internacionales Miércoles, 15 agosto 2007

Al abordaje, po

articles-70660_ficha.jpgEn estos momentos de (repetitiva) crisis diplomática peruano-chilena, cientos de compatriotas indignados están reenviándose por mail una vieja columna del escritor chileno Rafael Gumucio. Un fragmento:

…en vez de seguir perdiendo el tiempo, mejor tomemos el toro por las astas: vayamos derechamente a pelear, pero no a favor de nuestra soberanía, sino en contra de la de ellos. Los jaguares no tenemos amigos, así es que volvamos, como en la Guerra del Pacífico, a degollar inocentes y a violar vírgenes en Lima.

Vayamos a la guerra, sin esperar motivos, sin dar explicaciones, ahora mismo. ¿Qué podríamos perder? A lo más, algunos miles de personas, que -según múltiples encuestas- de todas maneras sobran: un pelo de la cola comparado con lo que podríamos ganar.

Nuestras carnes tiemblan de felicidad con sólo imaginar que Mario Vargas Llosa podría convertirse en el mejor prosista chileno y que por fin tendríamos a alguien -como César Vallejo- capaz de dejar callado al parlanchín Neruda. Y también nos quedaríamos con Alfredo Bryce Echenique, con Julio Ramón Ribeyro, con José María Arguedas, a quienes los cholos incultos nos saben apreciar en su real dimensión.

Calma, estimados corresponsales que inundan mi Inbox de indignados forwards. Leamos bien. Se trata de una parodia del pensamiento conservador chileno, a lo Borat, digamos. En realidad el Perú queda bien parado.

Lo que realmente me extraña es la fecha de este artículo: noviembre del 2005, hace casi dos años (incluso el renegón MJOH lo malentendió en su momento). ¿Quién lo resucitó vía e-mail y por qué?