y que una noche él, su hermana y cuñado fueron llevados hasta la margen del río Huallaga y allí, uno por uno, los soldados iban disparándoles un tiro en la cabeza. Vio cómo asesinaron de esa manera a su hermana y cuñado, y cuando le tocó el turno a él se lanzó al río y con suerte logró sobrevivir.

Luego encontré a Norvil Estela, padre de un muchacho desaparecido también en la zona y en la fecha en que Ollanta Humala era jefe del cuartel. Él me dio una entrevista en la que contó con detalles cómo su hijo fue sacado de su casa y asesinado a balazos. Él encontró sólo los charcos de sangre luego de su muerte y vio a Humala encabezando el operativo. Norvil estaba muy asustado, me dio la entrevista con muchas dudas, decía que la justicia no servía para nada y que ese hombre iba a ser presidente y se iba a vengar de él por denunciarlo.

Edmundo Cruz: Las primeras informaciones las recogimos en Lima en fuentes militares para conocer la foja de servicios del oficial. Ahondamos la información testigos y fuentes civiles y militares en Tingo María, Aucayacu y Madre Mía. También en Jauja. En base a estas informaciones elaboramos informes sobre violaciones de derechos humanos (caso del asesinato del matrimonio Sulca-Avila, maltratos a Zonia Luis Cristóbal, su esposo e hijos) y formulamos hipótesis sobre cobro de cupos que no llegamos a completar. Fuentes importantes fueron los abogados y asesores de las ONGs que trabajaban en la zona. El caso lo seguimos hasta después de las elecciones. Las fuentes militares incluyeron soldados de la base. Viajamos hasta Iquitos para entrevistarlos.

Daniel Yovera: Con vecinos de la base militar, de puestos de tiendas, docentes del colegio. Las versiones eran dinstintas, algunos decían que Ollanta Humala sí era el ‘Capitán Carlos’, otros que no.En Madre Mía no obtuve los mejores testimonios, sino en La Morada y otros dos pueblos lejanos más. Recuerdo que uno de los campesinos de un caserío ubicado en una montaña me confeso haber sido “traquetero” y, en los años 90, haberse dedicado a la venta de pasta básica. En esas circunstancias -me contó- conoció al ‘Capitán Carlos’ (a quien identificó como Ollanta Humala), pues fue detenido por un grupo de soldados de la base y requisada su carga de droga.

Jorge Ávila reconoce a Humala ante Caretas. Luego se compró una mototaxi.

3. ¿Cuál es la versión actual de las personas con las que hablaste?

Martín Arredondo: Los partidarios de Humala respondieron diciendo que la denuncia era un bluff, entonces llamé a Norvil Estella. Indignado me dijo: Usted está en Lima, mi familia esta acá en Aucayacu. Todos me miran mal. Ya no quiero saber más de este tema. Mi hijo esta muerto y ya nadie me la va a devolver. Déjeme en paz.

Volví a llamarlo cuando el caso se archivó. Norvil, que era diácono de la parroquia de Aucayacu, me dijo que desde Huanuco, la Iglesia Católica, había ordenado que no se metiera más en ese tema y que lo mandarían a Centroamérica.

A muchos de los pobladores que llegaron a Lima diciendo que todo era mentira, los había entrevistado reconociendo a Ollanta Humala y sus abusos. Allí aprendí que en periodismo siempre hay que guardar los masters (originales) de las grabaciones. Siempre.

Heidi Grossmann: Jorge Ávila fue muy valiente al dar su testimonio como lo hizo. Su hermana, que vivía ya en Lima, formalizó la denuncia junto a la CNDDHH. Sin embargo, días después Jorge llamó al canal sumamente asustado y me dijo que estaba siendo amenazado. Unos hombres le exigían que retire la denuncia o iban a matarlo. Hicimos entonces otra nota en el programa denunciando el acoso a Jorge, pero luego perdimos contacto. Semanas después vi en un diario que Jorge había retirado su acusación de la justicia y que, siendo un hombre muy pobre, acababa sorpresivamente de comprarse una mototaxi.

Su hermana en Lima gritaba que lo habían amenazado y pagado para que se desdijera, y ella continuó con la acusación, pero por la falta del testimonio de su hermano el caso no prosperó. La última vez que la vi ella seguía batallando en el Poder Judicial intentando obtener justicia para la desaparición de su hermana y cuñado. Eso fue en el año 2007. Ese mismo año me citaron como testigo, asistí y mi impresión de lo sucedido fue terrible porque el fiscal parecía el abogado defensor de Humala. Hice un post en mi blog contando todo.

Edmundo Cruz: Llegamos a reportar casos de testigos que modificaron sus declaraciones iniciales lo que dio lugar a un proceso sobre presunta compra de testigos que se prolongó y fue seguido por los colegas de la seccion judicial del diario.

