corrupción , narcotrafico , noticias , politica , violencia Martes, 1 diciembre 2009

Pishtacos de la prensa

fight-clubHoy, por fin, cayó el general Eusebio Félix Murga, jefe de la Dirincri. Éste fue el señor que hace un par de semanas generó las burlas internacionales presentando un caso de pishtacos en el Huallaga. Burlas internacionales, digo, porque la prensa extranjera tomó el caso con pinzas, pero no la peruana. Desde el inicio, el caso de los pishtacos generó estrambóticos titulares locales que parecían sacados de una película de Palito Ortega. La prensa nacional -salvo notables excepciones en la televisión- se tragó el cuento enterito.

En la red la noticia también se tomó con escepticismo. Las burlas y cuestionamientos eran contínuos y consiguieron que los columnistas de la prensa escrita empezaran a preguntarse qué tapaba este caso. Todos coincidieron que la Policía trató de ocultar el Escuadrón de la Muerte de Trujillo, una investigación de Ricardo Uceda publicada en el último número de la revista Poder. Finalmente, María Elena Hidalgo de la República llegó al Monzón y desbarató la patraña.

Pero, entonces ¿qué había pasado? ¿Fue una cortina de humo con complicidad de la prensa? ¿Por qué recién después de dos semanas el periodismo empieza a cuestionar la historia de los pishtacos?

La respuesta es sencilla. La Dirincri es la dirección de la policía que investiga asesinatos. Por tanto, es la fuente inagotable de esos rojísimos casos policiales que nos tienen tan entretenidos: Miriam Fefer, Marco Antonio, Alicia Delgado y todas esas interminables sagas que llenan páginas y minutos de nuestra dosis diaria de información.

Y tú no te puedes ir contra tu fuente pues.

Si al público le gusta la noticia grasosa y la policía te da la grasa en cuentagotas, tú periodista tienes que andar en buenas migas con el policía pisthaco. Así de sencillo. Durante todo este año, especialmente, lo que decía la Dirincri iba a misa (o a la página central o al noticiero).


El general Fox Mulder Eusebio Félix Murga dando cátedra sobre el importantísimo asesinato de Marco Antonio en el prime time de RPP, una de sus tantas intervenciones en prensa.

Pues bien. Ahora que se está desarmando el tinglado (esperemos también la cabeza del ministro Gorgory), vale la pena revisar cómo todo esto ocurrió antes y volverá a ocurrir. Acá abajo les pongo un estudio de Eduardo Dargent, profesor de la PUCP, sobre la relación entre la prensa y la policía en el año 2003. Dice Dargent:

El artículo analiza una supuesta “ola de secuestros” que la prensa escrita limeña reportó entre septiembre y octubre de 2003, y cuyo punto más alto fue el secuestro por más de un mes del menor Luis Guillermo Ausejo (LGA). En este caso se aprecia cómo la prensa “seria” de Lima –Correo, El Comercio, La República y Perú 21– declaró la existencia de una ola de secuestros que no existió en realidad, incrementando la sensación de que los secuestros estaban en claro aumento y el interés político sobre este delito.  El estudio, además, documenta la dependencia de los medios de fuentes de información oficiales que logran filtrar sus versiones como si se tratase de información real.

Léanlo con antención y verán que la cosa no es tan diferente a cómo es ahora.

Nos vemos en la próxima cortinita.

Link: El caso llegó a la revista TIME, que también lo menciona como cortina para tapar lo de Trujillo.

Link: Columnas de Mirko Lauer, AAR, Fernando Rospigliosi, Patricia del Río, Carlos Basombrío y la mía pe.

Blogs: Todos los blogs contra los pishtacos.

Link: Octavio Salazar se vuelve el blanco de burlas en Twitter.

ACTUALIZACIÓN (03/12): Escarbando encontré un muy buen post sobre la relación prensa – policía en el blog Élite SadoMasoquista. No se lo pierdan. Tampoco se pierdan el minuto 8:50 de este reportaje de Alonso Gamarra, en el que se demuestra cómo la prensa republicaba, sin verificar, todo lo que decía la policía sobre los Pisthacos.

Ah y la cerecita del pastel: Pisthacos en el Primer Gobierno de Alan García, cortesía de Jackie Fowks.

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