literatura , periodismo Jueves, 27 marzo 2008

Croniqueros seriales

nadador1.jpgLuis Aguirre, del blog Bloody Hell (les dije que había que prestarle atención), acaba de presentar un ¿nuevo caso de plagio? ¿alegato contra el así llamado (me encanta escribir “así llamado”) periodismo literario? No sé.

La cosa es que en el 2004 Juan Manuel Robles publica una crónica sobre un nadador en Etiqueta Negra y cuatro años después, Julio Villanueva Chang -editor de EN entonces- publica en Letras Libres una crónica con los mismos datos, las mismas ideas y, por ahí, casi las mismas frases.

¿Qué pasó? Aguirre esboza tres hipótesis. Todas apuntan contra el periodismo literario pero, como buen chicha, me robo el párrafo más fuerte:

…¿hay una manera de explicar racionalmente este plagio de modo que no sea considerado un plagio? Afirmativo: todo se explica si AMBOS autores recurrieron a las mismas fuentes y si Villanueva Chang sufrió una amnesia radical y selectiva. Aquí tenemos que hacer un salto de fe: algunas líneas son casi iguales y sólo se diferencian por cuestiones estilísticas. Los malpensados y escépticos suelen creer que estas “diferencias” son más bien marcas de una alevosía mucho mayor en el acto plagiario. Pero trataré de no ir por ese camino. Solo diré que si Robles y Villanueva recurrieron a las mismas fuentes, esas fuentes nos son desconocidas y ellos no las consignan. Pero casi podemos verlas entre las sombras si unimos ambos textos como si formaran un palimpsesto. Lean las citas: ahí, escondida por el poder de la retórica, está la fuente que se pierde en la trituradora periodística del contar y recontar la misma historia. Desde este punto de vista -y considerando que ambos frasean de similar manera su texto- Robles y Villanueva, ambos, son plagiarios.

La verdad, muchas veces los periodistas caemos en lo que Fernando Vivas llama “esa fea costumbre de la crónica periodística que consiste en omitir citas y fuentes para no ‘ensuciar’ el texto con digresiones”. Todos los coleguitas alguna vez quisimos, y todavía queremos en el fondo, dedicarnos a la literatura nuestra, oh, verdadera inclinación. Y, bueno, estas son cosas que les pasan a los que sufrimos de esquizofrenia vocacional.

Ah, a Vivas también lo citó Aguirre. Porsiaca, nomás.

Anexo del Útero: Las fotocopias del artículo original