Daniel Yovera: No he vuelto a hablar con ellos. Hace dos meses conversé con los deudos de los esposos Natividad Ávila y Benigno Sulca (asesinados en Madre Mía) a propósito del juicio que se les sigue a quienes presuntamente sobornaron al sobreviviente Jorge Ávila Rivera para que este se rectifique y retire sus acusaciones contra Ollanta Humala. Pero a estas personas no las había ubicado en el año 2005. De modo que fue el primer contacto que tuve con ellos.

Foto de La República. Si encuentran una versión más grande, avisen.

Y esta es la historia.

Como ven, los testigos fueron varios, los periodistas hicieron bien su trabajo, compitiendo entre sí, y llegaron a las mismas conclusiones. La investigación periodística fue bastante completa y exhaustiva: primero se reconoció a “Carlos”, luego se obtuvo testimonios de las víctimas y finalmente se cruzó con fuentes militares. A estas alturas es poco lo nuevo que la prensa puede investigar sobre el tema.

Sin embargo, judicialmente el caso se archivó porque los testigos cambiaron de versión. Esto ha dado lugar a un nuevo proceso, el de compra de testigos, que también amenaza con llegar a ningún lado. En este contexto ha salido el nuevo testigo, el de hoy.

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Como se dice en Prensa Libre este es un nuevo testigo, poco menos que sacado de la manga y que ni siquiera estuvo en Madre Mía en 1992, cuando Humala estuvo destacado en la zona. De hecho, ninguno de los periodistas que colaboran con este post lo mencionan. Por cierto, este testigo fue arrestado por liderar una banda de asaltantes en Tingo María.

El caso Madre Mía es irónico y triste por varios motivos: 1. Remover mucho el caso podría estallarles por la culata a los fujimoristas defensores de la impunidad de los militares, especialmente, como ya dijimos, en un caso de 1992 bajo el comando de un dictador (como el mismo Rafael Rey admitió). 2. Es irónico que se acuse a Humala de ser simpatizante de Sendero cuando cometió abusos muy graves precisamente luchando contra Sendero. Habría que pedir un poco más de consistencia a sus opositores. 3. Ojalá se revisaran así los miles -repito: miles- de casos de abusos militares registrados por la CVR, pero eso no va a suceder. 4. Incluso tapándose los oidos ante los testimonios brutales de las actitudes de “Carlos”, uno podría decir, al mejor estilo de Giampietri, que, bueno, era una situación de guerra, en pleno Alto Huallaga, que habría que haber estado allí para entender. Incluso con esa actitud cínica, queda el aliento a corrupción en los súbitos cambios de versión de los testigos. 5. Lo más irónico es que lo único que los humalistas podrían responder con honestidad sería, al estilo Jorge Trelles, “nosotros matamos menos”.

Triste elección, la de este 5 de junio.

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Fujimori dirige la campaña de Fujimori

Edmundo Cruz y Jonathan Castro de La República vienen investigando qué está pasando en la DIROES, el cuartel policial que sirve de prisión para Alberto Fujimori, preso por robo y asesinato. El domingo sacaron un informe con fotografías de automóviles y camiones entrando y saliendo de la puerta que da directamente a la “celda” de Fujimori. Keiko respondió el lunes diciendo que eso pasaba porque allí cerca había un local de su partido. Hoy La República explica que el local está EN LA MISMA manzana que la “celda” del reo más engreido del Perú.

Como diría Belaunde, vayamos al mapa. O, más bien, al Google Map (click para ampliar):

Para que se entienda: el círculo naranja más grande es la “celda” de Fujimori, el círculo naranja más pequeño es el local de campaña de Fuerza 2011 y el círculo amarillo es la puerta de ingreso al cuartel de la DIROES.

Como verán, el acceso es directo. El local está en la misma manzana que la celda. Es como si Sendero Luminoso tuviera un local al lado de la puerta de la Base Naval.

Y ahora entienden por qué va “celda” entrecomillada: ¡es más grande que un local de campaña! El local tiene 250 metros cuadrados y empequeñece si se le compara con la celda de mil metros cuadrados que, como ya olvidamos todos, fue ampliada por el ex ministro aprista Aurelio Pastor y el ahora congresista fujimorista electo, Octavio Salazar, entonces ministro del Interior y responsable del cuartel policial.

Precisamente el informe de hoy insiste en los vínculos de los custodios policiales de Fujimori con Salazar a lo largo de los años. Además, el lunes, Miguel Gutiérrez reveló que 8 de los 12 custodios policiales de Fujimori están allí desde que fue extraditado el 2007. Esto contradice las normas del INPE:

Esta norma establece que no pueden permanecer más de un año los agentes en un mismo centro de reclusión para evitar la familiaridad con el reo y con sus familiares. En la mayor parte de los penales de máxima seguridad del país este reglamento se cumple, pero no es el caso en el penal acondicionado para el sentenciado a 25 años de prisión por violación de DDHH.

