corrupción , politica Miércoles, 26 marzo 2008

¿Quién cambió la LOPE?

detective2.jpgAlucinante. Una ley aprobada en el Congreso (la Ley Orgnánica del Poder Ejecutivo o LOPE) fue publicada en el Peruano… ¡con un texto diferente! De nación bananera.

La criollada hubiera pasado piola si la congresista UN Rosa Florián no se percataba. El Comercio es el medio que mejor ha cubierto el escándalo (aunque en blogs no vi nada, salvo ferblog) . La nota original del Mercioco:

La grosera modificación consiste en el agregado de la palabra «uno«. La variación podría parecer insignificante, pero le cambia totalmente la lectura al párrafo y supone la creación de un gabinete más de asesores en la alta dirección de cada ministerio encargado de coordinar con el Poder Legislativo.

(La congresista UN Rosa) Florián recuerda –aunque no los nombres– que algunos congresistas ya le habían sugerido durante el debate de la norma que se agregue ese «uno» a la misma. Pero ella no aceptó y explica por qué. (…)

Florián asegura que el cambio se hizo en el mismo Congreso, cosa que pudo corroborar este Diario, pues el texto final firmado por ella, en su calidad de titular de la mencionada comisión, no lleva el «uno», pero sí el documento remitido al Ejecutivo para su promulgación.

Este último lleva la firma del oficial mayor, José Antonio Abanto; del director general parlamentario, Eduardo Mejía; y del jefe del Departamento de Relatoría, José Villena. (…)

¿QUÉ DICE LA LEY?
Lo que aprobó el pleno:
«…un gabinete de asesoramiento especializado para la conducción estratégica de las políticas a su cargo y para la coordinación con el Legislativo».

Lo que salió del Congreso:
«… un gabinete de asesoramiento especializado para la conducción estratégica de las políticas a su cargo y uno para la coordinación…»

Elegantísima, la payasada, eso sí.

A ver. Ya rodaron las cabezas de los funcionarios del Congreso que mandaron el documento al Ejecutivo: Mejía, Villena y Abanto (el Oficial Mayor del Congreso, aunque él sí pudo «renunciar«). Pero ellos -Villena, en especial- han acusado al congresista aprista Wilder Calderón de ser el autor del desaguisado. ¿Seguros?

Ayer se creó una comisión especial para investigar el tema. Pero el asunto es extraño. Finalmente son funcionarios de mando medio los que están pagando pato y, a su vez, culpando a un anodino congresista aprista, un lone gunman. Juan Paredes Castro se pregunta si comienza el destape o la impunidad.

Habrá que hablar de una paternidad ineludible del Apra en el grosero cambio de la Ley Orgánica del Poder Ejecutivo (LOPE), en tanto y cuanto el mismo partido no se empeñe en promover un expeditivo esclarecimiento de los hechos, a lo largo de toda la cadena de presión que ha funcionado desde determinados ministerios hasta los despachos legislativos. Esto no puede terminar en el susto de Calderón ni en la purga del oficial mayor.

Pero más preocupante es lo que se pregunta hoy Juan Carlos Valdivia:

La Mesa Directiva del Congreso trató de resolver este asunto con unas renuncias, sin asumir su responsabilidad y sin esclarecer este asunto con total transparencia. ¿Cuántas leyes se habrán pasado de igual manera? ¿Cuántos agregados con implicancias económicas han aparecido en leyes que el pleno del Legislativo no había aprobado?

¿Cuántas?

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