cholósfera , corrupción , noticias , politica Martes, 23 septiembre 2008

Adopta un congresista: Respondió el Congreso

respuesta2.jpgY por partida doble. Víctor Guerrero de los Ríos, Director General de Administración de Otoronguilandia ha enviado cartas similares a esta a varios ciudadanos que ya hicieron el pedido (Godoy, Subirana, Acosta, de Belaúnde y moi). En los próximos días comunicaciones similares deberían estarle llegando al casi medio centenar de bloggers (sin contar ciudadanos sin blog, de los que no hay registro, salvo los que hicieron su trámite no por fax, sino a través de mesa de partes) que se sumaron al asunto.

Por interno, Godoy se pone su disfraz de abogado y me explica que “dado que solo se pueden restringir derechos por Ley, lo dicho por la Directiva de Contraloría citada no podría ser contemplado como restricción. Allí el Congreso yerra y con roche.” Un análisis legal más detallado de esta tinterillada se encuentra en el blog de Enrique Torres Castro.

Estamos aquí ante un escupitajo del Primer Poder del Estado hacia los ciudadanos peruanos. Go fuck yourselves, cholitos. El Congreso ha llegado al punto en el que se atreve a contravenir la ley. Algo está escondiendo.

El presidente de la institución, el señor don Ángel Javier Velásquez Quesquén, fue emplazado esta mañana en Radioprogramas y balbuceó:

“Si nosotros vamos a remplazar a los blogs por los electores, entonces habría que modificar la Constitución y el sistema político”, opinó respecto a la campaña “Adopta un Congresista”.

Esta iniciativa cívica difundida a través de blogósfera local busca que cada autor de una bitácora personal “adopte un congresista”, es decir, que amparado en la Ley de Transparencia envíe una carta al Parlamento solicitando que determinado padre de la patria revele sus gastos operativos.

Creo que es parte del humor de la gente que también nosotros lo interpretamos, pero no podemos desplazar a los órganos constitucionalmente elegidos (…) La percepción y la lógica es remplazar al sistema de control por los blogs“, apuntó.

Asimismo, aseguró que darán la información requerida por los ciudadanos, pero esta función es de la contraloría.

“No nos negamos a dar esa información, estamos haciendo una auditoria en el sistema de personal, porque se detecta un hecho de irregularidad, no significa que el manto de sospecha se lance sobre los 120 señores congresistas“, expresó.

A ver, choche:

1) Detrás de cada blog, por definición, hay un ciudadano. Si este ciudadano quiere ejercer su derecho constitucional de acceso a la información, no hay necesidad de modificar la Constitución. Blogger = Ciudadano. Ciudadano = El que te paga tu sueldo. ¿Capici?

2) La “lógica” no es remplazar el sistema de control por los blogs, pero sí que estos sirvan de algo más que contar vidas privadas y redactar pataletas. Imaginemos que no hubiera blogs. Sería lo mismo. Igual los peruanos tienen derechos. Los blogs solo hacen más evidentes esos derechos.

3) Pedir información sobre un congresista no significa “lanzar el manto de (la) sospecha” sobre nadie. Significa nada más que uno conoce sus derechos y los ejerce. No hay por qué ofenderse, hombre, nadie le está diciendo ladrones a los 120.

De hecho, Ernesto Reaño ha publicado una carta de su congresista adoptado: Javier Valle Riestra. La carta “autoriza a cualquier persona para solicitar del Parlamento el estado de las cantidades que ha recibido desde que juró el cargo el 26 de julio del 2006”. Va uno. Y hay tres más:

En este vídeo pueden observar la buena disposición de los congresistas Galarreta, Lescano y Beteta para entregar la información requerida a los ciudadanos que los “adoptaron”. Ojalá todos fueran así, no creo que la idea sea llegar a un Habeas Data ante el Tribunal Constitucional.

Link: El otoronguismo se viste de oscuro (RMP)
Blog: El iniciador de la campaña, el Paki, comenta la respuesta del Congreso.
Blog: Otro post de Catalina, comentando el espíritu de cuerpo antes de que llegara la carta fatal. (Además chequen su ilustrativo post sobre el Twitter (habla, Mirko)).

P.S.: FASE 2: Utilicen el Modelo de Carta de Apelación al Oficial Mayor del Congreso (colgado por JAG).