Seis de los doce agentes se encuentran desde el 2007 cuando llegó Alberto Fujimori, dos desde el  2008 y uno de ellos desde el 2009. Las administraciones del INPE que se han sucedido desde entonces han preferido, por razones que se sospechan, mantenerlos al lado de Fujimori.

El gráfico lo ilustra mejor:

El cuerpo policial es casi un comando de Fuerza 2011. De hecho, según el informe, los agentes identifican a Keiko como “la número dos”, a Yoshiyama como “el número tres” y, claro, Alberto Fujimori es “el número uno”. Ya sabemos cuál será el orden en el próximo régimen fujimorista.

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El plagio de Hernando de Soto

Antes me parecía que en las críticas contra Hernando de Soto había más de la típica mala-onda-peruana-contra-el-exitoso que de realidad (incluso a pesar de su calculado exabrupto contra Vargas Llosa, que Beto Ortiz reveló que había sido coordinado con el fujimorista Dennis Vargas).

Pero con los años me fui convenciendo que su floro de la titulación era, por decir lo menos, reduccionista.

Y, sinceramente, después de esto…

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… casi no quedan dudas. En fin. Este no es el tema de hoy.

Ahora Gustavo Gorriti nos ha refrescado la memoria. De Soto es una especie de Ña Pancha internacional, que sirve para lavar la cara de gobiernos autocráticos: Mubarak, Gadafi y, claro, el Fujimori de 1992 (dictador incluso en el mundo de Rafael Rey). Resulta que De Soto le escribió el discurso con el que Fujimori justificó el golpe ante la OEA en las Bahamas. Pero ojalá hubiera sido eso nomás.

Click para ampliar:

La columna de la derecha es el discurso de Fujimori ante la OEA. La columna de la izquierda es un texto de Michael Coppedge, un académico norteamericano que había escrito ese texto sobre la partidocracia ¡¡venezolana!! A pesar de responder a realidades distintas, son el mismo texto.

Efectivamente, en Venezuela sí existían partidos políticos, sólidos, muy cerrados (Hugo Chávez es, precisamente, la reacción enferma a ese sistema). En Perú, en cambio, los partidos políticos ya habían sucumbido ante movimientos como Libertad, Obras y el mismo Cambio 90. ¿Partidocracia en el Perú? No había, pues. Pero De Soto vio en el texto de Coppedge la excusa perfecta para justificar el golpe y se la jugó a Fujimori (ahora ya saben de dónde salió todo el discursete de “los partidos tradicionales” con los que nos bombardaron durante el fujimorato).

El plagio ya se había dado a conocer en un artículo del profesor Charles Kenny de 1996, pero, como comprenderán, no tuvo ninguna repercusión gracias a la prensa fujimorista. Gorriti dio a conocer el caso la semana pasada y De Soto respondió diciendo que

“El discurso no lo escribo yo. Yo contrato a 15 personas de distintos países para que nos den insumos, entre ellos a un señor Coppedge. Él me escribe un pequeño párrafo que Alberto [Fujimori] lo introduce en el discurso”

Michael Coppedge le respondió ayer a De Soto en IDL-Reporteros.

“El texto plagiado no fue lo que escribí para el señor de Soto”, dijo Coppedge.

Lo que dice de Soto, “no es cierto, no es correcto” remachó Coppedge. “El texto plagiado en el discurso de Fujimori no fue el texto que me compró”.

En un mensaje por correo electrónico que escribió después de la entrevista, Coppedge puntualizó: “el texto plagiado por alguien en ILD no salió del trabajo que hice bajo contrato en 1992 sino de mi tesis doctoral que yo había remitido a Hernando de Soto dos años atrás. … Además, añade Coppedge, “yo no le di permiso a Hernando de Soto para copiar ninguno de mis textos sin atribución [de fuente]

Coppedge le dio a IDL-Reporteros toda la documentación que prueba su afirmación, con la que De Soto queda por los suelos. No, en realidad, queda peor con esta anécdota:

Algunos meses después del discurso plagiado en Bahamas, de Soto llamó por teléfono a Coppedge y le preguntó si había escuchado a Fujimori pronunciando el discurso o si lo había leído. Éste le dijo que no. Qué bueno, recuerda Coppedge que le dijo de Soto, porque si lo hubieras hecho me habrías denunciado por plagio. “Se rió y yo tambié me reí, pensando que era un chiste”, recuerda Coppedge.

Y esta es la historia del plagio de De Soto para dummies. La rescato porque prueba varias cosas: 1. Que De Soto plagió. 2. Que De Soto mintió cuando dijo que no había plagiado. 3. Que De Soto fue clave para lavar la cara del golpista Fujimori ante la comunidad internacional. Y, lo más importante: 4. Que Keiko Fujimori no tiene caras nuevas, sigue rodeada por la misma gente que avaló el régimen antidemocrático y corrupto de su padre. Advertidos estamos.

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