blogs , cibercultura , corrupción Miércoles, 14 mayo 2008

Villanueva was right

Eduardo Villanueva tenía razón. Y también Gustavo Picón, que ha escrito un post lamentando haberla tenido. Resulta que el proyecto OLPC, el de las laptops de $100 que cuestan el doble, por el que el Estado peruano apostó a ciegas, en contra de la recomendación de expertos, gastando quién sabe cuánto del erario e involucrando a la universidad de Chang en el proceso… el proyecto OLPC, decía, se ha ido derrumbando en los últimos meses.

Iván Krstić, la mano derecha de Negroponte, renunció públicamente al proyecto. Y el puntillazo final llegó esta semana, con un demoledor post donde explica su renuncia. Aquí, algunos extractos, los referidos al Perú, traducidos por Gustavo:

En realidad, renuncié cuando Nicolás (Negroponte) me dijo, y no sólo a mí, que el aprendizaje nunca fue parte de la misión. Que la misión era, en su mente, siempre tener la mayor cantidad de laptops colocadas. (…)

El primer módulo de entrega a Perú consistía en 40 mil laptops, a ser desplegadas en alrededor de 570 escuelas entre jungla, montañas, planicies, y con total variedad en disponibilidad eléctrica y sin una estructura de red (internet) uniforme. El número de escuelas objetivo estan en lugares que requieren múltiples maneras de transporte para llegar, y algunas son tan remotas que ni siquiera llega el servicio postal. Las entregas de laptops iban a ser hechas por proveedores no confiables que estaban en posición de robar las máquinas en masa. No hay una manera sencilla de recolectar reportes de lo que en realidad se ha entregado, dónde, y a quién. No está claro como se establece el procedimiento para encargarse de unidades defectuosas, o que lleguen averiadas en la entrega. Comparado con ésto, el trabajo técnico que realizo es como vacaciones.

Además de la increíble Carla Gomez-Monroy que trabajó en establecer los pilotos, no había nadie contratado para trabajar en despliegues mientras estuve en OLPC, con las 360,000 laptops entre Uruguay y Perú. Fui “soltado en paracaidas” como la única persona de OLPC para lidiar con Uruguay, y enviado a Perú en el último minuto. Y realmente soy bueno para pensar rápidamente, ¿pero qué mierda sé yo sobre despliegues? En esos días Walter (Bender) fue degradado y teóricamente convertido en “director de despliegues”, una posición en la que dirigió a su gran equipo de – si mismo. Luego renunció, y noten esto: ahora la compañía tiene medio millón de laptops en el medio, sin nadie si quiera pretendiendo ser el encargado oficial de despliegues. “Renuncio,” me dijo Walter por teléfono luego de irse, “porque no puedo seguir trabajando en una mentira”.

Insisto: este es el testimonio del principal geek del proyecto. Una fuente interna en una alta posición. Y lo deja más claro que nunca: si el Perú se metió de cabeza al proyecto OLPC no fue por los niños. Fue por el bisnes.

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