noticias Jueves, 6 julio 2006

Educando al sur

Vuelvo al sur
El tiempo abierto y su después
Quiero al sur
Su buena gente, su dignidad
La semana pasada estuve en Sicuani, Canchis, una de las zonas más pobres del Cusco, al sur del Perú. Ese sur empobrecido y empinchado que votó por Humala.
El Apra dice tener algo así como un “Plan Sur”, que consiste en prestarles dinero a través del Banco Agrario y populismos por el estilo. El gobierno toledista les daba una limosna llamada Programa “Juntos”, que consistía en regarles 100 soles mensuales.
No pues.
Así no es. De verdad que no.
Esas son salidas de muy corto plazo. Aprovecho que hoy es el Día del Maestro para repetir algo que todos sabemos pero que casi nadie practica: la solución es la educación.
De verdacito.
Por ejemplo, en Sicuani, la ONG Soluciones Prácticas – ITDG hace años que ha implementado un programa de “Kamayoqs“: campesinos que son capacitados para enseñar a otros campesinos. Y no les enseñan Literatura del Siglo de Oro Español. No; ellos son los encargados de retransmitir una antigua sabiduría que estaba a punto de perderse.
Unos Kamayoqs enseñan a mejorar la cría de alpacas (como mi amigo Sabino, arriba en la foto); y otros, a optimizar el cultivo de la papa nativa (los centenares de variedades de la papa original andina, todo un tema aparte).
El tema de los Kamayoqs es muy rico como para resumirlo aquí, pueden ver el reportaje en este link. Pero quería rescatarlo para recordarnos la necesidad de renovar el absurdo sistema educativo peruano. Empezando por los más pobres. Empezando por el sur rural.
“Hoy día nuestra educación rural está formando gente para irse a la ciudad porque los hacen olvidarse de su tradición y su inteligencia. Eso es lo que hay que transformar. Para que la gente se quede en el campo, produzca más por área, maneje bien sus recursos y pueda llegar al mercado mundial” dijo el ecologista Antonio Brack sobre los Kamayoqs y los Yacháchiqs (una experiencia similar en Cusco y Huancavelica).
No es una locura. La papa orgánica -sin pesticidas ni agroquímicos- puede generar una demanda enorme en el primer mundo, como la que ya provoca la lana de alpaca. Nuestra gente tiene todos los recursos del mundo, solo tienen que (re)aprender a sacarles el jugo.
Es muy fácil decir decir que los excluidos del sur son pobres porque les falta de dinero. También -y sobre todo- necesitan buena educación.
Brack dixit: ” Yo siempre pienso en la injusticia de que los descendientes de aquellos que domesticaron 182 plantas y 5 animales, estén hoy en día pidiendo limosna en un semáforo, es denigrante”.
Vídeo: Maestros de altura (04/07/06)
(¿la cita? ah, un tango de Piazzola)