noticias Martes, 26 septiembre 2006

Para todos o para nadie

En principio, sí, estoy de acuerdo con el anuncio de García de encargar al Estado la defensa judicial de los militares enjuiciados por sus acciones durante el conflicto interno.

Es lo más justo: el Estado envió a sus Fuerzas Armadas a enfrentar una guerra civil. Cualquier delito que hayan cometido en el camino, se trató de un delito de funciones. Y cualquier Estado civilizado del mundo se encarga de la defensa legal de sus funcionarios, sin que eso implique avalar ni mucho menos justificar los crímenes por los que se les procesa.

Pero hay tres aspectos preocupantes en la ejecución del cacareado decreto supremo; tres problemas tan graves que deslegitiman la medida:

1. El primero es el mensaje -implícito en las formas- que están enviando tanto el presidente como el ministro de Defensa, Allan Wagner, y algunos congresistas apristas. Jomra ya ha escrito sobre este tema, así que no me explayaré. Pero la forma cómo se ha anunciado la medida -en ceremonia militar, con ataques a los defensores de los derechos humanos- se podría traducir así: “Señor juez, ya llegó Papá Gobierno para defender a sus angelitos, ¿está seguro de querer condenarlos?”. El anuncio de García fue hecho de una forma tan abrumadora, que casi es amenazadora.

2. El segundo lo conforman, por supuesto, las víctimas. Las mismas víctimas a las que tiene que reparar el mismo Estado que defenderá a los militares. Estas víctimas no pueden ser legalmente defendidas por el Estado, salvo a través de abogados de oficio. Pero los abogados de oficio son un chiste en nuestro país. Mientras las víctimas no estén en igualdad de condiciones para litigar con los abogados del Estado, esta medida del gobierno “no consolidará derechos, sino que dará privilegios” (cfr. Jomra). Salomón Lerner el Bueno ha advertido que “mucho más importante sería una reforma del Poder Judicial, porque un Poder Judicial que tiene las visibles deficiencias del nuestro es susceptible de interferencias de tipo político y económico.”

3. El tercero son los Colina y otros militares acusados de violación a derechos humanos. ¿Por qué ahora salen con que a ellos no se los va a defender? No tiene sentido. Es el mismo problema que tenemos con las víctimas: La justicia es para todos o para nadie. Yo estoy completamente seguro que los Colina son unos asesinos dementes, pero legalmente -caballero- tienen los mismos derechos que sus compañeros. Javier Ciurlizza, ex secretario general de la CVR, ha dicho que el gobierno “se está metiendo en camisa de once varas”, que un militar que no sea defendido por el Estado podría demandarlo por discriminación y exigir que a ellos también se les aplique el decreto supremo.

Soy consciente que es un depropósito exigir, primero, la reforma del Poder Judicial para, después, encargarse de la defensa legal de los miembros de las Fuerzas Armadas. Habría que buscar un punto intermedio, pero creo que ya es muy tarde. En realidad, para las víctimas siempre fue muy tarde.

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