noticias Martes, 18 julio 2006

De cómo me reencontré con el Supersexo

Antes de los blogs, antes del Útero de Marita, antes de mi clase de Tecnologías de la Información estuvo…

KrYpToMaNíA!!!


Así se llamaba mi vieja página web en Geocities, creada en 1997, apenas descubrí que en el Word -sí, en el fuckin’ Word– se podía programar lenguaje HTML. Abandoné la web en el 2000 y un día, hace algunos años, descubrí que Yahoo!, la nueva dueña del servicio, había decidido descontinuarla.

Kryptomanía se había perdido para siempre.

Me deprimí. Kryptomanía era un web sobre asuntos bizarros pero también dignificantes de la leyenda de Superman. Tenía información propia y muy valiosa (mi mayor orgullo era una completa anotación interactiva del Whatever Happenned to the Man of Tomorrow?, de Alan Moore).

Pues bien. Resulta que la supernostalgia ha contagiado a todos últimamente. Leyendo a uno de los nuevos talentos de la chologósfera, el blog del Morsa, descubrí un texto curiosamente familiar. Era un párrafo del genial autor de ciencia ficción, Larry Niven, sobre las posibilidades que tiene Superman de embarazar una terrícola. Incluía un link al texto completo.

Pero, un momento, el texto era muy familiar. Demasiado.

¡Era mío!

¡Era mi traducción del Man of Steel, Woman of Kleenex! ¡La única traducción al castelleno del legendario ensayo de Niven! ¡Como Kal-El, se había salvado de la destrucción de Kryptomanía!

Parece que alguien lo leyó y se lo robó. Está idéntico. Incluso en el formato original, que respeté de la versión oficial en inglés. Quien lo copió ni siquiera ha terminado de pulir la redacción. La traducción sigue siendo demasiado literal.

No importa. Ha sobrevivido. Happy happy, joy joy.

Gracias, Morsa. Eres Jonathan Kent.

Snif.

(Ahora, todos ustedes vayan a leerlo. Por cierto, ¿alguien me escuchó hablar del mismo tema este mediodía en RPP?)

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