noticias Jueves, 29 junio 2006

El pan con mantequilla más rico del mundo y otras aventuras culinarias

un tacu tacu de marisco del Tato. yomi yomi.Sicuani me recibe con la salteña más deliciosa que he probado jamás -calientita, amorosa, precisa- y recuerdo que lo mejor de ser periodista son los viajes y lo mejor de los viajes es la comida.

Un par de días de viaje después, me despido de Cusco almorzando en el extraordinario café del MAP (el relativamente nuevo Museo de Arte Precolombino, curado por Szyszlo, si no lo visitan no son peruanos).

Me dicen -y lo compruebo- que la especialidad del MAP es la canilla de cordero al vino tinto con guarnición de trigo al pesto. Un orgasmo. Cusco está plagado por trillones de restoranes high-level, pero ésta fue sin duda una buena elección.

Por supuesto, las delicatessen no siempre están al alcance de la mano o del bolsillo. Pero, en este maravilloso país, eso no significa que dejemos de comer bien.

Como aquella vez en Barranca, durante la campaña, un día en que Alan García iba a llegar tarde a un mítin. Acompañado por Rojitas -caña extraordinario- me escapé al famosísimo Tato, en la playa, para engullirme uno de sus legendarios a tacu-tacus de marisco (ver foto).

Yomi yomi. Fue un desayuno (sí, desayuno y qué) memorable.

Y ya que hablamos del Anticristo, llegó el momento de desnudarme ante ustedes, de quitarme la máscara de la independencia periodística, revelando públicamente la deuda impagable que tengo con líder aprista:

Alan García me enseñó a comer cuy.

Había tenido pésimas experiencias con este roedor y solía evitarlo como a la plaga. Hasta que me subí a un avión con el actual presidente electo.

(continuará)

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