noticias Miércoles, 19 julio 2006

Colombianizando el Perú

No le dijeron nada. Lo mataron nomás. Dos balazos disparados con silenciador. Era juez en casos de narcotráfico y se llamaba Hernán Saturno Vergara.

Según Peru.21:

Cerca de las 6 de la tarde de hoy, dos delincuentes armados ingresaron al local llamado ‘Bunker’, ubicado en la avenida Roosselvet N° 354, y abrieron fuego contra Saturno (60), miembro de la Primera Sala Penal para Reos en Cárcel, y su acompañante, su primo Hugo Miguel Vergara. Tras el ataque, los criminales fugaron en una moto.
Saturno quedó tendido en medio de un charco de sangre. Dos balas en el abdomen hicieron que pierda la vida casi al momento, mientras Vergara quedó herido y fue trasladado a la clínica Maison de Sante, del Centro de Lima.

Justo la semana pasada, el juicio contra los cincuenta (sí, 50) integrantes del Cártel de Tijuana había entrado a una etapa crucial: las presentación de las pruebas. No sé si recuerdan las escenas iniciales del megajuicio, cuando les negaron la libertad a estos señores. Los acusados de narcotráfico -seguros de su poder e impunidad- se dieron el lujo de amedrentar a los magistrados ante cámaras. Saltaban y vociferaban contra los jueces.

Hace un par de años, el periodista Alberto Rivera murió por denunciar que el alcalde de Pucallpa, Luis Valdez Villacorta, era parte de una red de narcotraficantes. Dos testigos del caso Zevallos, Jesús Flores Matías y Shushupe fueron asesinados a sangre fría, uno en la calle y otro en prisión.

Otros ajustes de cuentas no llegan a los periódicos. Pasan desapercibidos en medio de la batahola habitual de la inseguridad ciudadana.

Esas son las cosas que sinceramente me escarapelan. En la mayoría de valles cocaleros y en las ciudades de la costa norte del Perú, los narcotraficantes mexicanos y colombianos se pasean como Pablo Escobar en Medellín, felices de la vida. Todos saben quiénes son. Nadie se mete con ellos.

Y los que se meten, terminan como Saturno.

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